El Ministerio prevé aprobar este octubre la prefinanciación de los proyectos, que reforzarán capacidades estratégicas y elevarán a 95 los programas gestionados por Defensa.
El Ministerio de Defensa afronta la recta final de 2026 con una nueva fase de modernización de las Fuerzas Armadas. El departamento prevé impulsar quince Programas Especiales de Modernización (PEM), con una financiación inicial superior a los 1.400 millones de euros, y completar los trámites necesarios para iniciar su contratación antes de que termine el año.
El calendario fue anunciado el pasado 20 de octubre por el teniente general Miguel Ivorra, director general de Estrategia e Innovación de la Industria de Defensa, durante su participación en el Foro de la Nueva Defensa y el Espacio, organizado por Nueva Economía Fórum en Madrid. Según explicó, el objetivo es aprobar durante octubre el real decreto de prefinanciación y mantener las previsiones de contratación para finales de 2026.
Una inversión que se extenderá durante varios años
Los más de 1.400 millones de euros anunciados representan la financiación prevista para el ejercicio 2026, mientras que el desarrollo completo de los programas implicará compromisos económicos distribuidos durante varios años. El alcance de estas inversiones exige distinguir entre las cantidades destinadas a financiar las primeras fases y el coste acumulado de los proyectos.
El Gobierno ya había adoptado medidas presupuestarias relacionadas con esta nueva etapa. El Consejo de Ministros del 1 de septiembre autorizó compromisos de gasto plurianuales para catorce programas especiales y una transferencia de 1.483 millones de euros al Ministerio de Industria y Turismo para financiar actuaciones vinculadas a la modernización de la defensa.
Esta planificación se enmarca en el Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa, aprobado en abril de 2025, que contemplaba una inversión adicional de 10.471 millones de euros durante aquel ejercicio. La continuidad de los programas responde tanto a las necesidades de renovación de equipos militares como al propósito gubernamental de fortalecer la capacidad tecnológica e industrial española.
El desafío de transformar la inversión en capacidad industrial
Durante su intervención, Ivorra insistió en que la modernización militar requiere una industria capaz de responder a las necesidades operativas de las Fuerzas Armadas. Para conseguirlo, defendió una mayor coordinación entre las empresas y los responsables militares, así como la simplificación de determinados procedimientos administrativos.
El responsable de Defensa reconoció que los actuales mecanismos de contratación ofrecen garantías, pero presentan una lentitud difícil de conciliar con la velocidad de los cambios tecnológicos. Esta situación afecta especialmente a ámbitos como la inteligencia artificial, los sistemas autónomos, las comunicaciones avanzadas y la ciberdefensa, donde los ciclos de innovación pueden ser considerablemente más rápidos que los procedimientos tradicionales de adquisición.
La dimensión industrial constituye otro de los elementos centrales de la estrategia. El Ministerio pretende favorecer la participación de empresas españolas, incluidas pymes, compañías tecnológicas y centros de investigación, para ampliar la base productiva nacional y reducir determinadas dependencias exteriores.
La autonomía tecnológica también ocupó una parte importante de la intervención. Ivorra reconoció las dificultades que plantea la dependencia de tecnologías militares extranjeras, particularmente en el contexto de las restricciones a las relaciones comerciales con Israel, y defendió el desarrollo de capacidades propias. Al mismo tiempo, advirtió de que sustituir sistemas complejos requiere inversiones, conocimiento especializado y plazos de desarrollo que no siempre pueden acortarse.
El avance de los nuevos programas dependerá ahora de la aprobación de los instrumentos de financiación pendientes y de su posterior contratación. Su desarrollo permitirá comprobar hasta qué punto el aumento de la inversión se traduce en nuevas capacidades militares, actividad industrial y oportunidades para las empresas tecnológicas españolas.

















