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Embou, MasOrange y Ericsson han realizado pruebas de red móvil en la banda de 6 GHz, un espectro señalado como estratégico para el futuro despliegue del 6G en España. La tecnología no tiene prevista su llegada comercial hasta 2030, pero los operadores ya validan la infraestructura que deberá responder al aumento del tráfico de datos y a nuevos servicios digitales.
La banda de 6 GHz prepara la capacidad de las futuras redes 6G
La banda de 6 GHz combina cobertura, capacidad y eficiencia energética, tres factores que la industria considera necesarios para el desarrollo de las redes móviles de próxima generación. Su papel para el 6G se equipara al que tuvo la banda de 3,5 GHz en la expansión del 5G.
Aunque este espectro todavía no ha sido licenciado en España, MasOrange ha realizado la validación técnica junto a Ericsson dentro de su estrategia para anticipar las necesidades de conectividad. Las pruebas buscan preparar las redes para una etapa marcada por el uso intensivo de inteligencia artificial, automatización avanzada, computación cuántica y experiencias digitales inmersivas.
El director general de Embou y territorial de MasOrange en Aragón, Jorge Blasco, sitúa la banda de 6 GHz como un recurso que permitirá multiplicar la capacidad de las redes móviles ante el crecimiento del tráfico de datos. Según señala, será un habilitador tecnológico relevante para los operadores que aspiren a competir en la próxima década.
Antenas 256TR y beamforming para multiplicar la eficiencia de la red móvil
La validación incluyó arquitecturas avanzadas de antenas activas que evolucionan de las configuraciones actuales de 64 transmisores y receptores a sistemas de 256TR. Este salto tiene el potencial de cuadruplicar los elementos radiantes disponibles en los equipos de radio.
MasOrange y Ericsson también probaron técnicas de beamforming, que dirigen la señal de datos de forma dinámica hacia la posición y las necesidades de cada usuario. Esta tecnología permite aprovechar mejor el espectro, aumentar la capacidad de la red y atender a más usuarios con el mismo recurso radioeléctrico.
La combinación de la nueva banda, las antenas activas y el direccionamiento preciso de señal permitirá, según las pruebas, multiplicar por cuatro la capacidad de cada nodo móvil. El objetivo es mejorar el servicio en escenarios de alta demanda y avanzar hacia redes más programables, abiertas, eficientes y sostenibles.
El 6G abre la puerta a redes que comuniquen y perciban su entorno
El futuro 6G aspira a integrar de forma nativa comunicaciones, inteligencia, automatización y capacidad de interpretar el entorno. En este escenario cobran relevancia las tecnologías ISAC —Integrated Sensing and Communication—, que combinan comunicaciones y sensorización mediante las mismas señales de radio.
Estas capacidades podrían permitir detectar personas o vehículos sin cámaras, seguir activos en puertos, fábricas o aeropuertos, monitorizar movimientos industriales e identificar obstáculos para sistemas de movilidad autónoma. También contemplan la creación en tiempo real de gemelos digitales de ciudades, carreteras e infraestructuras.
Para Embou, marca de telecomunicaciones de MasOrange en Aragón, estas pruebas se suman a su actividad en conectividad avanzada. La compañía cuenta con una red híbrida de fibra y radio que conecta al 99% de Aragón, mientras que MasOrange supera el 93% de cobertura 5G y conecta unos 5.250 municipios en España.

















