La serie “Asuntos de brujas” de Francisco de Goya ha fascinado durante siglos a historiadores del arte y amantes del misterio. Seis lienzos de iguales dimensiones que muestran aquelarres, conjuros y vuelos diabólicos, creados por Goya por encargo de una de las mujeres más influyentes de su tiempo: María Josefa Pimentel, IX Duquesa de Osuna, para decorar su casa de campo: el Palacete de la Alameda. Clara Tahoces, especializada en fenómenos paranormales y descendiente de la propia duquesa, ha investigado durante años la conexión entre arte y ocultismo, desvelando aspectos inéditos de una de las series más enigmáticas del pintor aragonés. Afínales de octubre, Tahoces intervendrá como experta en el Encuentro Internacional Ocultura sobre Goya y los misterios del arte, organizado por Javier Sierra, que se celebra en Zaragoza. En esta entrevista, Clara alude al gran calado emocional de Goya y al interés de la aristocracia ilustrada de la época por lo oculto.
La investigadora desvela los misterios de los “Asuntos de brujas”, la serie más enigmática del pintor, encargada por la IX Duquesa de Osuna para decorar su palacete de la Alameda.

¿Cómo llegaste a interesarte por la relación entre arte y fenómenos paranormales, por la conexión entre Goya y el mundo de lo sobrenatural?
Todo comenzó con un viejo grabado de la IX Duquesa de Osuna que había en casa de mis padres. Me llamaba la atención y me interesé por la figura de la duquesa que, además, es antepasada mía. Quise indagar en su historia y una cosa llevó a la otra.
Para nuestros lectores, ¿podrías hablarnos brevemente de tu trayectoria como investigadora de lo paranormal y cómo esto se conecta con tu trabajo sobre arte?
Llevo publicando artículos desde que tenía 17 años. Trabajé 13 años en la revista Más allá de la ciencia como redactora-jefe y estuve otros tantos como colaboradora. Después pasé a la televisión. Actualmente, soy redactora y reportera del programa Cuarto Milenio. En cuanto al arte, me interesa mucho la conexión entre los sueños y el arte. Pintores como Dalí, plasmaban sus sueños en sus cuadros, y Goya también exploró esos territorios del subconsciente.
“Goya es un personaje contradictorio, pintaba tanto realidades descarnadas como fantasías de la mente. Tenía un gran calado emocional”
¿Qué te llevó específicamente a estudiar estos cuadros de brujas de Goya?
En casa se contaban leyendas en torno a ella y sobre Goya, pues María Josefa fue una de las primeras mecenas del pintor aragonés. La Duquesa hizo un encargo muy especial a Goya, una serie de cuadros de brujas, que se conocen como “Asuntos de brujas”. Todo eso llamó poderosamente mi atención.
¿Qué te atrajo del encargo que la Duquesa de Osuna a Goya? ¿Había algo en su personalidad o en su círculo social que explique su interés por lo oculto?
Quería saber por qué una mujer ilustrada, inteligente e influyente en su tiempo tuvo interés por decorar su casa de campo, conocida como La Alameda de Osuna, con cuadros tan misteriosos. En mi novela “El jardín de las brujas” yo misma planteo una hipótesis, pero nadie sabe realmente por qué quiso tener estos seis cuadros tan lóbregos en sus dependencias personales.

¿Quién era realmente la IX Duquesa de Osuna, María Josefa Pimentel? ¿Qué tipo de mujer era y qué relación tenía con Goya?
Era una de las mujeres más influyentes de su tiempo. Poseía una cultura poco habitual. Tenía fama de ser muy inteligente y emprendedora. Goya se convirtió en un asiduo a sus tertulias y puede decirse que se estableció una relación comercial, pero también de amistad.
¿Qué significado tenían las escena de brujería en la época de Goya, finales del XVIII, y en qué medida reflejan un interés genuino o una sátira social?
Mientras en Centroeuropa la población creía en vampiros, en España se creía en el poder de las brujas. Los ilustrados, como la IX duquesa de Osuna, aparentemente no creían en ellas, pero mis investigaciones relevan que esta mujer sentía un genuino interés por lo sobrenatural. En su biblioteca figuraban multitud de libros sobre procesos de brujería y sobre materias oscuras en general. Libros difíciles de conseguir y algunos prohibidos. Ella disponía de un permiso especial para tenerlos.
“La IX Duquesa de Osuna, una de las primeras mecenas de Goya, tenía una biblioteca secreta con libros prohibidos sobre brujería”
¿Podemos hablar de una visión crítica o de un miedo real en estas escenas de brujas?
Más que miedo, yo hablaría de interés o fascinación. Aún hoy no sabemos con certeza el motivo de ese encargo a Goya. Se cree que pudo surgir de las tertulias que organizaba la Duquesa, a las que asistía Goya, en las que se pudo hablar de cuestiones brujeriles.
¿Qué ambiente cultural y social rodeaba al palacete de la Alameda de Osuna cuando se crearon esas obras?
Posiblemente, sí. A estas tertulias acudía lo más granado del panorama ilustrado. Mientras las tertulias de la Duquesa de Alba eran lúdicas, las de la Duquesa de Osuna eran intelectuales. Es muy posible que los temas sobre brujería y ocultismo sobrevolaran estas tertulias.
“He descubierto pentagramas ocultos en las trazas iniciales de los cuadros que no son visibles a simple vista”
¿Qué papel jugó el llamado Capricho de la Alameda de Osuna como espacio en el que estas obras podían contemplarse?
El Capricho era la casa de campo particular de la duquesa. Es un lugar maravilloso, que hoy se puede visitar parcialmente. En su palacete se desarrollaban estas tertulias de las que venimos hablando. Todo el jardín está plagado de elementos esotéricos e iniciáticos. De ahí que presupongamos que esta mujer sentía un gran interés y una gran fascinación por las cuestiones de misterio.
LOS SECRETOS OCULTOS DE GOYA
¿Cuáles son exactamente las obras que Goya pintó para la Duquesa con temática de brujas?
Es la serie conocida como “Asuntos de brujas”. Son seis cuadros de iguales dimensiones y enmarcados de igual modo. El más conocido es “El aquelarre”, pero también están: “El conjuro”, “Vuelo de brujos”, “El convidado de piedra”, “La lámpara del diablo”, “La cocina de las brujas”. Los títulos de los cuadros ya nos dan una idea de su siniestro contenido.
“Los seis Asuntos de brujas estaban diseñados como una colección con geometría oculta. Algunos cuadros están inspirados en procesos de brujería reales como el de Zugarramurdi”
En tu investigación, ¿has encontrado alguna conexión entre estas pinturas y casos reales de brujería o creencias populares de la época?
Sí, algunos cuadros están inspirados en procesos de brujería reales, como el célebre caso de Zugarramurdi.

¿Qué elementos iconográficos utilizó Goya en estas obras que nos indican su conocimiento del mundo de la brujería? ¿Hay alguna clave para entender el trasfondo de esas representaciones?
El símbolo principal es el macho cabrío, que aparece reflejado en “El aquelarre”, un cuadro que muestra una representación de un Sabbat o reunión de brujas. Pero también hay fantasmas, brujas, demonios, aparecidos, chupasangres… todo un catálogo de lo sobrenatural.
Hablemos de “El sueño de la razón produce monstruos” y otros caprichos relacionados con brujas. ¿Cómo se relacionan estos grabados con las pinturas para la Duquesa?
Ese capricho en concreto, no, pero hay otros caprichos que se conectan con las obras que Goya pintó para la duquesa, como el Capricho 60 “Ensayos”, conectado con “El aquelarre”, el Capricho 45 “Mucho hay que chupar”, conectado con “El conjuro”, el Capricho 50 “Los chinchillas”, conectado con “Vuelo de brujos”…
¿Cuál ha sido el hallazgo que más le ha sorprendido sobre Goya y estos encargos?
Durante años, en los libros de arte se habla de estos cuadros como un desvarío de Goya debido a su enfermedad, pero lo cierto es que hubo una gran planificación para hacerlos, formaban una colección… mismas dimensiones, mismos marcos y una configuración geométrica oculta en las trazas de estos lienzos.
¿Has identificado símbolos ocultos o referencias esotéricas en estas obras que puedan pasar desapercibidas al espectador común?
Esa configuración geométrica de la hablo está presente en las trazas iniciales de los cuadros. El pentagrama, por ejemplo, es una figura que se repite mucho y que realmente no es visible a simple vista.
“Mientras las tertulias de la Duquesa de Alba eran lúdicas, las de la Duquesa de Osuna eran intelectuales, asegura Clara Tahoces. Es muy posible que los temas brujeriles sobrevolaran estas tertulias”
¿Crees, que Goya tuvo acceso a tratados de demonología o libros sobre brujería de la época para documentarse?
Es muy probable que consultara la biblioteca oculta de la duquesa para documentarse.
¿Crees que Goya pintaba estas escenas desde la creencia, o desde el escepticismo?
Seguramente, hay mucho de crítica a que estas cosas ocurrieran.
A nivel personal, ¿qué siente al enfrentarse con la mirada tan ambivalente de Goya hacia lo irracional?
Goya es un personaje contradictorio, de un gran calado emocional, que pintaba tanto realidades descarnadas como fantasías de la mente. Esa es parte de su grandeza y lo que a mí personalmente me atrae de él. Enfrentarse a muchas de estas obras es como sumergirse en un sueño profundo e inconsciente.
A finales de octubre vas a participar junto con otros expertos en el Encuentro Internacional Ocultura en Zaragoza, que versa sobre Goya y los misterios del arte.
La iniciativa es maravillosa, como todo lo que organiza Javier Sierra. Para mí es un honor unirme a otros especialistas y compartir mis investigaciones con el público de Zaragoza.
¿Qué nos puedes adelantar de tu intervención “Las brujas de Goya”?
Comentaré aspectos mágicos en torno a la obra de Goya y su relación con la IX Duquesa de Osuna, un mujer que sentía especial interés por lo esotérico y que dejó su impronta en su finca de recreo, que, por cierto, Goya visitó con frecuencia.














