El Ejército de Tierra ha adjudicado a Fábrica Española de Confecciones (Fecsa) un contrato de 2,9 millones de euros para suministrar trajes de intemperie destinados a sus unidades. El equipamiento, formado por chaqueta y pantalón impermeables, está diseñado para mantener la operatividad de los militares en condiciones meteorológicas adversas y deberá suministrarse antes del 15 de diciembre de 2027.
La adjudicación asciende exactamente a 2.909.851,56 euros, impuestos incluidos, y ha sido gestionada por la Jefatura de Asuntos Económicos del Mando de Apoyo Logístico del Ejército de Tierra. Fecsa ha ofertado un precio de 228,69 euros por cada conjunto, IVA incluido, y el gasto se concentra en una única anualidad correspondiente a 2027.
El procedimiento de contratación ha sido abierto y la valoración de las ofertas ha combinado dos criterios principales: el precio ha representado el 60% de la puntuación y la valoración técnica, el 40% restante. El plazo de ejecución se extenderá desde la formalización del contrato hasta, como máximo, el 15 de diciembre de 2027.
Protección para operar en condiciones meteorológicas adversas
El denominado traje de intemperie de montaña es un conjunto de dos piezas específicamente diseñado para proteger al militar frente a la lluvia, el viento y otras condiciones propias de las operaciones en montaña. La licitación inicial detallaba que las prendas debían combinar impermeabilidad, movilidad y resistencia para su utilización en entornos exigentes.
La chaqueta incorpora capucha integrada, sistemas de ajuste y cremalleras de ventilación en las axilas, mientras que el pantalón dispone de aberturas laterales completas que permiten colocarlo o retirarlo sin necesidad de quitarse previamente el calzado. Este último elemento resulta especialmente útil cuando el militar utiliza botas de esquí o crampones.
Las especificaciones técnicas contemplan un tejido exterior de poliamida con membrana basada en PTFE, concebida para impedir la entrada de agua y favorecer al mismo tiempo la evacuación del vapor generado durante el esfuerzo físico. Las costuras deben estar termoselladas y las cremalleras exteriores tienen también requisitos de impermeabilidad. Las prendas se fabricarán con patrones de camuflaje pixelado árido o boscoso e incorporarán características de remisión infrarroja para reducir su detección mediante dispositivos de visión nocturna.
Más equipamiento para las operaciones en frío extremo
La adquisición forma parte de un esfuerzo más amplio del Ejército de Tierra para mejorar el equipamiento de sus unidades en escenarios de bajas temperaturas. En otro concurso resuelto este año, Defensa adjudicó siete lotes de material para frío extremo por algo más de 15 millones de euros, con posibilidad de elevar el valor del acuerdo marco hasta 27,27 millones si las necesidades operativas requieren nuevas adquisiciones.
Ese programa incluye uniformes de campaña, prendas de aislamiento, chaquetones y pantalones para frío extremo, botas, guantes, calcetines y gafas para ventisca. La compañía zaragozana Yuma obtuvo los contratos de mayor importe, por 6,86 millones de euros, mientras que Fecsa consiguió otros dos lotes por algo más de cuatro millones.
El nuevo contrato de 2,9 millones amplía este proceso de renovación con un equipamiento específicamente concebido para la intemperie y las operaciones de montaña. Su ejecución durante 2027 permitirá incorporar prendas destinadas a mantener la protección y movilidad de los efectivos cuando desarrollen maniobras y despliegues bajo condiciones meteorológicas adversas.














