Zaragoza en movimiento: 140 años de Avanza sobre ruedas y raíles

De los primeros tranvías de tracción animal a los autobuses eléctricos, el transporte público de Zaragoza ha acompañado la transformación de la capital aragonesa desde 1885. Avanza, la empresa concesionaria del transporte público de Zaragoza, celebra 140 años de una historia ligada al crecimiento de la ciudad y a la evolución de su movilidad. Hoy, la flota de Avanza suma autobuses eléctricos de última generación, casi 330.000 validaciones al día y una red de 19 millones de km.

Todo comenzó en 1885, el mismo año en que se constituyó la sociedad Los Tranvías de Zaragoza, la sociedad de la que desciende la actual Avanza. Un par de animales de tiro, en octubre de aquel año, arrastró por Zaragoza un vehículo nuevo que parecía una rareza. De la plaza de la Constitución salió el primer tranvía de tracción animal, y con él una idea que ya no se detendría: unir el centro de la ciudad con los barrios que empezaban a crecer. A medida que Zaragoza se expandía, también lo hacía la red, con nuevas conexiones hacia Torrero, Arrabal o Delicias. El transporte empezaba a desempeñar un papel importante en la conexión entre el centro y los barrios en expansión.

La innovación tecnológica no tardó en llegar. En 1902 se electrificó la línea de Torrero, un avance que impulsó la evolución del tranvía y consolidó su protagonismo durante buena parte del siglo XX. La electricidad cambió la manera de prestar el servicio y anticipó una constante en la historia de la movilidad urbana: la búsqueda de soluciones capaces de responder a una ciudad en transformación.

En 1923 se incorporó otro protagonista que acabaría resultando esencial: el autobús. La primera línea de autobús no hacía ruido todavía, pero tenía algo que el raíl no podía igualar: su flexibilidad. El bus podía cambiar de recorrido a medida que la ciudad cambiaba de forma y esto permitió adaptar los recorridos a las nuevas necesidades urbanas y ampliar progresivamente las posibilidades de desplazamiento.

Una ciudad que crece y necesita más conexiones

En las décadas de 1950 y 1960, el transporte público zaragozano vivió su gran momento. Por primera vez, concretamente en 1965, se superaron los 100 millones de billetes vendidos en un año. La línea 5, que conectaba Venecia y Delicias, y llegó a ser una de las más utilizadas de toda España.

En aquellos años convivían tranvías, trolebuses y autobuses en la calzada hasta que en enero de 1976 dejó de circular la última línea de tranvía de aquella etapa, en un tiempo den el que el coche particular iba ganando terreno y el autobús pasó a asumir prácticamente en exclusiva el transporte público urbano.

La red se adaptó a una Zaragoza en crecimiento mediante nuevas fórmulas de servicio: aparecieron las líneas circulares, los vehículos articulados y los servicios especiales. A la evolución de los vehículos se sumó otra menos visible, pero fundamental: la incorporación de tecnología para mejorar la organización y la gestión de la flota.

Cuando la tecnología empezó a cambiar el viaje

La implantación del Sistema de Ayuda a la Explotación (SAE) supuso un avance en la digitalización de la red. Estos sistemas facilitaron el seguimiento de los autobuses y la información sobre los tiempos de espera en las paradas, acercando la gestión del servicio a las posibilidades tecnológicas actuales.

La modernización del transporte no se mide solo en vehículos. También se encuentra en las herramientas que permiten gestionar el servicio y ofrecer información a los viajeros. Con la llegada del nuevo siglo se extendieron otras transformaciones, como la incorporación progresiva de la tarjeta electrónica en sustitución del billete de papel tradicional y la consolidación de los servicios nocturnos. La Expo Zaragoza 2008 dio, además, una especial visibilidad a la movilidad en una ciudad que afrontaba un importante acontecimiento internacional.

El regreso del tranvía y una nueva etapa para la movilidad

Y en 2011 ocurrió algo que pocos esperaban: el tranvía regresó a Zaragoza. Habían pasado 35 años desde su desaparición y su vuelta incorporó de nuevo este medio de transporte a la red urbana, con una propuesta de alta capacidad y bajas emisiones durante la circulación.

Mientras tanto, los autobuses continuaron evolucionando. La incorporación de vehículos híbridos y eléctricos y las pruebas con tecnologías vinculadas a la conducción autónoma reflejan la búsqueda de nuevas soluciones para una movilidad más eficiente.

Desde 2022, la flota operada por Avanza en Zaragoza ha incorporado autobuses eléctricos de última generación, dentro del proceso de electrificación impulsado en la ciudad, reduciendo el impacto ambiental y colocando a Zaragoza como ciudad pionera. El cambio ha sido y es también operativo: electrificar una red de transporte implica adaptar no solo los vehículos, sino también los sistemas necesarios para su funcionamiento.

El futuro, enchufado

La dimensión actual del servicio ayuda a entender la importancia del transporte público en Zaragoza. La empresa que nació como Los Tranvías de Zaragoza forma parte de Avanza, dentro del grupo Mobility ADO desde 2013. Más de 1.300 profesionales y unos 360 autobuses recorren cada año unos 19 millones de kilómetros. Los últimos datos -correspondientes a 2025- reflejan que la red registró más de 98 millones de usos, con una media aproximada de 330.000 validaciones diarias.

Son números enormes, cifras que dan una idea de cómo el transporte público de Zaragoza está presente en la vida cotidiana de miles de personas. Cada dato esconde la historia de una persona que se traslada al trabajo, a clase, a realizar alguna gestión o visitar a algún familiar.

Desde aquel tranvía de tracción animal de 1885 hasta la electrificación de los autobuses -ciento cuarenta años después de aquel primer tranvía-  el transporte público zaragozano ha cambiado de tecnología, de capacidad y de forma de gestión. La historia de Avanza sigue siendo la de una ciudad, Zaragoza, en movimiento que también ha cambiado, ha crecido y ha incorporado nuevas necesidades de conexión.

El aniversario de Avanza permite recorrer ese camino y mirar hacia la siguiente etapa. Porque la historia de la movilidad no se detiene en los hitos del pasado: continúa cada día, en cada línea, en cada parada y en cada trayecto que conecta la capital aragonesa.

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