Se llama Guilherme Guimarães Peixoto, es sacerdote católico y portugués. Hasta ahí, todo normal. Pero este cura no solo da misa ni acompaña procesiones: también pincha música electrónica ante miles de jóvenes. Lo conocen como el “cura DJ” y en pocos años se ha convertido en un fenómeno dentro y fuera de la Iglesia.
Su fama explotó tras la Jornada Mundial de la Juventud celebrada en Lisboa en 2023. Allí, ante una multitud, ofreció una sesión de DJ al amanecer que sorprendió incluso a quienes no tenían ninguna relación con la religión. Cientos de miles de jóvenes lo siguieron en directo. Su imagen, brazos al cielo y sotana ondeando al ritmo de los beats, se volvió viral.
Pero su historia no comenzó ahí. Desde hace años, compagina su labor pastoral con su otra pasión: la música. En Portugal, ejerce como párroco y también como capellán militar. En paralelo, utiliza la música electrónica como herramienta para acercarse a los jóvenes. “No dejo de ser cura cuando soy DJ. Solo cambio el lenguaje para hablarle al mundo”, ha declarado.
En sus sesiones mezcla bases electrónicas con mensajes de esperanza, fragmentos de homilías y oraciones. Su objetivo no es el espectáculo, sino conectar, hacer comunidad, derribar prejuicios. Y parece estar funcionando. Jóvenes que no se sienten atraídos por la liturgia tradicional lo escuchan, lo siguen, lo entienden.














