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La Diputación de Zaragoza ha lanzado una convocatoria de ayudas por un total de 450.000 euros destinada a financiar actividades culturales en municipios de la provincia. Esta iniciativa busca promover la cultura y el asociacionismo local, con un plazo de presentación de solicitudes que vence el 17 de abril.
Condiciones para acceder a las ayudas culturales
Las ayudas están dirigidas a asociaciones y entidades sin ánimo de lucro que posean personalidad jurídica propia y estén registradas en el Registro Público correspondiente. Además, deben tener su domicilio social en municipios de Zaragoza con menos de 50.000 habitantes. Estas condiciones aseguran que las ayudas lleguen a las comunidades que más lo necesitan, fomentando el desarrollo cultural en áreas menos pobladas.
Variedad de actividades culturales subvencionables
El abanico de actividades que pueden recibir financiación es amplio, incluyendo teatro, cine, folklore aragonés, publicaciones, exposiciones, rutas fotográficas, cursos de baile y canto, así como talleres de lectura. Además, se contemplan iniciativas relacionadas con la música, las artes escénicas, las artes plásticas, las letras, los audiovisuales y actividades multidisciplinares. Esta diversidad permite que las comunidades locales puedan elegir proyectos que mejor se adapten a sus intereses y necesidades culturales.
Detalles presupuestarios y ejecución de las actividades
Cada entidad puede presentar una única solicitud, con un presupuesto que debe oscilar entre 1.500 y 7.500 euros (IVA incluido). La subvención individual estará comprendida entre 1.200 y 6.000 euros, cubriendo hasta un 80 % del presupuesto total de la actividad. Las actividades deben realizarse entre el 1 de octubre de 2025 y el 1 de octubre de 2026, y los gastos subvencionables incluyen producción, promoción, difusión y personal contratado específicamente para cada actividad.
Charo Lázaro, diputada delegada de Cultura, ha enfatizado que esta convocatoria no solo enriquece la vida cultural de los municipios, sino que también asegura el acceso a la cultura como un derecho fundamental. Además, ha resaltado el papel del asociacionismo como un “motor dinamizador” de la vida social, promoviendo la participación y la cohesión comunitaria.











