Zaragoza mira a los mercados florales europeos para revitalizar el corazón del Gancho

Zaragoza pondrá en marcha un mercado de flores y mascotas inspirado en los tradicionales mercados florales europeos. Cada primer domingo de mes, la plaza José María Forqué se transformará en un jardín urbano temporal con puestos, gastronomía, música y actividades para familias y mascotas. La iniciativa, de origen vecinal, pretende atraer visitantes y apoyar al comercio y la hostelería de Zamoray-Pignatelli.

Flores, gastronomía, música, actividades familiares y mascotas transformarán una vez al mes la plaza José María Forqué en un jardín urbano temporal. La iniciativa busca atraer visitantes y apoyar al comercio y la hostelería de Zamoray-Pignatelli.

Hay plazas que cambian cuando cambia lo que ocurre en ellas. Zaragoza quiere comprobarlo en la plaza José María Forqué, en pleno Zamoray-Pignatelli. El Ayuntamiento prepara un mercado de flores y mascotas inspirado en los tradicionales mercados florales europeos, pensado para recuperar el espacio como lugar de encuentro y generar actividad económica en el barrio.

La cita será el primer domingo de cada mes, de 11:00 a 15:00 horas. Las tres primeras ediciones podrían arrancar a partir de septiembre.

Photo: Shin Yoo (2011)

Un jardín que aparece una vez al mes

La propuesta consiste en convertir temporalmente la plaza en un jardín urbano efímero. Puestos de madera de inspiración tradicional, vegetación, sombrillas y textiles crearán una atmósfera que evoque los mercados florales de otras ciudades europeas. El recorrido se ha diseñado para que sea accesible y invite a pasear entre los expositores.

La idea nació de los propios vecinos del barrio. El planteamiento inicial, centrado en las flores, se amplió después para incorporar también a los animales de compañía. El resultado será una mezcla poco habitual en Zaragoza: naturaleza, pequeño comercio, mascotas, gastronomía, música y actividades culturales en un mismo espacio.

Mucho más que comprar flores

El mercado no se limita a la venta. Habrá música en directo y sesiones de DJ, una zona gastronómica con food trucks, talleres florales, actividades para familias e instalaciones artísticas pensadas para fotografiar y redescubrir este rincón de la ciudad.

La intención es que el visitante no se limite a recorrer los puestos, sino que se quede y pase la mañana en el barrio. Ese tiempo de permanencia es clave: la actividad debe repercutir también en la hostelería y el comercio de proximidad del entorno.

Las mascotas tendrán su espacio

Los animales de compañía serán la otra pata del proyecto. Habrá una zona específica con expositores de alimentación, accesorios, productos artesanales y bienestar animal, además de áreas de descanso, puntos de agua y asesoramiento profesional.

Zaragoza incorpora así a las mascotas a una propuesta de ocio urbano que aspira a convertirse en una cita familiar recurrente.

Una herramienta para Zamoray-Pignatelli

Detrás de las flores, la música y la gastronomía hay un objetivo más amplio: contribuir a la revitalización de Zamoray-Pignatelli y del entorno del Gancho. El Ayuntamiento quiere que el mercado incremente el tránsito de personas por la zona, favorezca el consumo en la hostelería y el comercio local, y ofrezca oportunidades a emprendedores y pequeños productores.

Es un experimento de dinamización urbana que utiliza el ocio y el comercio como herramientas para intervenir sobre el espacio público.

La consejera de Medio Ambiente y Movilidad, Tatiana Gaudes, ha señalado que el objetivo es que el barrio recupere dinamismo y se convierta en un lugar de atracción para los zaragozanos. También ha destacado el origen vecinal de la propuesta y su integración en la estrategia de recuperación de Zamoray-Pignatelli.

Una plaza para quedarse

Una mañana al mes, la plaza José María Forqué cambiará de aspecto. Donde habitualmente hay una plaza urbana aparecerán plantas, puestos de madera, gastronomía, música, familias y animales de compañía. La apuesta es sencilla: utilizar una actividad periódica para que los ciudadanos vuelvan a mirar —y, sobre todo, a utilizar— este espacio de la ciudad.

Si consigue consolidarse y atraer público edición tras edición, el Mercado de Flores y Mascotas puede convertirse en algo más que una propuesta para el domingo por la mañana. Puede demostrar que, a veces, revitalizar un barrio empieza por dar a la gente una buena razón para volver a sus calles.

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