The Silent Route el placer de conducir entre roquedos y bosques

(Foto: The Silent Route)

Recorrer la carretera A-1702 para viajar desde Alcorisa, Andorra o Gargallo hasta llegar a Cantavieja, en el corazón del Maestrazgo turolense, siempre fue algo tortuoso. Son más de 60 kilómetros de sube y baja, de curvas, gargantas y puertos de montaña. No es el mejor asfalto para ir con prisas, ni para tener que transitarlo por obligación. Sin embargo lo que antes era un trazado a evitar siempre que fuera posible, en los últimos años ha cambiado por completo de consideración.

Sobre todo desde que en el año 2022, semejante itinerario se convirtió en la Mejor Ruta Nacional de Mototurismo. A partir de entonces no han parado de llegar hasta aquí moteros de toda España y también de otros países de Europa. De algún modo la ya conocida como The Silent Route se ha transformado en una vía de peregrinación para motociclistas, los cuales acuden en un alto número durante los meses del verano y tamibén con el buen tiempo primaveral. Sin embargo, ahora que llega el otoño es menos transitada y por lo tanto es una epoca fabulosa para recorrerla con mayor relax, haciendo honor al espíritu de slow driving que inspira este tipo de viaje.

(Foto: The Silent Route)

Porque no hay que pensar que la Ruta del Silencio turolense sea un circuito de carreras al aire libre. Todo lo contrario. Se trata de disfrutar de un conducción amable. El objetivo no es acabarla cuanto antes. Al revés, cuanto más tiempo se tardé en recorrer mejor señal será de que se ha disfrutado al máximo. Lo cierto es que se trata de un camino que se puede en poco más de una hora. Pero nadie tarda tan poco en recorrer sus 63 kilómetros y 233 curvas.

De hecho, lo habitual es emplear entre cuatro o cinco horas, ya que las paradas son constantes en los diferentes miradores habilitados para gozar con las vistas y hacerse las imprescindibles fotos de recuerdo. Al igual que no es mala idea apagar el motor para caminar por los distintos pueblos que se atraviesan, donde además no falta algún que otro bar convertido en pequeño templo motero.

No obstante, no hace falta circular sobre dos ruedas para adentrarse en The Silent Route, también se puede disfrutar del slow driving con un coche. La conducción va a ser distinta, pero igualmente será un deleite adentrándose por esos paisajes de roca, bosques y pequeñas poblaciones. Unos lugares donde rápidamente se comprende el porqué de “Ruta del Silencio”.

(Foto: The Silent Route)

El camino empieza en la Venta La Pintada de Gargallo. Se halla en la carretera nacional 211, pero desde este establecimiento se descubre el desvío hacia la A-1702. Y una vez incorporados a la vía se ve el cartel de bienvenida a The Silent Route. Por cierto, que nadie se extrañe si en esta enorme señal apenas se lee lo que pone. Está cubierto por decenas de pegatinas de los clubs y grupos de moteros que pasan por aquí. Es una tradición más, lo mismo que saludarse con un gesto de la mano levantando los dedos índice y corazón.

Ese gesto domina en forma de escultura en el primero de los miradores del recorrido. Es el Monumento al Saludo Motero y se trata de una mano enguantada haciendo el gesto de la victoria en vertical, aunque los motociclistas lo suelen practicar en horizontal. Este mirador se encuentra ya en el término de Ejulve, donde también aparece un poco más adelante otro monumento carismático. En este caso el dedicado al Silencioso, la cabra montesa que se ha convertido en icono de la ruta.

Las vistas desde aquí son fantásticas sobre todo de la zona de las masías de Ejulve. Y quien tenga tiempo que se acerque caminando hasta la Caleja del Huergo. Es una senda que se adentra por el barranco de Santa Lucía. Un lugar absolutamente inesperado en esta zona de parameras.

Pero habrá quién tenga prisa y desee continuar. Si es así, arrancamos y seguimos hacia la parte más espectacular del recorrido. El cual hay transitar con calma y pericia, porque la carretera poco a poco se estrecha y encierra entre roquedos. Hasta que por fin se distinguen las agujas de los órganos de Montoro, una formación geológica catalogada como Monumento Natural.

(Foto: The Silent Route)

Es impresionante contemplarlos. Y como complemento hay que desviarse hasta el vecino pueblo de Montoro de Mezquita y desde ahí acercarse al mirador de Valloré para alucinar con la panorámica rocosa que ofrece. En realidad, la Silent Route se puede prolongar fácilmente durante todo un fin de semana para conocer este y otros paseos senderistas. Algunos merecen por sí solos el viaje, como el que aguarda unos pocos kilómetros más allá, en Pitarque, donde se halla otro espacio natural protegido de Aragón: el Nacimiento del Río Pitarque.

Si se opta por combinar la conducción con el senderismo, lo suyo es buscar alojamiento en la zona. Y tal vez el más emblemático sea el Hotel de la Trucha precisamente entre Montoro de Mezquita y Pitarque. Un establecimiento que ahora presume de instalaciones hoteleras, pero que antaño fue una importante fábrica de papel accionada por la energía hidráulica del río.

En realidad, este hotel se encuentra en el término municipal de Villarluengo, que es la siguiente población en el camino y que tiene una imagen muy atractiva, al ser un caserío que parece asomarse a un precipicio natural. Y algo parecido ocurre con la siguiente localidad: Cañada de Benatanduz, tan bonita como espectaculares son los estrechos que hay que atravesar para llegar hasta ella.

Estamos acercándonos ya al final del itinerario. Pero antes hay que hacer una parada en el mirador del Caimán. En realidad, no es un mirador panorámico como tal, sino un área de descanso donde aparece una réplica del viejo autobús que unía antaño Alcorisa y Cantavieja. Un vehículo casi heroico que hacia este viaje a diario.

(Foto: The Silent Route)

Desde aquí la carretera empieza a ascender para llegar al último puerto del camino. Es el de Cuarto Pelado a 1.659 metros de altura. Aquí justo termina la A-1702 y existe un cruce con la carretera A-226. Por ella, finalmente nos acercamos a Cantavieja, un núcleo monumental incluido en la red de Pueblos Más Bonitos de España. Sin duda no podía haber mejor final para esta impagable Ruta del Silencio que une las comarcas de Andorra-Sierra de Arcos y el Maestrazgo.

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