De 12 millones de toneladas de basura a una nueva ciudad: la transformación del Bordo de Xochiaca en Méjico

Ciudad Jardín Bicentenario transformó un antiguo vertedero de Nezahualcóyotl, donde llegaron a acumularse hasta 12 millones de toneladas de residuos, en un desarrollo urbano con comercio, hospital, universidades e instalaciones deportivas. Empresas vinculadas a Carlos Slim tuvieron un papel destacado en una operación que combinó regeneración ambiental e inversión privada.

Ciudad Jardín Bicentenario convirtió un antiguo vertedero de Nezahualcóyotl en un complejo con comercio, universidades, hospital, instalaciones deportivas y servicios. El proyecto, impulsado con una importante participación de empresas vinculadas a Carlos Slim, muestra las posibilidades y la complejidad de recuperar grandes espacios urbanos degradados.

Durante más de tres décadas, el Bordo de Xochiaca fue uno de los grandes vertederos a cielo abierto del área metropolitana de Ciudad de Méjico. En los terrenos de Nezahualcóyotl llegaron a acumularse entre 10 y 12 millones de toneladas de residuos y alrededor de 1.200 toneladas de basura entraban diariamente en el recinto. Donde durante años hubo contaminación, lixiviados, gases y enormes acumulaciones de desechos, hoy se encuentra un desarrollo urbano que reúne actividad comercial, sanitaria, educativa y deportiva.

Ciudad Jardín Bicentenario es el resultado de aquella transformación. El proyecto, en el que participaron empresas vinculadas a Carlos Slim junto con administraciones públicas y otros actores, convirtió el antiguo vertedero en un desarrollo de usos mixtos que actualmente ocupa unas 150 hectáreas. El proceso permite observar cómo la recuperación de un suelo profundamente degradado puede combinar regeneración ambiental, inversión empresarial y nuevos servicios para una zona urbana densamente poblada.

Los tiraderos de Nezahualcóyotl 1 y 2 fueron clausurados en 2006 después de alcanzar niveles de saturación que hacían insostenible su continuidad. El cierre, sin embargo, dejaba pendiente un problema considerable: qué hacer con millones de toneladas de residuos acumulados durante más de 30 años y cómo recuperar unos terrenos que representaban un importante pasivo ambiental.

La solución exigió estabilizar el suelo, compactar y sellar los residuos y establecer sistemas para gestionar los lixiviados y el biogás generado por la descomposición de la materia orgánica. Sobre ese terreno comenzó posteriormente a levantarse Ciudad Jardín Bicentenario.

De problema ambiental a desarrollo urbano

La participación de Carlos Slim y sus empresas comenzó después de que autoridades del Estado de Méjico, el gobierno municipal de Nezahualcóyotl y la desarrolladora Gucahe plantearan la recuperación de los terrenos. Según la información publicada por Expansión, el grupo adquirió inicialmente 46 hectáreas al Gobierno del Estado de Méjico por unos 250 millones de pesos, recursos que contribuyeron al proceso de saneamiento.

Constructora IDEAL y Promotora Sanborns aportaron posteriormente alrededor del 70% de la inversión privada del proyecto, estimada en unos 200 millones de dólares. Información publicada por Expansión durante el desarrollo del complejo, en 2009, situaba la inversión global prevista en aproximadamente 3.000 millones de pesos.

El resultado fue considerablemente más amplio que una operación inmobiliaria convencional. En el antiguo vertedero fueron apareciendo un centro comercial, instalaciones deportivas, universidades, un hospital, un centro de rehabilitación infantil y diferentes servicios públicos y privados.

Plaza Ciudad Jardín comenzó a funcionar a finales de 2008. El complejo comercial ocupa unas 17,5 hectáreas y reúne grandes superficies, establecimientos de restauración, ocio y servicios. Un año después abrió el Hospital Star Médica Ciudad Jardín, con 82 habitaciones y 32 consultorios.

La dimensión social y deportiva llegó con el Centro Deportivo Ciudad Jardín TELMEX Bicentenario, inaugurado en mayo de 2009. El recinto ocupa más de 60 hectáreas e integra decenas de canchas deportivas, un estadio con capacidad para 3.650 espectadores, una ciclopista y gimnasios. En el conjunto se incorporaron además centros universitarios, instalaciones educativas y un Centro de Rehabilitación Infantil Teletón.

Aprovechar lo que permanecía bajo el suelo

Una de las singularidades del proyecto está precisamente debajo de los nuevos edificios y espacios verdes. Los millones de toneladas de residuos no desaparecieron: fueron estabilizados y permanecen bajo los terrenos recuperados.

La descomposición de esa materia continúa produciendo biogás. En lugar de liberarlo directamente a la atmósfera, el proyecto incorporó instalaciones para captarlo y aprovecharlo energéticamente. La documentación de la Fundación Carlos Slim señala un potencial de generación eléctrica de hasta cuatro megavatios mediante el biogás procedente del antiguo vertedero.

La intervención incorporó también unos 350.000 metros cuadrados de césped y sistemas de recogida de aguas pluviales con capacidad para recuperar hasta cinco millones de litros. La Fundación Carlos Slim cifra en 93.000 toneladas anuales las emisiones de CO₂ evitadas gracias a las diferentes actuaciones ambientales asociadas al proyecto.

Son datos procedentes de la propia fundación vinculada al impulsor empresarial de Ciudad Jardín y, por tanto, deben entenderse como cifras comunicadas por la entidad responsable del proyecto. Aun así, permiten apreciar la escala de una intervención que necesitó resolver simultáneamente problemas de estabilidad del terreno, tratamiento de residuos, emisiones y recuperación urbana.

Un modelo que combina negocio y regeneración

Ciudad Jardín Bicentenario tiene además una dimensión empresarial que ayuda a explicar su desarrollo. La recuperación ambiental hizo posible incorporar al mercado terrenos anteriormente inutilizables y desarrollar sobre ellos activos comerciales, sanitarios y de servicios capaces de generar actividad económica durante décadas.

Inmuebles Carso participó en el desarrollo del centro comercial y otras compañías vinculadas al grupo intervinieron en diferentes partes del proyecto. Esa combinación entre recuperación de suelo y explotación posterior de los activos convirtió la regeneración urbana en una operación con retorno económico a largo plazo.

La experiencia de Nezahualcóyotl plantea así una cuestión que trasciende el caso mexicano. Muchas grandes áreas metropolitanas conservan antiguos espacios industriales, vertederos y terrenos degradados cuya recuperación exige inversiones difíciles de asumir exclusivamente desde el sector público. Ciudad Jardín muestra una fórmula basada en la colaboración entre administraciones y capital privado, aunque su reproducción depende necesariamente de las condiciones urbanísticas, ambientales y económicas de cada territorio.

Casi dos décadas después del cierre del vertedero, el contraste sigue siendo la mejor forma de explicar la magnitud del cambio. Allí donde durante más de 30 años llegaron diariamente centenares de camiones cargados de residuos funcionan hoy comercios, un hospital, universidades e instalaciones deportivas. La basura permanece estabilizada bajo el suelo, pero el espacio que ocupaba ha adquirido una función completamente distinta dentro de la ciudad.

 

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