La provincia reúne ocho restaurantes con estrella Michelin, seis de ellos fuera de la capital. La ceremonia se celebrará el 1 de diciembre, una semana después de lo previsto por las elecciones generales, y reunirá a nueve cocineros oscenses encargados de preparar la cena.
La alta cocina de Huesca tiene una particularidad que ayuda a explicar por qué la Guía Michelin ha elegido la ciudad para presentar su edición de 2027. De los ocho restaurantes con estrella que reúne la provincia, seis están fuera de la capital, algunos en localidades pequeñas del Pirineo y el Prepirineo. Son establecimientos que han conseguido atraer la atención de una guía internacional desde lugares como Sardas, Anciles, Villanova o Tella, donde la gastronomía mantiene una relación directa con el paisaje, los productos y la vida de los pueblos.
Esa realidad será uno de los argumentos de la Gala de la Guía Michelin España y Andorra 2027, que se celebrará el próximo 1 de diciembre en el Palacio de Congresos de Huesca, en su Auditorio Carlos Saura. La ceremonia estaba prevista inicialmente para el 24 de noviembre, pero la convocatoria de elecciones generales para el día 29 ha llevado a los organizadores a retrasarla una semana. Según explicó Michelin en un comunicado del 20 de octubre, la decisión busca facilitar la organización y preservar la atención mediática y sectorial de un acontecimiento en el que se anunciarán las nuevas estrellas y otros reconocimientos de la guía.
La elección de Huesca se había anunciado el pasado mes de mayo, con el apoyo del Gobierno de Aragón, la Diputación Provincial y el Ayuntamiento. Será la primera vez que la ciudad acoja esta ceremonia, que reunirá a profesionales de la restauración de toda España y Andorra. Para la provincia representa una oportunidad de mostrar una oferta gastronómica que se extiende mucho más allá de sus dos restaurantes estrellados de la capital, aunque el alcance turístico o económico de esa exposición todavía no puede cuantificarse.
De Lillas Pastia a los restaurantes del Pirineo
La historia reciente de las estrellas Michelin en Huesca permite seguir la transformación de su cocina. Uno de sus principales referentes es Carmelo Bosque, al frente de Lillas Pastia, que consiguió su primera estrella en 1998. Su trayectoria está especialmente vinculada al uso de la trufa negra, un producto que ha adquirido un lugar destacado en la gastronomía aragonesa y que el cocinero ha incorporado a algunas de sus elaboraciones más conocidas.
Años después llegó Tatau, también en Huesca, con la propuesta de Tonino Valiente y Arancha Sáinz, reconocida con una estrella en 2015. Su incorporación amplió el panorama gastronómico de la ciudad con una cocina creativa y un formato de restaurante diferente al de los establecimientos clásicos de alta cocina.
La expansión hacia otras localidades fue incorporando nuevas propuestas. Callizo, en Aínsa, obtuvo su estrella en la edición de 2020, con Ramón Aso y Josetxo Souto al frente de una cocina que utiliza el recetario y los ingredientes del Sobrarbe como punto de partida. En Canfranc-Estación, Eduardo Salanova consiguió situar Canfranc Express entre los restaurantes reconocidos por Michelin en 2023. Su comedor, instalado en un antiguo vagón ferroviario y con solo tres mesas, añade a la experiencia gastronómica el atractivo histórico de la estación internacional.
La siguiente etapa estuvo marcada por la incorporación de restaurantes de pequeños núcleos pirenaicos. Ansils, en Anciles, Casa Arcas, en Villanova, y La Era de los Nogales, en Sardas, recibieron su primera estrella en la edición de 2025. En la guía de 2026 se sumó Casa Rubén, situado en Hospital de Tella, hasta completar los ocho establecimientos que actualmente cuentan con esta distinción en la provincia.
La evolución muestra una distribución territorial poco habitual para la alta cocina. La capital mantiene dos restaurantes reconocidos, mientras que los otros seis se encuentran en localidades de distintas comarcas oscenses. Michelin contabiliza, además, 18 restaurantes de la provincia incluidos en su selección de 2026, una cifra que permite apreciar que su presencia gastronómica no se limita a los establecimientos con estrella.
Nueve cocineros para mostrar la diversidad de Huesca
La cena posterior a la ceremonia será una de las principales ocasiones para presentar esa variedad de cocinas ante los invitados. Carmelo Bosque ejercerá de coordinador gastronómico de un equipo integrado por ocho cocineros procedentes de los otros siete restaurantes oscenses con estrella. En total, serán nueve profesionales vinculados a los ocho establecimientos reconocidos.
Junto a Bosque estarán Toño Rodríguez, de La Era de los Nogales, en Sardas; Rubén Coronas, de Casa Rubén, en Hospital de Tella; Víctor Manuel Ovalles, de Casa Arcas, en Villanova; e Iris Jordán, de Ansils, en Anciles. También participarán Eduardo Salanova, de Canfranc Express; Josetxo Souto y Ramón Aso, de Callizo, en Aínsa; y Tonino Valiente, de Tatau, en Huesca.
La composición del equipo permite reunir distintas generaciones y formas de entender la cocina. Conviven proyectos asentados desde hace décadas con otros que han alcanzado recientemente el reconocimiento de Michelin, restaurantes urbanos con pequeños comedores de montaña y propuestas basadas tanto en la recuperación del recetario tradicional como en técnicas contemporáneas.
La organización presentó a los participantes el pasado 20 de octubre en el Hotel Canfranc Estación, durante el inicio de un programa de actividades previas denominado La Antesala de la Gala. La iniciativa incluye encuentros con cocineros, vecinos y representantes del territorio para abordar la relación entre gastronomía, identidad local y desarrollo de los municipios.
La ceremonia del 1 de diciembre estará presentada por Anne Igartiburu, mientras que Daniel del Toro se encargará de la alfombra roja. El protagonismo gastronómico, sin embargo, recaerá en los profesionales que prepararán la cena y en los restaurantes de toda España y Andorra cuyos reconocimientos se anunciarán durante la gala.
Una cocina marcada por la montaña, los productos y las estaciones
La distribución de estos restaurantes ayuda a entender algunas características de la gastronomía oscense. El territorio combina zonas de alta montaña, valles ganaderos, áreas agrícolas y comarcas vitivinícolas como el Somontano. Esa diversidad se refleja en una despensa que incluye carnes de cordero, setas, trufas, quesos, hortalizas y productos de temporada, junto a preparaciones tradicionales como las migas, las chiretas o los guisos de montaña.
La trufa negra tiene un papel destacado en la cocina de Carmelo Bosque, mientras que otros establecimientos trabajan a partir de recetas familiares, productos del entorno y técnicas contemporáneas. En Ansils, por ejemplo, Iris y Bruno Jordán han renovado la propuesta de un negocio familiar en Anciles, incorporando una interpretación actual de la cocina pirenaica. Entre las elaboraciones que destaca Michelin figuran los callos de colmenilla, una muestra de cómo un ingrediente del bosque puede convertirse en protagonista de la alta cocina.
El vínculo con el territorio también aparece en las características de los establecimientos. La Era de los Nogales ocupa una casa tradicional rehabilitada en Sardas, mientras que Canfranc Express aprovecha un espacio ferroviario histórico para ofrecer una experiencia gastronómica vinculada al lugar. Son propuestas distintas que comparten una circunstancia: el cliente debe desplazarse hasta un destino concreto para conocerlas.
Este fenómeno permite relacionar la restauración con el turismo rural y de montaña. Una comida en Aínsa puede formar parte de una visita al Sobrarbe, mientras que los restaurantes del valle de Benasque se encuentran en un entorno de rutas, patrimonio y actividades de naturaleza. La gastronomía añade así otro motivo para visitar estos lugares, aunque sería necesario disponer de estudios específicos para determinar cuántos viajeros llegan atraídos principalmente por los restaurantes y qué repercusión económica generan.
El reto de convertir la visibilidad en oportunidades para el territorio
La gala llega después de dos ediciones especialmente significativas para Huesca. En noviembre de 2024, la presentación de la Guía Michelin 2025 incorporó tres nuevos restaurantes oscenses con estrella: Ansils, Casa Arcas y La Era de los Nogales. Un año después, Casa Rubén obtuvo el mismo reconocimiento en la edición de 2026. En apenas dos convocatorias, la provincia pasó de cuatro a ocho establecimientos distinguidos.
La concentración de reconocimientos en pequeños municipios plantea también cuestiones que van más allá de la cocina. Mantener un restaurante de estas características exige profesionales cualificados, proveedores, instalaciones y una clientela dispuesta a desplazarse. Su continuidad depende de la viabilidad de cada negocio, especialmente en territorios donde la población y la actividad económica presentan importantes diferencias estacionales.
La elección de Huesca como sede de la ceremonia permitirá dar a conocer estas experiencias ante profesionales de la restauración, medios especializados y representantes del sector turístico. Michelin ha organizado, además, actividades previas para incorporar a los vecinos y a otros protagonistas locales a la conversación sobre gastronomía y territorio.
El próximo 1 de diciembre se conocerán los restaurantes que obtienen, mantienen o pierden sus estrellas en la edición de 2027. Para Huesca, la cita tendrá un interés añadido: presentar ante la gastronomía española una trayectoria construida durante casi tres décadas, desde los primeros reconocimientos de la capital hasta la aparición de restaurantes de alta cocina en algunos de los pueblos más pequeños del Pirineo.














