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21 julio 2024

Margaret Chen: “El avance tecnológico tiene que beneficiar a todos, tenemos que sacar cosas nuevas en lugar de prohibir”

Margaret Chen (Shanghai, 1963), protagonista del desayuno informativo de ADEA “China, ¿amenaza u oportunidad?” del pasado jueves día 20 de junio de 2024, fue elegida por una publicación avalada por el Gobierno Chino como una de las cien personas nativas del gigante asiático con más impacto en el exterior. Licenciada en Ciencias de la Computación y Comercio Exterior por Shanghai Jiao Tong University (China) y Máster en Ingeniería Industrial por la Texas Tech University (EE.UU), Margaret Chen es fundadora de la consultora de inversiones Optimus Horizon y de la asociación para profesionales chinos China Club Spain. La contribución de esta emprendedora para la expansión en China de Telefónica, empresa para la que trabajó durante 18 años y donde fue directora para Asia, fue crucial. Margaret Chen, quien lleva casi tres décadas en España, fue promotora una alianza estratégica de Telefónica con China Unicom.

¿Cuáles son las principales oportunidades de las empresas aragonesas en el mercado chino?

Hay muchas oportunidades, debido al conflicto entre EE.UU. y China (EE.UU. no quiere competir, y ve a China como competencia, y casi como enemigo), China mira a Europa como socio. Después de la pandemia, China comenzó a buscar oportunidades de colaboración, a mí me llegan cada semana peticiones, gente que busca socios industriales, que quiere exportar equipamiento médico, o que busca en el mercado de la alimentación. En China la cantidad de comida es muy limitada, puede haber colaboraciones puntuales en este sentido. Turismo, industria, centro de datos, sanidad… son otras oportunidades. De hecho, yo creo que los hospitales también pueden hacer mucho intercambio, porque la sanidad en China está robotizada, realiza diagnósticos con expertos a distancia, hace operaciones con láser, con un médico que está físicamente a 500 kilómetros de distancia. Pero en China no se ve España como el primer lugar para invertir. Y aun con todo, ahora mismo están llegando muchísimas peticiones y tanto de centros de datos, como de energías renovables, baterías, para componentes de coches… para muchas cosas.

Margaret Chen
Fernando Rodrigo, presidente de ADEA, junto con Margaret Chen en el desayuno informativo de ADEA “China, ¿amenaza u oportunidad?”. Foto: N.M.

Usted mencionaba en su ponencia que uno de los problemas que tiene España para exportar sus productos en China es que no se vende como marca nacional.

España tiene una falta de reconocimiento como marca nacional. En ese sentido, yo creo que las empresas españolas deben ir juntas, para levantar la imagen, para después vender sus productos bajo esa marca general. Yo siempre pongo el vino como ejemplo. España tiene un vino muy bueno. Lo que pasa es que hay 100.000 bodegas, y cada una de ellas es pequeña. Si cada bodega vende su marca, primero, esto no ayuda nada al resto de vino español. Segundo, hacer un anuncio para toda China es carísimo, porque el mercado es muy grande. Creo que, por ejemplo, Aragón no tiene que ver a China como conjunto, sino que tiene que enfocarse en una zona de China. Por ejemplo, la provincia de Zhejiang o la provincia de Jiangsu, que tienen muchísima gente, muchísimo consumo y mucha industria. Con ese enfoque puede trabajar mucho mejor que sí se ve a China como un conjunto.

Me llegan cada semana peticiones, gente que busca socios industriales.

Por ejemplo, el aceite de oliva, en China no consume más que en una zona, la gente en China no sabe qué es aceite de oliva ni cómo utilizarlo en la cocina. Es como yo te doy un frasco de aceite de sésamo, que aquí no se usa, no sabes cómo utilizarlo. La estrategia para darlo a conocer sería, por ejemplo, sacar recetas para decir dónde y cómo usarlo correctamente. Sobre todo, en el caso del aceite de oliva virgen extra. En China las cosas procesadas se ven como buenas, y el aceite de peor calidad aquí se llama aceite refinado, pero en China, como refinado es una palabra que se considera muy positiva, se vende más aceite refinado que aceite virgen extra. Aunque realmente hay trucos para introducir productos. Yo he visto, por ejemplo, agua mineral de un país que fue muy consistente haciendo anuncios en la televisión, esponsorizando los grandes eventos, y ya ha creado la marca en China. Si tú analizas, hay muy pocas marcas así que sean de España. Yo creo que España es muy conocido, por ejemplo, por el fútbol, se relaciona España con el buen fútbol, pero industrialmente todavía no.

Durante su ponencia se mencionaba el hecho de que solamente el 0,5% de los turistas que recibe España proceden de China, y que uno de los problemas que tenían los turistas chinos en España estaban relacionados con los visados.

De hecho, turísticamente España está ya muy reconocida, es un destino que mucha gente quiere ir, pero no puede por el tema del visado. Entonces la gente va a otros países, como Grecia. Porque la gente en China piensa si va a Grecia, Portugal o Italia, ya no tiene que venir a España. La gente piensa así. Ahora toca nuestro tiempo. El Instituto de Empresa, el Instituto Cervantes o Investing Spain han hecho mucho de imagen, de lo gourmet, del turismo en España. Ahora la gente ya tiene muchas ganas de venir. Pero ahora, por tema de los aranceles a los coches eléctricos, la gente también lo siente. En China siempre ven las cosas holísticamente, este tema de los coche eléctricos no tiene nada que ver con su visita a España, pero a la hora de venir como turistas sienten: ‘España no ha sido amable con nosotros’.

Recientemente, el presidente del Gobierno de Aragón, Jorge Azcón, destacaba la relación de amistad de Aragón con China. Una relación que está en un momento difícil desde la decisión por parte de la Comisión Europea de imponer aranceles especiales a los coches eléctricos chinos a partir del día 4 de julio, que usted acaba de mencionar.

Soy optimista, aunque yo creo que temporalmente China va a estar un poco dolida, la verdad, con este tema. No entiende por qué España tiene que estar ahí, con los países que quieren imponer el arancel. Con el tema del coche eléctrico, la verdad que China siente que hay un doble estándar. EE.UU. puede subvencionar con 1.000 millones para traer una fábrica de Taiwán, y China no puede hacer esto con sus fábricas de coches.

Se conoce España por su buen fútbol, pero industrialmente todavía no.

El coche alemán puede vender al resto del mundo, y eso no es sobrecapacidad. Y si es China, es sobrecapacidad. China ya vende más que Tesla, no por precio, pero si por unidad de volumen. China vende a África, a Latinoamérica, a Oriente Medio, y no depende de Europa.

En Aragón hay preocupación por la respuesta de China ante el anuncio de los aranceles a los coches eléctricos, ya que ha comentado que abrirá una investigación por competencia desleal a las importaciones de cerdo europeo.

China es consciente que eso es injusto. Pero yo creo que China de una manera u otra quiere hacer algo: me están haciendo daño a mí y yo también tengo que hacer algo.

En visita a Zaragoza durante el mes de mayo, el embajador chino en España, Yao Jing, aseguró que, para la empresa china, Aragón tiene, a ojos del país asiático, cuatro fortalezas: su ubicación geográfica, las buenas infraestructuras, el emprendimiento y la amistad que mantiene el Gobierno con China. ¿De qué manera puede aprovechar Aragón estas cuatro fortalezas para la atracción de la inversión china?

Por ejemplo, anunciando que Aragón va a montar el mayor centro de datos con energías renovables. Los centros de datos no solamente sirven para España, sirven para todo el planeta, hoy en día se realizan muchos cálculos relacionados con artificial inteligencia. China está montando centros de datos que, con una combinación de máquinas, que igual tienen menos velocidad, pero al ser gran cantidad se consigue un efecto equivalente. China está ahora intentando superarse en todos estos temas que EE.UU. está prohibiendo a China, y creo que es un tema que no se puede cortar. Porque imagínate que tenemos que ir a EE.UU. con otro móvil distinto, con un estándar distinto, porque China tiene otro estándar. Eso es un desastre, ya es un problema. Además, yo siempre pienso que el avance tecnológico tiene que beneficiar a todos y tenemos que intentar sacar cosas nuevas en lugar de prohibir.

Margaret Chen
Margaret Chen atiende a los medios de comunicación tras el desayuno informativo de ADEA “China, ¿amenaza u oportunidad?”. Foto: N.M.

Esto me recuerda a una de las frases que ha mencionado en su intervención, cuando hablaba de que la época del “Made in China” ha dado paso al “Inventado en China”.

Eso es algo que se marcó como objetivo hace unos diez años años, y ahora empieza a haber resultados. China sigue siendo la fábrica del mundo, antes quizá fabricaba cosas de peor calidad, pero fue aprendiendo. Por ejemplo, si Loewe quería que fabricáramos una corbata con unos estándares de calidad, se hacía, y se aprendía de ello. Y ahora en China se fabrican cosas de igual calidad, e igual de bonitas. Además, ahora también empieza a haber muchos diseñadores chinos, empieza a haber conciencia que no tenemos por qué copiar a EE.UU., sino que puedo diseñar un bolso chino igual de bonito y con la misma calidad.

En este sentido, según la consultora Bain & Co., el mercado del lujo de China superará a Europa y América juntos en 2025, cuando los consumidores chinos representarán casi la mitad de todas las ventas de lujo mundiales.

China en realidad superó la economía de EE.UU. ya en 2014. Pero China no tiene costumbre de decirlo al mundo. China está muy concentrada en resolver sus problemas, no es perfecta, pero ha mejorado mucho en los últimos cuarenta años. Hoy se puede ver cómo la gente disfruta la vida.

Margaret Chen
Desayuno informativo de ADEA “China, ¿amenaza u oportunidad?”. Foto: N.M.

De hecho, usted mencionaba en su ponencia que, desde 1981, China ha pasado de un 90% de pobreza a 0% de pobreza. Y que este cambio se debe a factores intrínsecos como la disciplina del pueblo chino.

Vemos a China como una sola, pero dentro de China hay muchos mundos. Desaparece una industria y surge otra relacionada con la artificial inteligencia, con lo digital, las ventas online, etc. China ha pedido industria pesada, porque China ve el problema polución que genera, y que tiene poco valor añadido. China quiere mantener la industria con más valor añadido, con más componente tecnológico. Por ejemplo, China tenía una fábrica con un millón de empleados que fabricaba para Apple, pero EE.UU. dijo que no quería depender tanto de China y Apple ha tenido que salir de China y montar una fábrica en India. Aunque India no tiene nada que comparar con China, por el compromiso de la gente, por la calidad, por la exigencia, la cultura, las infraestructuras… Hay mucha diferencia. En China son 4.000 años de una estructura social autosuficiente, un poco autosuficiente mirándose mismo.

Comentaba, a modo de ejemplo, que China lleva 4.000 años haciendo la selectividad, porque desde los tiempos de los emperadores, la educación ha sido muy exigente y competitiva.

Ya desde los tres años de edad empieza la exigencia para los niños chinos. Por ejemplo, si con tres años no saben escribir, igual no son admitidos en tal guardería. La gente tiene mucha prisa con la educación, piensa que tiene que ser la mejor, y que tiene que no se puede parar. Por eso la educación tiene mucha jerarquía entre los buenos estudiantes y los menos buenos. La gente tiene mucha conciencia de que desde los tres años tengo que ser mejor, tengo que estudiar. Eso hace que ningún estudiante chino cuando viene aquí tenga problemas en sacar los estudios. Allí hay tanta disciplina, que aquí los estudios aquí les parecen muy fáciles.

Como comentario simpático, usted apuntaba en su ponencia que para entrar en el mercado chino no merece la pena aprender el idioma por su dificultad, pero que sí es interesante conocer algunas palabras como señal de respeto. ¿Qué debería tener en cuenta una empresa española o aragonesa a la hora de introducirse en el mercado chino?

Hay unas veinte palabras que hay que saber. Aunque yo creo que para introducirse en el mercado chino la clave es buscar el producto que mejor que complementa con la economía China. Por ejemplo, en China la pata de cerdo se vende mucho más cara que aquí, el lomo también. En China la pata de pollo –la garra-, se vende mucho más que la pechuga, por ejemplo. China es otro mercado, es diferente, esa pata que aquí se tira se puede meter en un contenedor y vender a China. De hecho, tengo peticiones todos los días, pero claro, entre China y España no hay un acuerdo sobre el pollo. Hay posibilidades, aunque China tampoco quiere depender mucho de fuera, quiere tener una relación correcta entre producción local e importación. Pero si que es cierto que en la alimentación hay oportunidades, porque China considera que en Europa hay menos polución y que los productos son más sanos que tienen las exigencias de la sanidad europea.

Margaret Chen
Desayuno informativo de ADEA “China, ¿amenaza u oportunidad?”. Foto: N.M.

¿Hay en Aragón un problema de volumen de producción que sea capaz de abastecer las necesidades del mercado chino, por ejemplo, con productos como el AOVE, de gran calidad, pero con volúmenes de producción limitados?

Si, yo creo que la estrategia de Aragón podría ser buscar una provincia especializarse en un producto. Y buscar una zona de China con poder adquisitivo para venderlo.

Usted mencionaba que la generación de confianza es un factor muy importante para el empresario chino.

Si, y eso en España es realmente muy fácil, porque los españoles son muy amables, la confianza viene de forma muy natural. La gente en China quiere hablar de las cosas importantes en una comida o en una cena.

Eso nos une mucho.

Claro, además la comida española realmente es más que agrada a los chinos. En España se cocina la plancha, al horno, pucheros, y eso gusta en China.

Usted lleva 30 años viviendo en España, ha trabajado en puestos de gran responsabilidad en Telefónica, y es fundadora de la asociación China Club Spain y de Optimus Horizon. ¿Qué balance hace toda esta carrera profesional que tiene en España?

He sido muy afortunada, la verdad, sobre todo siendo extranjera y mujer. En Telefónica fui superando niveles hasta llegar a ser directora de Telefónica en Asia, he aprendido mucho. Yo lo comparo con gente de mi promoción que ha ido a EE.UU y creo que he hecho más que ellos por el reconocimiento y el impacto social que he podido dar. He podido ser testigo del crecimiento de China y España, estoy muy contenta, la verdad.

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