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El Tratado de Libre Comercio (TLC) entre la Unión Europea y Australia, concluido tras ocho años de negociaciones, marca un hito en las relaciones comerciales entre ambas regiones. Firmado el 24 de marzo de 2026 en Canberra, este acuerdo refuerza la presencia europea en el Indo-Pacífico, sumándose a tratados recientes con Indonesia e India.
Eliminación de barreras arancelarias y beneficios económicos
El TLC eliminará más del 99% de los aranceles sobre las exportaciones europeas, lo que se traduce en un ahorro anual estimado de 1.000 millones de euros para las empresas de la UE. Se proyecta que las exportaciones hacia Australia aumenten un 33% en la próxima década, alcanzando un valor de 17.700 millones de euros anuales. Un capítulo específico del acuerdo está dedicado a las pequeñas y medianas empresas, asegurando que estas también se beneficien del tratado.
Oportunidades de crecimiento en sectores clave
El acuerdo destaca sectores con alto potencial de crecimiento, como los vehículos de motor, productos lácteos y productos químicos, con incrementos proyectados del 52%, 48% y 20% respectivamente. Además, se espera que las inversiones directas de la UE en Australia aumenten en más del 87%.
Impacto en el sector agroalimentario y materias primas
El TLC elimina aranceles sobre productos como quesos, vinos y chocolates, mientras protege sectores sensibles mediante contingentes arancelarios. Un mecanismo de salvaguardia bilateral permitirá a la UE reaccionar ante aumentos perjudiciales de importaciones. Además, el acuerdo protege numerosas indicaciones geográficas europeas. Australia, productor clave de materias primas críticas como litio y aluminio, se compromete a un mercado más predecible y sostenible, lo que es vital para las tecnologías renovables.
En Aragón, las exportaciones hacia Australia alcanzaron los 33.551 millones de euros en 2025, destacando los bienes de consumo duradero y de equipo. Aunque Australia representa un pequeño porcentaje del volumen total de exportaciones aragonesas, el TLC mejorará la competitividad de las empresas de la región.
El acuerdo aún debe ser aprobado por el Consejo de la UE, el Parlamento Europeo y ratificado por Australia, un proceso que podría extenderse durante varios años.











