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El Gobierno de Aragón avanza en los preparativos para la reintroducción del lince ibérico en la cuenca del Huerva, marcando un hito en el noreste peninsular. La primera suelta está programada para mediados de marzo en la finca Acampo Armijo, en Torrecilla de Valmadrid, convirtiéndose en el primer proyecto de este tipo en el Valle del Ebro.
Proceso de aclimatación y liberación
Los linces Waka y Winx, provenientes del centro de cría en cautividad del Acebuche en Doñana, estarán un mes en un cercado de aclimatación antes de su liberación. Esta estructura, que se construye en la finca bajo un convenio con el Gobierno de Aragón, cubre 18.000 metros cuadrados y supera los cuatro metros de altura. Aunque las condiciones climáticas han demorado las obras, se espera que tras la aclimatación, los linces puedan adaptarse al entorno natural y aprender a cazar conejos. En fases posteriores, se liberarán tres parejas adicionales para completar un grupo de ocho linces autorizados.
Procedencia y seguimiento de los linces
Los ejemplares provienen de cuatro centros de cría: el Acebuche, la Olivilla, Zarza de Granadilla y Silves en Portugal. Técnicos y veterinarios del Gobierno de Aragón han visitado estos centros para realizar chequeos médicos y colocar collares GPS, esenciales para el seguimiento tras la liberación. Además, se han implementado medidas preventivas como rampas en balsas de agua y bebederos específicos.
Financiación y contexto estratégico
La zona de reintroducción comprende 27.500 hectáreas en la cuenca del Huerva, siendo el 70% parte de la Red Natura 2000. Este hábitat, con matorral, pinares y cultivos de secano, ofrece una alta densidad de conejos, ideal para los linces. Repsol apoya financieramente el proyecto con 240.000 euros distribuidos en cuatro años, destinados a instalaciones, seguimiento y mejora del hábitat. La iniciativa se alinea con la Estrategia para la Conservación del lince ibérico y el programa nacional de recuperación, que ha visto crecer la población a 2.401 ejemplares en 2024. En Aragón, el lince ibérico fue declarado “en peligro de extinción” tras su desaparición en el siglo XX.













