Durante décadas, el río Huerva fue la “cicatriz urbana” de Zaragoza. Oculto bajo el cemento de la Gran Vía desde 1925, relegado a un papel secundario y, a menudo, tratado más como una cloaca que como un recurso natural, este afluente del Ebro parecía condenado al olvido. La capital aragonesa ha decidido reescribir su historia.
Lo que antes era una barrera degradada se está transformando hoy en el mayor proyecto europeo de integración urbana de una ribera fluvial: 32 millones de euros de inversión, 80.000 metros cuadrados de espacio público, 2,5 km de cauce renovado, 8 parques fluviales, calles con prioridad peatonal, 190.000 árboles y arbustos…
ZARAGOZA.- El río Huerva ha sido una presencia discreta, casi invisible, en la vida cotidiana de Zaragoza. Encajonado, cubierto en parte por el asfalto y degradado por el crecimiento urbano del siglo XX, este afluente del Ebro pasó de ser eje de vida agrícola y social a convertirse en una cicatriz urbana. Hoy, el Huerva parece asomar poco a poco e iniciar una segunda vida. Con una inversión superior a los 31,9 millones de euros, financiada a través de los fondos europeos Next Generation EU, Zaragoza afronta uno de los proyectos de regeneración fluvial más ambiciosos del sur de Europa. Es una obra hidráulica y también paisajística, una transformación estructural entre la ciudad y su entorno natural.
Un río con historia… y con deuda pendiente
Nacido en la Sierra de Cucalón, en Teruel, el Huerva recorre casi 128 kilómetros antes de desembocar en el Ebro. A lo largo de los siglos fue motor agrícola, proveedor de agua y testigo silencioso del paso de romanos, musulmanes y agricultores de la vega zaragozana. Su nombre, posiblemente vinculado a la raíz “ur” —agua—, revela su importancia ancestral.
Ese papel cambió de forma drástica entre 1925 y 1928, cuando una parte significativa del cauce fue cubierta bajo la actual Gran Vía y el paseo de la Constitución. Aquella decisión, considerada hoy un error urbanístico, relegó al Huerva a un segundo plano: oculto, canalizado y tratado más como una cloaca que como un recurso natural. La ciudad creció dándole la espalda.
El Proyecto de Regeneración del Río Huerva nace con la vocación de corregir dicha fractura histórica. Impulsado por el Ayuntamiento de Zaragoza, el Gobierno de Aragón y la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica, el plan aborda el río desde una perspectiva integral: ambiental, urbana y social.
Este tipo de actuaciones responden a un nuevo modelo de ciudad europea: más verde, más resiliente y más habitable, según destacan los análisis de los medios especializados en sostenibilidad urbana. Zaragoza se suma así a la tendencia que ya han seguido urbes como Vitoria, París o Copenhague en la recuperación de sus corredores fluviales.

2025 y 2026, dos fases para una transformación profunda
La intervención se articula en dos grandes fases. La primera, ya finalizada en el verano de 2025, ha sentado las bases técnicas del proyecto con una inversión de 8,85 millones de euros. En ella se han renovado las redes de saneamiento, construido un tanque de tormentas anticontaminación y preparado el terreno para las actuaciones posteriores.
La segunda fase, en ejecución hasta finales de 2026, concentra el grueso de la transformación urbana y paisajística. Con más de 23 millones de euros, se actúa sobre 2,5 kilómetros de cauce, se ensancha el río para reducir el riesgo de crecidas y se plantan 190.000 árboles y arbustos autóctonos, una cifra que convierte al Huerva en un nuevo pulmón verde para la ciudad.
En palabras del concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Zaragoza, Víctor Serrano, “este proyecto no solo va a cambiar la ciudad, va a cambiar la relación de los zaragozanos con un río que hasta ahora vivía a sus espaldas y que ahora va a ser una infraestructura verde potente, de la que se va a poder disfrutar”. “Tras décadas y décadas de olvido, y de ser un cuarto oscuro en la ciudad, -precisa Serrano- es el proyecto de regeneración de infraestructura verde más importante que hay en Europa”.
Víctor Serrano, concejal de Urbanismo: «no solo va a cambiar la ciudad, va a cambiar la relación de los zaragozanos con un río olvidado: se trata del proyecto de regeneración de infraestructura verde más importante que hay en Europa»
Ocho parques y un corredor ecológico
Uno de los elementos más visibles del proyecto será la creación de ocho parques fluviales, según se refleja en el proyecto. Cinco de ellos son completamente nuevos y suman más de 12.400 metros cuadrados en el primer tramo del río. Espacios como Sopesens, Bruno Solano o Emperador están concebidos como zonas verdes, lugares de encuentro, juego y descanso, integrados en la trama urbana.
En el segundo tramo, parques históricos como Villafeliche, el Parque Lineal del Huerva o la ribera del Parque Bruil prevén renovarse para mejorar la accesibilidad, la seguridad y la conexión con el río. La idea es que el Huerva deje de ser frontera y se converta en eje vertebrador.
La regeneración del río se extiende también a su entorno inmediato. Ocho calles adyacentes se transformarán bajo criterios de prioridad peatonal y ensanchamiento de aceras. Manuel Lasala, Martín Ruizanglada o Genoveva Torres Morales cambiarán su fisonomía con el objetivo de favorecer la movilidad sostenible y reducir el vehículo privado.
Más que un proyecto, una filosofía urbana
Más allá de la estética, el espacio para el ocio y la adecuación de calles para las personas, el Proyecto Río Huerva es una apuesta estratégica frente al cambio climático, en palabras de las administraciones impulsoras. “El ensanchamiento del cauce, los parques inundables y la restauración del bosque de ribera aumentarán la capacidad del río para absorber episodios de lluvias intensas y mejorarán la biodiversidad en pleno entorno urbano“, aseguran.
Cuando las obras concluyan, Zaragoza habrá recuperado un río y algo más: una parte de su memoria colectiva y un nuevo espacio verde. Todo apunta a que será un corredor ecológico, un eje vertebrador que permita volver a mirar al río Huerva, reconocerlo, disfrutarlo, cuidarlo. Convertir lo que fue un error urbanístico del pasado en un ejemplo de sostenibilidad para el futuro..

















