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3 octubre 2022

Pedro Moreo: “Podemos aumentar el plazo de preservación de los órganos hasta las 24 horas”

EBERS Medical, una startup 100% aragonesa, que ha desarrollado un proyecto innovador y va a ser una revolución en el mercado. Ellos se han dado cuenta de que la medicina ha evolucionado mucho, pero sin embargo el transporte de órganos es igual que hace 60 años una nevera con hielo. Hablamos con Pedro Moreo, director general de EBERS Medical. 

Bueno, un poco curioso que haya evolucionado tanto la medicina, pero justamente el transporte de órganos sea como hace 60 años.

Pues es sorprendente, pero así es. Efectivamente, ha evolucionado mucho el mundo del trasplante, pues la técnica quirúrgica o tratamiento farmacológico, pero en los órganos se siguen transportando, como se empezó a hacer hace 60 años en una simple nevera con hielo. Y resulta que este método de transporte es muy simple y es muy barato, pero al mismo tiempo es la fuente de la mayor parte de los problemas que a día de hoy nos encontramos con el trasplante. Vale, digamos que la nevera es compatible con plazos de preservación muy cortos y eso hace que tengamos mucha urgencia a la hora de realizar el trasplante. Además, la nevera no proporciona ningún tipo de información sobre el estado del órgano, lo cual a veces hace que trasplantemos órganos de una calidad media baja o que descartemos por prudencia órganos que se podrían trasplantar y además también la nevera es compatible con órganos de calidad óptima, vale calidad buena, lo cual hace que tengamos una fuente limitada de órganos.

Entonces vosotros habéis inventado, por así decirlo, una especie de incubadora que llega a alargar la vida del órgano hasta unas 24 horas.

Eso es. La idea es reemplazar la nevera por un sistema que reproduzca el entorno del organismo. De tal forma que cuando conectamos un riñón o un hígado a esta nevera, pues continúan funcionando con normalidad, como lo harían en tu cuerpo. Y eso tiene una serie de ventajas muy importantes. Podemos aumentar el plazo de preservación hasta las 24 horas o incluso más, lo cual simplifica notablemente la logística. Podemos también, además, proporcionar al equipo médico cierta información objetiva sobre el estado del órgano. Puedes decir, mira, este órgano está funcionando o no, o está funcionando un poco regular. Y además, sobre todo, podemos empezar a trasplantar órganos de una calidad un poquito inferior a la que se hacía hasta ahora, sin ningún problema de forma segura, lo cual permite aumentar notablemente el número de órganos disponibles para trasplante.

Una de las ventajas que tiene esta incubadora es qué, si el órgano necesita algún tipo de tratamiento, se le puede facilitar a este órgano, ¿no?

Eso es, eso es. Digamos que el simple hecho de que sea un órgano durante las 24 horas en la máquina y ya permite mejorar ciertamente su calidad un poco. De tal forma que cuando se implante en el receptor, pues vaya a funcionar bien desde el primer momento. Eso por un lado. Pero es que además tenemos como tu mencionas, la posibilidad de aplicar tratamientos farmacológicos sobre el órgano con el objetivo de mejorar su calidad. Un ejemplo típico es en el caso del hígado, pues la esteatosis, que es una condición que afecta a una gran cantidad de hígados, pues estamos estudiando métodos para ser capaces de reducir ese nivel de esteatosis y que el trasplante pase a ser viable.

¿Sirve solamente para un órgano en concreto o sirve para todos?

Bueno, nos hemos centrado a corto plazo, en estos años iniciales, en hígado y riñón, por un buen motivo. Y es que son los trasplantes mucho más frecuentes. Digamos que hígado y riñón, aproximadamente en números redondos son el 90% de los trasplantes que a diario se hacen. La máquina tiene potencial para ser aplicada a otros órganos, hemos hecho alguna prueba pequeña con pulmón, corazón, pero a corto plazo nos hemos centrado en hígado y riñón.

La máquina se llama Normo Perfect y con esta máquina se va a mejorar los casos de éxito.

Bueno, la idea es actuar en distintas direcciones. Por un lado, la idea es intentar que los resultados del trasplante sean mejores. Es decir, que si antes, por ejemplo, un paciente trasplantado de riñón tenía que estar en la UCI unos días desde el trasplante, intentar que sea un porcentaje mucho menor de pacientes los que tienen que estar UCI tras el trasplante. En definitiva, mejorar resultados clínicos. Y luego hay otra vía distinta de mejora es intentar aumentar el número de trasplantes con el objetivo de conseguir reducir lista de espera. Es decir, esas serían las dos mejoras clínicas y a corto plazo esperamos obtener con la máquina.

¿Cuánto tiempo lleváis trabajando en esto? ¿Ha sido fundamental trabajar de la mano de los hospitales públicos aquí en Aragón?.

Así es, así es. Llevamos trabajando aquí unos cinco años. Desde cuando empezamos a diseñar los primeros prototipos. Empezamos a hacer ensayos como modelo animal, ensayos con animal. Y ahora ya estamos en la fase de desarrollo clínico, de ensayo con pacientes humanos. Y como tú bien mencionabas, sí, desde luego la colaboración de los hospitales en Aragón ha sido fundamental. En Aragón el programa de trasplante renal funciona en el Miguel Servet y el trasplante hepático en el Clínico, en el Lozano Blesa. Y es necesario que, digamos que la técnica quirúrgica es muy compleja y para el desarrollo de todas estas máquinas se debe contar con la colaboración de los dos, los dos equipos de trasplante renal y hepático.

Se han centrado todas las unidades. Ellos habrán dicho cuáles son las deficiencias que tenían, cómo se podía mejorar.

Han colaborado en diversas fases del proyecto. Por un lado han colaborado a la hora de detectar cuáles eran las deficiencias que había en los diferentes actos del trasplante y dar ciertas pistas sobre cuáles eran las características técnicas que tenía que tener ese nuevo dispositivo trasplante. Luego han colaborado, sobre todo en la fase de ensayo. Bueno, básicamente hemos diseñado la máquina, pero hay que probarla y hay que probarla en primer lugar en el modelo del animal, haciendo trasplante renal y hepático en cerdo. Ahí ellos han involucrado muchísimo en toda la parte experimental. Y ahora que estamos ya en la fase de ensayo clínico con pacientes humanos, han colaborado a la hora de diseñar y dirigir este ensayo clínico que está haciendo.

¿Cuándo tenéis previsto que salga, que se comercialice?

Estamos pendiente del último paso. La máquina ya está disponible. Desde un punto de vista técnico de fabricación se puede fabricar y vender en masa. El último paso que falta es la regulación que del material es el visto bueno del organismo regulador a nivel europeo, para que veamos el mercado CE, que es el paso necesario desde el punto de vista legal, pero obviamente en la máquina y esperamos obtenerlo antes del verano de este año. Luego, si todo va bien, el segundo semestre de este año ya empezamos a venderla para uso comercial.

Para sacar adelante este proyecto, ha sido importante para vosotros, una startup 100% aragonesa, la financiación de la Unión Europea. 

Eso es. Digamos que en todo lo que es tecnología médica, los plazos de desarrollo son muy largos en comparación con otros sectores. Y además, las necesidades de capital también también lo son. Estamos hablando de bastantes millones de euros. Entonces, pues efectivamente, sí se puede conseguir financiación para la fase de investigación con fondos europeos. Ha sido una noticia excelente. Son convocatorias muy competitivas, no son fáciles de conseguir. Son unas condiciones de financiación muy buenas que subyacen a fondo perdido. Además, no solo financiación, sino que también te incorporan pues en sus asesores y personal que te puede guiar un poco la ejecución del proyecto. Digamos que ha sido fundamental.

Por lo que me estas comentando no ha sido fácil ese proceso.

Es difícil. Es difícil sobre todo porque son convocatorias muy competitivas. Digamos que tienes a todas las mejores pymes europeas optando a proyectos de esta naturaleza, especialmente en el campo médico. La competencia todavía es más feroz porque digamos que la necesidad de fondos para crecer en tecnología todavía es mayor. Entonces tienes gente muy buena de todo Europa pidiendo en la convocatoria concreta en el que, en la que nosotros tuvimos el proyecto, la tasa de éxito, creo que funcionará el 2% de cada 100 retos que se presentan, pues únicamente conceden dos. Es muy competitiva.

Y esto, como decíamos al principio, supone todo una revolución para el mercado. ¿No?

Es un cambio fundamental. Como todo cambio, posiblemente no llegue de golpe. No quiero decir que de repente, de hoy para mañana, todos los hospitales vayan a empezar a utilizar una máquina, nuestra máquina o una similar, sino que será que progresivamente posiblemente primero se empiece a utilizar en aquellos órganos que ya de antemano se sabe que van a generar más dificultades porque tienen, digamos, una calidad más baja y progresivamente, a medida que se generalice, que la gente se familiarice con el uso de esta máquina y se comiencen a apreciar más las ventajas derivadas de su uso, pues se empezará a utilizar con todo tipo de órganos. Pero nosotros no tenemos ninguna duda de que a medio plazo será, digamos, la práctica habitual en trasplante. Será utilizar máquinas como la nuestra.

Habéis valorado qué precio puede tener esta incubadora en el mercado.

Bueno, digamos que lo que es el precio de la máquina en sí será muy barato, o incluso se alquilará, etcétera y luego haga un precio de uso, digamos un precio por cada trasplante y todavía estamos terminando de definir la estrategia comercial. Pero lo que sí que está claro es que los ahorros derivados del uso de nuestra máquina superarán con creces el coste asociado. Digamos que gracias al uso de la máquina, cualquier hospital obtiene una serie de ventajas. No es lo mismo hacer una operación a las 06:00, por ejemplo, con un equipo de 15 o 20 personas que poder hacerlo a las 09:00 y en hora habitual. No es lo mismo que un paciente tenga probabilidades de llegar a UCI y por el contrario, puede ir directamente a planta. Digamos que derivado de todo de uso de la máquina, se obtiene una serie de ventajas y ahorros en costes fundamentales del hospital que compensan el coste de la máquina.

¿Estáis trabajando además de este proyecto en otros diferentes?

Sí, sí que tenemos dos proyectos y digamos que van en dos direcciones. Por un lado, van en la dirección de aumentar más todavía el plazo de preservación. Vamos, que esta máquina va a ser capaz de preservar hasta las 24 horas. Pero si estamos pensando en preservar órganos durante días, por ejemplo, esto sería una línea de trabajo. Otra línea de trabajo va dirigida a ser capaces de predecir mejor el estado del órgano. Es decir, una vez que tengamos el órgano en la máquina durante varias horas o incluso varios días, ser capaces de decir de forma objetiva a la médico no pues mira, pues en un rango de 0 a 100 este órgano tiene 80. Vale, sí, una calidad buena o por el contrario, tiene una calidad únicamente de 20. No lo trasplantes no digamos, sería otra línea de trabajo y una tercera línea de trabajo en la que también estamos trabajando actualmente. Tiene que ver con la aplicación de terapias farmacológicas y de otro tipo sobre el órgano mientras está en la máquina, con el objetivo de mejorar su calidad. Son tres líneas que van en paralelo.

Bueno, está claro que esta startup 100% aragonesa ha llegado para cambiar un poco y mejorar la vida de todos.

Bueno es el objetivo. La vez que es muy bonito porque te dedicar este campo, porque efectivamente ves que tiene una serie de beneficios directos en la sociedad, en el paciente, en el hospital, que es gratificante, desde luego.

Ver entrevista completa aquí.

 

 

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