La industria de defensa pide acelerar la incorporación de nuevas tecnologías a las Fuerzas Armadas

Empresas de defensa reclaman al Ministerio procesos más ágiles para incorporar nuevas tecnologías a las Fuerzas Armadas. El sector plantea reducir los tiempos de desarrollo y adquisición sin rebajar las exigencias de certificación y seguridad.

Empresas del sector reclaman procesos más ágiles para convertir desarrollos civiles y militares en capacidades operativas, pero defienden mantener las exigencias de certificación y seguridad. Las dificultades de las pymes para acceder a los grandes programas fueron otro de los asuntos abordados en UNVEX26

La velocidad a la que evolucionan tecnologías como los drones está planteando un problema a la industria de defensa: reducir el tiempo que transcurre desde que aparece una innovación hasta que puede convertirse en una capacidad utilizada por las Fuerzas Armadas. Representantes de varias empresas españolas han reclamado al Ministerio de Defensa mayor agilidad en los procesos de desarrollo, certificación y adquisición, aunque sin rebajar los requisitos de seguridad.

La cuestión centró parte de la mesa redonda Tecnologías duales: de la estrategia militar al progreso civil, celebrada durante UNVEX26. El encuentro reunió a representantes de UAV Navigation, Airbus Helicopters, EM&E Group y Arquimea y estuvo moderado por Vicente Torres Vázquez, subdirector general de Estrategia Industrial de la Defensa.

El debate partió del concepto de tecnología dual: desarrollos que pueden tener aplicaciones tanto civiles como militares. La frontera entre ambos ámbitos no depende necesariamente de tecnologías completamente diferentes, sino también de los requisitos que debe cumplir cada sistema en función de su utilización.

Miguel Ángel de Frutos, managing director de UAV Navigation, explicó que las bases tecnológicas de los sistemas civiles y militares pueden ser similares, pero las exigencias aumentan cuando el equipo debe utilizarse en una misión militar. Jechu S. Loureiro, director general de Defensa de Arquimea, incidió igualmente en que es la aplicación de una tecnología la que determina en buena medida su carácter civil o militar.

Los drones no sustituyen necesariamente a las aeronaves tripuladas

La convivencia entre sistemas tripulados y no tripulados fue otro de los asuntos tratados. Belén García Molano, directora de Ingeniería de Airbus Helicopters, defendió que los drones están llamados a complementar las capacidades de los helicópteros, no simplemente a sustituirlos.

Los sistemas no tripulados pueden asumir determinadas misiones rutinarias o aquellas que impliquen un riesgo elevado para las personas, mientras las plataformas tripuladas mantienen su función en operaciones que requieren intervención humana directa.

Esta integración está adquiriendo una importancia creciente en el ámbito militar. El jefe de Estado Mayor del Ejército del Aire y del Espacio, Francisco Braco, señaló también esta semana en UNVEX que las Fuerzas Armadas trabajan en una arquitectura que permita combinar vigilancia, control del espacio aéreo y capacidades frente a drones.

Braco reclamó asimismo a la industria española mayor rapidez en la innovación y en los plazos de producción y entrega, en un contexto en el que los sistemas no tripulados evolucionan con especial rapidez.

El acceso de las pymes a los programas de Defensa

La velocidad no es, sin embargo, el único problema. Las exigencias técnicas y de certificación necesarias para participar en determinados programas militares pueden convertirse en una barrera para pequeñas y medianas empresas que disponen de tecnologías potencialmente aplicables a defensa.

Rafael de Solís, CTO y director de la División de Robótica de EM&E Group, defendió durante la mesa que las grandes compañías deben ejercer un papel tractor y acompañar a las pymes para convertir sus desarrollos tecnológicos en capacidades que puedan utilizar las Fuerzas Armadas.

El planteamiento cobra relevancia ante el tamaño y la complejidad de los grandes programas de defensa. La participación en ellos exige recursos industriales, financieros y técnicos que no siempre están al alcance de compañías pequeñas, incluso cuando estas disponen de desarrollos innovadores.

La colaboración entre grandes empresas y pymes aparece así como una de las vías para ampliar la base tecnológica que participa en estos programas y facilitar que innovaciones procedentes de empresas de menor tamaño puedan superar los procesos necesarios para llegar a aplicaciones militares.

Más velocidad, pero manteniendo la certificación

La petición de acelerar los procedimientos coincidió durante el debate con una advertencia: reducir los tiempos no debe significar rebajar las garantías.

Loureiro defendió que la certificación debe continuar siendo una pieza fundamental incluso cuando se aceleren los procesos de innovación y producción. Las exigencias son especialmente relevantes en sistemas aeronáuticos y en tecnologías destinadas a operar en condiciones en las que un fallo puede tener consecuencias críticas.

La discusión refleja uno de los retos que afrontan actualmente Defensa y su industria. La evolución tecnológica obliga a reducir los tiempos de desarrollo e incorporación de nuevas capacidades, mientras los sistemas militares continúan necesitando procesos de evaluación y certificación acordes con las condiciones en las que van a utilizarse.

La industria reclama ahora aprovechar el aumento de los recursos destinados a defensa para acortar parte de esos plazos. El reto será determinar hasta dónde pueden simplificarse los procedimientos sin comprometer los controles técnicos y de seguridad que requieren los sistemas destinados a las Fuerzas Armadas.

 

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