Teruel volverá a convertirse en una ciudad del siglo XIII con la celebración de las Bodas de Isabel de Segura, que este 2026 vivirán una edición especial. Será la primera tras la declaración como Fiesta de Interés Turístico Internacional, un reconocimiento que refuerza el peso cultural y turístico de una cita que moviliza a miles de personas cada año.
El programa reúne más de un centenar de actos distribuidos a lo largo de cuatro intensos días, con recreaciones teatrales, desfiles, música, mercado medieval, campamentos, animación de calle y espectáculos nocturnos. La ciudad entera se implica. Asociaciones, actores aficionados, voluntarios y vecinos hacen posible una recreación que ya es una de las más importantes de España.
Cuatro días para revivir la leyenda
Las Bodas recrean la historia de los Amantes, con especial protagonismo de Isabel de Segura y Diego de Marcilla. El relato se desarrolla en distintos escenarios del casco histórico, que durante esos días cambia su aspecto por completo.
El arranque oficial tiene lugar el jueves, con las primeras representaciones teatrales y la tradicional Procesión de las Ánimas, que marca el inicio simbólico de la fiesta. A partir de ese momento, la ambientación medieval ya es total.
El viernes se celebra uno de los actos centrales: la boda de Isabel con Pedro de Azagra en la Plaza de la Catedral, seguida del pregón y las danzas en honor a los novios. La llegada del rey Jaime I de Aragón y el acto de vasallaje en la Plaza del Torico completan una jornada que culmina con un gran espectáculo nocturno de fuego.
El sábado concentra los momentos más intensos. El Torneo del Rey, la llegada de Diego tras años de ausencia y la escena de la petición del beso reúnen a miles de personas. Es el instante más esperado. La Plaza del Torico se queda en silencio antes del desenlace trágico que da sentido a la leyenda.
El domingo, con los funerales y las exequias, se cierra la historia con un tono más solemne y emotivo.

Mercado, campamentos y vida en la calle
Más allá de las escenas principales, el programa incluye mercado medieval con artesanía y gastronomía, talleres, exhibiciones de oficios, música tradicional y animación constante en calles y plazas. Los campamentos históricos permiten conocer cómo era la vida en la época, con demostraciones de armas, indumentaria y costumbres.
Durante esos días, miles de personas se visten de época. No es obligatorio, pero sí habitual. Eso convierte la visita en una experiencia inmersiva. El visitante no solo mira, participa.
Un impulso para el turismo y la ciudad
La declaración como Fiesta de Interés Turístico Internacional supone un paso importante en la proyección exterior del evento. Las Bodas de Isabel ya atraen a visitantes de distintos puntos de España y cada vez más turistas extranjeros.
El impacto económico en la ciudad es notable. La ocupación hotelera roza el lleno y la hostelería trabaja a pleno rendimiento. Pero más allá de las cifras, lo que distingue a esta cita es la implicación ciudadana. La recreación no sería posible sin el tejido asociativo y el voluntariado que la sostienen.
En 2026, con más de un centenar de actos en el programa y el respaldo de un reconocimiento internacional, Teruel vuelve a demostrar que su leyenda no solo se cuenta. Se vive en la calle, se interpreta y se comparte.













