El castillo de Monreal de Ariza revela en Madrid los secretos de la frontera medieval entre Aragón y Castilla

El Museo Arqueológico Nacional de Madrid exhibe hasta febrero de 2027 los hallazgos del castillo de Monreal de Ariza, en Zaragoza. Cascos medievales, armas, piezas de artillería y una campana gótica permiten reconstruir la vida en una fortaleza situada en la antigua frontera entre Aragón y Castilla.

El Museo Arqueológico Nacional acoge hasta el 28 de febrero de 2027 la exposición «La vida en la frontera», que reúne armas, armaduras y objetos recuperados durante las excavaciones de la fortaleza zaragozana. Los hallazgos permiten reconstruir un episodio de la historia medieval aragonesa que permaneció enterrado durante más de cinco siglos.

Durante más de quinientos años, bajo los escombros del castillo de Monreal de Ariza, en la provincia de Zaragoza, permanecieron ocultos los restos de un arsenal medieval. Cascos de hierro, piezas de artillería, elementos de ballestas y una campana gótica sobrevivieron al derrumbe de una parte de la fortaleza a mediados del siglo XV. Su recuperación ha permitido conocer mejor cómo se organizaba la defensa de uno de los enclaves estratégicos de la antigua frontera entre los reinos de Aragón y Castilla.

Una selección de estos hallazgos puede contemplarse ahora en Madrid, en la exposición «La vida en la frontera. Hallazgos del castillo de Monreal de Ariza (Zaragoza)», que se celebra en el Museo Arqueológico Nacional del 6 de octubre de 2026 al 28 de febrero de 2027.

La muestra, organizada por el Ministerio de Cultura, el Museo Arqueológico Nacional, el Instituto del Patrimonio Cultural de España, el Gobierno de Aragón y el Museo de Zaragoza, acerca al público un conjunto arqueológico que destaca tanto por las características de las piezas recuperadas como por las circunstancias que permitieron su conservación.

Un castillo en la frontera de dos reinos

El castillo de Monreal de Ariza se levanta sobre un pequeño cerro junto al río Jalón, en un territorio que durante buena parte de la Edad Media tuvo una importancia estratégica para la defensa del Reino de Aragón.

Desde principios del siglo XII y hasta la unificación efectiva de los reinos de Aragón y Castilla, la fortaleza mantuvo un marcado carácter fronterizo. Su posición permitía controlar un espacio especialmente sensible en las relaciones entre ambas coronas, en una época en la que los conflictos territoriales y militares condicionaban la vida de las poblaciones situadas a uno y otro lado de la frontera.

La construcción se adaptó a las características del terreno mediante cuatro recintos amurallados dispuestos a diferentes alturas. Para levantar sus estructuras defensivas se empleó fundamentalmente la técnica del tapial, habitual en numerosas fortificaciones medievales.

Las excavaciones realizadas entre 2017 y 2018, durante los trabajos de restauración del castillo, permitieron comprender mejor su organización interior. Los arqueólogos identificaron aljibes, cuadras, un horno, pasillos, salas, almacenes y escaleras, espacios que muestran cómo se articulaba la actividad cotidiana dentro de una fortaleza preparada para la defensa.

Sin embargo, el descubrimiento más significativo se produjo bajo los derrumbes que habían sellado algunas de sus dependencias.

El arsenal que quedó enterrado en el siglo XV

A mediados del siglo XV, el desprendimiento de grandes bloques de piedra procedentes del recinto superior provocó el colapso de un almacén y de una posible sala del alcaide.

En esta última dependencia quedaron conservados elementos que permiten imaginar su utilización cotidiana: un hogar, restos de una estantería de madera, un banco y fragmentos de una coracina, una pieza de protección corporal empleada en la indumentaria militar de la época.

El almacén, por su parte, contenía un conjunto de materiales vinculados a la actividad defensiva del castillo. Entre ellos aparecieron dos culatas de piezas de artillería de pequeño calibre, dos cascos —un bacinete y una barbuta—, restos de hierro y bronce correspondientes a dos ballestas y una campana gótica decorada.

La importancia del hallazgo reside también en su contexto arqueológico. Los objetos permanecieron asociados a las dependencias donde se encontraban cuando se produjo el derrumbe, lo que ofrece información sobre su uso y almacenamiento dentro de la fortaleza.

Las piezas permiten acercarse a un momento de transformación de las técnicas militares, cuando las armas tradicionales, como las ballestas, convivían con las primeras formas de artillería.

Entre los objetos recuperados destaca una barbuta de hierro de la primera mitad del siglo XV y un bacinete con visera, elaborado en hierro forjado y decorado con materiales como bronce, plata y restos de dorado. También se documentó un peto de acero forjado con remaches de hierro y decoración metálica.

Estas armaduras constituyen uno de los principales atractivos de la exposición. Su diseño, sus materiales y las técnicas empleadas en su fabricación permiten observar cómo se protegían los combatientes y qué recursos se destinaban al equipamiento militar.

Junto a ellas, la campana de bronce y hierro, fechada a mediados del siglo XV, introduce otra dimensión del conjunto. Su presencia recuerda que una fortaleza era también un espacio organizado, con señales, rutinas y actividades que iban más allá del combate.

La restauración de unas piezas que llevaban siglos enterradas

Cuando los objetos fueron descubiertos, su estado de conservación era especialmente delicado. Los siglos de enterramiento habían provocado importantes procesos de corrosión, deformaciones y pérdidas de material que, en algunos casos, dificultaban incluso su identificación.

La intervención del Instituto del Patrimonio Cultural de España resultó fundamental para recuperar estos testimonios de la historia medieval.

Los especialistas realizaron una documentación exhaustiva y analizaron los materiales antes de acometer los tratamientos de conservación. Se eliminaron sedimentos y productos de corrosión, se consolidaron las partes más frágiles y se trabajó para devolver estabilidad estructural a las piezas.

En determinados elementos de hierro y armamento se recurrió a tecnología láser para retirar de forma precisa las capas de corrosión sin dañar el metal original.

La restauración ha permitido conservar los objetos y obtener nueva información sobre su fabricación y características. También ha hecho posible que puedan mostrarse al público y que el visitante comprenda mejor su función dentro del contexto arqueológico en el que fueron encontrados.

Del valle del Jalón al Museo Arqueológico Nacional

La exposición ofrece una oportunidad para conocer una parte de la historia de Aragón que habitualmente queda fuera de los grandes relatos monumentales de la Edad Media.

Frente a la imagen de los castillos como escenarios de batallas y acontecimientos protagonizados por reyes y nobles, los hallazgos de Monreal de Ariza permiten observar aspectos materiales de la vida de quienes habitaban, administraban y defendían estas construcciones.

El recorrido también pone de manifiesto la importancia de la investigación arqueológica y de la conservación del patrimonio. Un conjunto de objetos que permaneció oculto durante más de cinco siglos se convierte ahora en una fuente para estudiar la organización militar, las técnicas artesanales y la vida cotidiana en una fortaleza fronteriza.

La colaboración entre instituciones estatales y aragonesas ha permitido trasladar estos materiales a Madrid, donde pueden ser conocidos por un público más amplio.

Para Aragón, la muestra supone además una ocasión de dar visibilidad al patrimonio histórico de Monreal de Ariza, una localidad del valle del Jalón cuyo castillo conserva testimonios de una etapa decisiva en las relaciones entre los reinos peninsulares.

La exposición permanecerá abierta hasta el 28 de febrero de 2027. Quienes se acerquen al Museo Arqueológico Nacional podrán descubrir cómo un derrumbe ocurrido hace más de quinientos años terminó preservando parte de la historia de una fortaleza aragonesa.

Información práctica

Exposición: La vida en la frontera. Hallazgos del castillo de Monreal de Ariza (Zaragoza).

Lugar: Museo Arqueológico Nacional, calle Serrano, 13, Madrid.

Fechas: Del 6 de octubre de 2026 al 28 de febrero de 2027.

Web: www.man.e

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