Logística, territorio y visión de futuro en un eje clave para la movilidad sostenible
Aragón da un nuevo paso en su consolidación como eje logístico del sur de Europa. En un movimiento de calado estratégico, los gobiernos de Aragón y Andalucía han firmado en Algeciras un Protocolo General de colaboración para acelerar el desarrollo de la autopista ferroviaria que unirá el puerto de Algeciras con Zaragoza. La firma, protagonizada por los presidentes Jorge Azcón y Juanma Moreno, va más allá del gesto político: representa un compromiso compartido por redefinir las infraestructuras clave que conectan el Mediterráneo con el interior peninsular.
Este corredor, que atraviesa el corazón productivo de España, es vital para reducir la huella de carbono del transporte de mercancías, descongestionar las carreteras y reforzar la competitividad de las empresas aragonesas y andaluzas. Conecta dos potencias logísticas naturales: el puerto de Algeciras —una de las principales puertas de entrada de mercancías en Europa— y la Plataforma Logística de Zaragoza (PLAZA), la mayor del sur del continente.
Pero no se trata solo de trenes y contenedores. El acuerdo entre ambas comunidades representa un modelo de colaboración institucional que trasciende el color político y responde a una visión común: impulsar proyectos tractores que generen actividad, empleo y oportunidades en sus territorios. “Hablamos de algo más que transporte, hablamos de desarrollo territorial”, subrayó Azcón durante el acto.
Esta autopista ferroviaria —que permite cargar semirremolques directamente sobre el tren— es también una apuesta decidida por la sostenibilidad. En un contexto en el que Europa exige descarbonización real y eficiencia logística, esta infraestructura se alinea con los objetivos de la Estrategia de Movilidad Sostenible de la UE: menos camiones, menos emisiones, más eficiencia.
El acuerdo contempla, además, una estrategia conjunta para exigir al Gobierno central y a Bruselas que aceleren la inversión en esta infraestructura prioritaria, ya incluida en los grandes corredores europeos. Y refuerza el papel de Aragón como nodo intermodal entre el Atlántico y el Mediterráneo, entre África y Europa, entre el campo y la industria.














