El soul británico y el rock más enérgico se dan la mano en una noche mágica que encumbra a Kiwanuka y confirma el arrollador talento de La Perra Blanco
La noche en el anfiteatro natural de Pirineos Sur ha tenido nombre propio: Michael Kiwanuka. El artista británico, uno de los platos fuertes de la XXXII edición del festival, ha ofrecido un concierto memorable que ya se perfila como uno de los momentos cumbre de este año. Su mezcla de soul introspectivo, funk y sensibilidad rock ha conquistado a un público entregado desde el primer acorde.
Respaldado por una banda impecable, Kiwanuka abrió con la delicadeza de “Piano Joint (This Kind of Love)” y fue construyendo una atmósfera envolvente y emocional que estalló con “One More Night”, bajo un cielo iluminado por móviles. Entre lo espiritual y lo terrenal, el músico británico repasó temas emblemáticos de “Love & Hate” y “Kiwanuka”, con momentos álgidos como “You Ain’t the Problem”, “Black Man in a White World” o la conmovedora “Floating Parade”, de su último trabajo, “Small Changes”.
El tramo final fue una ceremonia colectiva: “Cold Little Heart” y “Love & Hate” elevaron la temperatura emocional del anfiteatro y sellaron una actuación sobria, elegante y profundamente conmovedora. Sin artificios, solo música honesta. Kiwanuka se despidió con la misma clase con la que llenó el escenario.
Pero la noche había empezado con otra explosión, esta vez de rock crudo y actitud sin filtro: La Perra Blanco. La gaditana no solo calentó motores: los incendió. Con su banda al completo —batería, contrabajo, saxofón y teclados— ofreció un espectáculo arrollador de puro rockabilly y energía vintage. Temas como “What is Wrong with You” y “It’s Fun But It’s Wrong” sirvieron de carta de presentación para una artista que ha convertido el escenario en su hábitat natural. Guitarra en mano y sin miedo a lanzarse al público, certificó por qué es una de las grandes voces del rock actual.
Una noche para las grandes voces latinoamericanas
El festival continúa este sábado con un giro hacia los ritmos y colores de América Latina. El legendario Toquinhovolverá a Lanuza con su bossa nova inmortal, acompañado por Camila Faustino, para repasar una trayectoria de más de seis décadas. También regresa la mexicana Natalia Lafourcade, que encandiló al público en 2013 y que en esta edición compartirá con Julieta Venegas el Premio Pirineos Sur a la Diversidad Cultural 2025. Un concierto que se anticipa como uno de los más emotivos del festival.














