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Relax en los balnearios de la provincia de Zaragoza

El termalismo está en los mismos orígenes del turismo moderno. Acudir a los baños termales para pasar unos días de asueto y acompañar las terapias sanadoras con el disfrute de distintas actividades culturales y de ocio no es algo nuevo. Eso sí, antaño este tipo de estancias en balnearios y en los hoteles que surgían a su alrededor eran algo solo asequible para las clases más adineradas. Eso con el tiempo fue cambiando y poco a poco una actividad tan sana como el termalismo se ha democratizado. Una evolución que se hace palpable en los distintos establecimientos termales disponibles en la provincia de Zaragoza.

Casualmente todos ellos se encuentran en un radio relativamente pequeño. Así como todos se integran en la Comarca Comunidad de Calatayud, ya que el termalismo en Zaragoza se desarrolla en los pueblos de Alhama de Aragón, Paracuellos de Jiloca y Jaraba. Las tres localidades cuentan con manantiales naturales extraordinariamente ricos en minerales y por lo tanto en aguas con propiedades medicinales.

Balneario en Jaraba (Foto Turismo de Aragón)

Estos manantiales se conocen desde hace muchísimo tiempo y han sido explotados desde antiguo. Si bien el verdadero desarrollo turístico se originó a mediados del siglo XIX. A partir de entonces, sus hoteles, sus propuestas de ocio y culturales, sus instalaciones y por supuesto sus terapias medicinales y estéticas han ido evolucionando de acuerdo a los nuevos tiempos. De manera que ahora son balnearios del siglo XXI que se encuentran perfectamente comunicados gracias a su ubicación en las proximidades de la autovía A-2 que une Madrid y Zaragoza.

Las Termas Pallarés en Alhama de Aragón es un fabuloso ejemplo de todo lo dicho hasta ahora. Se trata de un establecimiento que ahora se integra en el grupo Balnearios Relais Termal, pero su historia se remonta mucho en el tiempo. Se inauguró oficialmente en 1863 y a partir de entonces se convirtió en un referente del termalismo en España, en gran parte debido a que era muy frecuentado por miembros de la Casa Real.

Ese poso a historia y glamour todavía se respira en sus instalaciones y en sus distintos hoteles integrados en el complejo: Gran Hotel Cascada, Hotel Termas y Hotel Parque. También se nota en viejos edificios como sus antiguos casinos o el cine. Pero además Termas Pallarés posee una joya natural que es el emblema del balneario. Se trata de un lago termal al aire libre que invita al baño en cualquier época del año, ya que sus aguas siempre están a 28º de temperatura.

Lago de Termas Pallarés (Foto Turismo de Aragón)

Y sin salir de esta localidad, también se puede optar por el Hotel Balneario Alhama de Aragón. El aspecto de este establecimiento es mucho más moderno que el de su vecino. Pero eso no significa que no disponga de una larga historia termal. De hecho, los mismos manantiales que surten al balneario se sabe que fueron aprovechados por las huestes del Cid para recuperarse de sus correrías por la zona.

En homenaje a aquellos lejanos tiempos sus instalaciones más emblemáticas son los baños del Moro y de la Mora. No obstante todo el complejo irradia modernidad y ofrece una amplio abanico de terapias basadas en circuitos de agua, baños de vapor y las tendencias más actuales del termalismo. Salud y vacaciones unidas por unas aguas de enorme riqueza mineral.

Hotel Balneario de Alhama de Aragón (Foto Turismo de Aragón)

A escasos kilómetros de Calatayud, la capital comarcal, se halla otro emblema del termalismo en la provincia de Zaragoza. Es el Balneario de Paracuellos de Jiloca, ni más ni menos que el decano de balnearios aragoneses ya que se originó en 1848. Aunque antes ya se conocían su zona de aguas sulfuradas, una cualidad que las convierte en ideales para el tratamiento de afecciones respiratorias, dermatológicas y también para terapias relativas al aparato locomotor.

No acaban aquí los tratamientos que se realizan en este amplio balneario que cuenta con numerosos circuitos termales, salas de hidroterapia y espacios para tratamientos de belleza. Por no mencionar sus dos lagos naturales, los jardines y su largo paseo. El relax está asegurado.

Balneario de Paracuellos de Jiloca (Foto Turismo de Aragón)

 

Para acabar este recorrido por los lugares de turismo termal en Zaragoza hay que mencionar el pueblo de Jaraba. Ahí se encuentran hasta tres balnearios distintos. Si bien en la actualidad, el único que está operativo es el Balneario de La Virgen. Ya solo por su ubicación en pleno cañón del río Mesa merece la pena visitarlo.

Pero una vez ahí es obligado aprovechar sus aguas termales de alto potencial terapéutico. Siempre brotan a temperaturas que oscilan entre los 30 y los 34 grados, además ofrecen una mineralización más que interesante gracias a ser bicarbonatadas, cloruradas, sulfuradas, cálcicas y magnésicas. Es decir, perfectas para distintos tratamientos y terapias.

Balneario de La Virgen de Jaraba (Foto Turismo de Aragón)

Otros manantiales de aguas mineromedicinales surgen en otros puntos de Jaraba, de ahí que en esta población también se hallen los Balnearios de Serón y el de Sicilia, ambos unidos por un largo paseo ajardinado. Y también ambos cerrados al estar inmersos en un proceso de renovación para que lo más pronto posible reintegrarse a la oferta de termalismo en la provincia de Zaragoza.

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