Al frente de SEGUAS, empresa aragonesa especializada en aire comprimido, refrigeración y climatización industrial, Rocío Tapias representa una nueva generación de liderazgo femenino en el sector. Con más de 40 empleados, Tapias defiende un modelo de gestión basado en la innovación, la cercanía y el valor de las personas. Rocío dirige una empresa familiar fundada por su padre y otros socios en 2003, enfrentándose a los retos de un sector masculinizado, el industrial, desconocido pero esencial. “Si hay problemas con un compresor, – precisa- puede que haya que paralizar toda una fábrica”. Entre la transformación digital, la gestión emocional y la búsqueda constante de mejora, Tapias reivindica la presencia femenina en la industria y cuenta su experiencia sin filtros. “Llevo desde 2010 en el sector industrial y nunca he conocido a una mujer frigorista: me encantaría”, apostilla. Este jueves 13 de noviembre, participa en el evento Aragón Business Summit, organizado por el Instituto Aragonés de Fomento (IAF) y referente del ecosistema empresarial aragonés.

¿Cómo nació SEGUAS y cómo ha evolucionado hasta hoy?
La empresa nació en 2003, cuando mi padre, Juan José Tapias, junto a Juan Matías López y Tomás Ruiz, decidieron crear SEGUAS. Venían del sector, pero querían ofrecer un servicio más completo, integrando aire comprimido, refrigeración, climatización e ingeniería. Empezaron en La Puebla de Alfindén, donde seguimos hoy. Desde entonces hemos crecido, manteniendo ese espíritu de servicio integral a la industria.
¿Qué necesidad vino a cubrir?
En la industria hay muchas empresas que se dedican a una sola especialidad: aire comprimido, refrigeración o climatización. Ellos quisieron unirlo todo para ofrecer una solución completa, incluyendo el diseño y la ingeniería de las instalaciones. Fue un paso importante, porque pocas empresas daban ese servicio global.
¿Qué supone para ti liderar una empresa aragonesa y familiar en un sector tan técnico?
Para mí es un orgullo haber podido continuar el proyecto que iniciaron mi padre y sus socios. SEGUAS es una empresa aragonesa, mediana, con más de 40 trabajadores, y seguimos creciendo sin perder ese carácter cercano. Es un reto mantener la independencia frente a las grandes corporaciones, pero también una satisfacción enorme.
«Hemos abierto delegación en Cataluña y queremos seguir creciendo, ser líderes en el nordeste, ser más tecnológicos aún, sin perder la cercanía y el cuidado al personal que nos caracteriza»
¿Cómo ha sido tu experiencia como mujer en un entorno tradicionalmente masculino?
Me han tratado muy bien, no tengo ninguna queja. Es cierto que en mis comienzos tuve que demostrar que no era “la hija de”, sino una profesional más. Soy muy autoexigente, y creo que eso me ha ayudado a ver las cosas como retos y a buscar soluciones. He tenido anécdotas, sí, pero las tomo como tal, como anécdotas. Por ejemplo, un día me dijeron si seguía visitando clientes con mi padre. Lo tomé así, y luego le expliqué que llevaba desde 2018 en la dirección. La persona cambió de chip totalmente.
¿Crees que esa mirada femenina puede aportar algo distinto?
Sí, sin duda. Tengo tres socios hombres y creo que hacemos un buen equipo. Yo aporto una visión más emocional, más centrada en las personas. Esa combinación es lo que enriquece. Los extremos nunca son buenos: la diversidad de perspectivas hace más sólida a la empresa.
“He tenido que demostrar que no era una niña de papá, sino una profesional más. Soy muy autoexigente, he aprendido mucho y me he tenido que hacer valer”
¿Qué diferencia a SEGUAS de otras empresas del sector?
No me gusta hablar de diferencias, pero sí de valores. Tenemos tres patas importantes que hemos trabajado en los últimos tiempos: la innovación, la tecnología … siempre con la idea de no conformarnos y hacer las cosas mejor, cuestionándonos una y otra vez. Y, la tercera pata, las personas. Creo firmemente que una empresa la hacen las personas que la forman. Y hay que cuidar al equipo. Si tu equipo está a gusto, trabaja con ganas y todo funciona mejor.
¿Cuáles son los mayores retos del sector industrial ahora mismo?
El primero, los recursos humanos, el personal cualificado. Todas las empresas tenemos el mismo problema. Faltan técnicos, frigoristas, profesionales de mantenimiento… y eso nos afecta a todos. También la tecnología, que avanza más rápido de lo que a veces podemos asimilar. Tienes que hacer que funcione: adaptarte a la tecnología y que la gestión del cambio dentro de la organización sea coherente con las personas que tienes. Y otro gran reto son las normativas y la burocracia que, en ocasiones, pueden ralentizar la innovación.
“Soy de las convencidas de que la empresa la hacen las personas y hay que cuidar al equipo
En SEGUAS habéis apostado por la transformación digital. ¿Qué avances habéis implementado?
Sí, en los dos últimos años hemos hecho un trabajo intenso en innovación: creamos un data lake, estamos automatizando procesos, mejorando la conectividad, la automatización de procesos ya ahorros de tiempo, y buscando fórmulas para aportar más valor a los clientes desde la tecnología. Contamos incluso con una persona dedicada al I+D, mirando hacia delante y explorando lo que viene. Y nos ha dado mucho impulso.
¿Crees que la sociedad aragonesa percibe el valor de vuestro sector?
Creo que es desconocido. Cuando cuento en qué trabajo, la gente no lo entiende. Es algo en lo que estoy trabajando: cómo darle divulgación, incluso entre los niños, porque si conoces este sector desde bien joven es cuando puedes enfocarlo de adulto. Solo si trabajas en una fábrica puedes conocer el impacto que tiene que funcione o no funcione este tipo de sistemas. Un fallo en una de nuestras instalaciones o procesos puede conllevar que tenga que parar toda una fábrica. Este sector no es muy conocido, pero su repercusión es brutal. En el COVID fuimos empresa esencial. Tenemos servicio 24 horas precisamente por eso.
“El cambio climático nos afecta mucho. El clima cambia, pero los procesos industriales necesitan mantener las mismas condiciones de temperatura o humedad. Eso obliga a adaptar equipos, a repensar instalaciones … y aumenta la necesidad de profesionales”
Has mencionado el cambio climático como factor relevante… ¿Cómo afecta el cambio climático a vuestro sector?
Muchísimo. El clima está cambiando, pero los procesos industriales necesitan mantener las mismas condiciones (temperatura, humedad, etc.). Eso obliga a adaptar equipos, a repensar instalaciones. No es lo mismo refrigerar en Noruega que en Zaragoza. Y todo esto incrementa la necesidad de profesionales especializados. Es un sector con mucho futuro. Sobre todo frigoristas, necesitamos muchísimos. Y aquí lanzo un mensaje: me encantaría algún día encontrarme con una candidata frigorista. Llevo desde 2010 en el sector y nunca he conocido a una mujer frigorista. Nunca.

¿Qué consejo darías a los jóvenes que quieran dedicarse a este sector o emprender?
Que empiecen. Que se pregunten cómo se ven dentro de cinco años y busquen apoyo: hoy hay redes, asociaciones y mentores que antes no existían. Si quieren entrar en este mundo, lo ideal es estudiar una carrera técnica o FP industrial y acercarse a empresas como la nuestra. Es un sector que necesita talento y ofrece muchas oportunidades.
“es un sector poco conocido pero esencial. Todas las industrias necesitan aire comprimido y casi el 80% necesitan refrigeración industrial. Solo si trabajas en una fábrica puedes conocer el impacto que tiene que funcione o no este tipo de sistemas ”
También has trabajado mucho tu desarrollo personal como líder.
Sí, en 2019 hice un curso de coaching y liderazgo en CEPYME que me sirvió muchísimo. Desarrollar un autoconocimiento personal y la capacidad de gestión emocional es muy importante para uno mismo, pero muchas más para dirigir a 40 personas. Personas con vidas y con problemas.
¿Cómo te imaginas SEGUAS dentro de diez años?
La imagino cercana, como ahora, pero más tecnológica y consolidada. Hemos abierto delegación en Cataluña y queremos seguir creciendo. Me imagino en unas instalaciones un poco más grandes, siendo líderes, sobre todo, en la zona noreste. Y muy tecnológica, aún más tecnológica. Tenemos muchas ideas, pero no nos da tiempo a llevarlas todas a cabo. Muchas veces la mente va más rápida que lo que nosotros somos capaces de ejecutar. Además, para mí es fundamental que, aunque crezcamos, sigamos siendo una empresa donde la gente tenga ganas de venir a trabajar, sin perder el trato humano que nos caracteriza.














