Navantia prevé botar la fragata F-112 Roger de Lauria el 27 de octubre en su astillero de Ferrol. La operación se adelanta respecto al calendario manejado inicialmente, que situaba este hito a comienzos de 2027.
La F-112 será la segunda de las cinco fragatas de la clase F-110 que construye la compañía para la Armada. Su botadura llegará 13 meses después de la de la F-111 Bonifaz, realizada en septiembre de 2025. Navantia ya había anticipado durante el verano la posibilidad de adelantar la fecha por el avance de los trabajos.
El buque se encuentra en la grada 3 y completó este verano su estructura principal con el montaje del bloque de proa. El astillero trabaja ahora en las tareas previas necesarias para la botadura.
Avances en las otras fragatas
La F-113 Menéndez de Avilés continúa su fabricación en talleres. En julio se realizó la puesta de quilla con siete meses de adelanto sobre la fecha contractual y comenzó el montaje de bloques en la grada 2. Con esta unidad empezó a utilizarse la nueva Fábrica Digital de Bloques de las instalaciones ferrolanas, además de una celda robotizada de soldadura desarrollada por el Centro de Innovación Robótica del astillero.
La F-111 Bonifaz permanece a flote en el muelle 10, donde se montan y ponen en marcha sus principales sistemas antes de las pruebas de mar. Los trabajos recientes incluyen el arranque del Sistema Integrado de Control de Plataforma y la instalación del radar SPY-7 de Lockheed Martin.
El SPY-7 es un radar AESA basado en tecnología de nitruro de galio y diseñado para detectar y seguir varias amenazas de manera simultánea a larga distancia. Tras su instalación comienza una fase de activación y pruebas que se prolongará durante buena parte del próximo año, con apoyo de técnicos de Lockheed Martin.
La F-114 Luis de Córdova, mientras tanto, avanza en las fases preliminares de construcción coincidiendo con la puesta en marcha de la Fábrica Digital de Bloques.
Un programa de cinco buques
El programa F-110 contempla cinco fragatas multimisión destinadas a sustituir progresivamente a las unidades de la clase F-80 Santa María, en servicio desde la década de 1980. Los nuevos buques están concebidos especialmente para guerra antisubmarina e incorporarán capacidades antiaéreas, antisuperficie y para operaciones multidominio.
Las fragatas contarán también con un gemelo digital, una réplica virtual del buque que recibirá datos en tiempo real de miles de sensores para apoyar el mantenimiento, el sostenimiento y las operaciones durante su vida útil.
La orden de ejecución del proyecto se firmó en 2019 y la inversión global supera los 4.300 millones de euros. El programa moviliza a centenares de empresas españolas vinculadas a la defensa y la construcción naval.











