¿Y si para celebrar un cumpleaños, una preboda, una reunión familiar o incluso una Nochebuena no hubiera que hacerlo ni en casa ni en un bar? Hay ideas de negocio que salen de una hoja de cálculo y otras que salen de una pérdida. Carpe Vitam ZGZ pertenece a las segundas. Este nuevo espacio abrió sus puertas con una fiesta de inauguración el viernes 18 de septiembre: un local en el centro de Zaragoza destinado a celebraciones y a fiestas privadas para celebrar la vida a tu manera.
El proyecto nació de una historia personal. Anica Fallarás, viuda desde hace años, sintió que quería celebrar la vida de su marido, Pepe, en lugar de recordar solo la tristeza de su despedida. De esta premisa nació Carpe Vitam, un local pensado para quienes quieren celebrar la vida y están cansados de los bares.
Del duelo a la celebración
“Pepe, mi marido, era un animal social y un disfrutón”, nos cuenta la fundadora. Tras el funeral, un momento “tristísimo”, y una vez superado el duelo -nos cuenta-, pasaron cinco años y la idea fue tomando forma: reunir de nuevo a todos los que le querían. Lo hizo en un bar, con la ayuda de un amigo tras la barra, y el sitio se le quedó pequeño. Hubo además una revelación: muchas de las personas de su entorno no se habían vuelto a ver desde entonces. Fue entonces cuando pensó que tenía que existir un local donde organizar una celebración íntima, en privado y a su manera. De ahí el nombre. Carpe Vitam es, dice, casi una traducción al latín de “celebra la vida”. Varios carteles de neón con ese mensaje en distintos idiomas decoran el espacio.
Un local versátil y con todo lo necesario
El planteamiento es sencillo: Carpe Vitam pone el espacio y el cliente pone la fiesta. Se puede reservar para cumpleaños, prebodas, despedidas de soltero o soltera alternativas, posbodas, reuniones familiares, cenas de empresa o comidas de jubilación.
La decoración básica está incluida, pero cada grupo puede transformar el local para adaptarlo a su celebración. Cada cual puede llevar su catering, decorar a su gusto y organizar la celebración a su manera, teniendo cabida globos, elementos decorativos o una ambientación especial.
El espacio tiene un aforo máximo de 64 personas, aunque puede adaptarse a formatos más pequeños. Para una cena sentada, por ejemplo, el límite ronda las 28 personas. También hay flexibilidad horaria. El local puede reservarse desde las cuatro de la tarde o desde las siete, dependiendo de las necesidades del grupo. Los viernes y sábados funciona especialmente orientado a tardes y noches y el cierre está establecido a las dos de la madrugada.
Carpe Vitam Zgz cuenta con microondas y neveras industriales, mesas, sillas, copas de cristal, un equipo de música con ocho altavoces y limitador acústico, y hasta una bola de discoteca. El aforo es de 64 personas y, para cenas sentadas, de hasta 28. La limpieza está incluida en el alquiler.
“Tú pones la fiesta y yo pongo el espacio”
Esta frase resume el concepto de Carpe Vitam. “Yo pongo el local, tú pones la fiesta y como quieras”, explica Anica Fallarás.
Muy satisfecha con la inauguración del local, Anica Fallarás destaca que “fue deliberadamente intergeneracional. Hubo jóvenes de 18 años, grupos de veinteañeros, personas alrededor de los 50 y también asistentes de más de 80 años. Y todos encontraron su espacio”. De hecho, un día después de la inauguración, el local ya acogió su primera celebración: un cumpleaños de 18 años. La fundadora apuesta por generar un negocio transversal, sin etiquetas, donde tengas cabida todo tipo de celebraciones.

De un encuentro familiar en las Fiestas del Pilar a una cena en Nochebuena para 28 personas
El espacio ya tiene las primeras reservas, muy diferentes entre sí: una cena familiar en Nochebuena y un encuentro de padres e hijos para las Fiestas del Pilar. Y encima de la mesa, infinidad de posibilidades: cumpleaños de 60, 70, 80 o 90 años; fiestas de jubilación; encuentros de antiguos compañeros; celebraciones familiares después de una boda o reuniones de amigos que simplemente quieren pasar una tarde juntos y decidir sobre la marcha si continúan la noche fuera.
La propuesta tiene un componente generacional. “A los que han cumplido los 50, les gusta salir, pero están cansados de los bares”, explica su creadora. Una generación que no necesariamente quiere quedarse en casa, pero tampoco necesita salir de fiesta hasta altas horas de la madrugada.
“Quieren otra cosa -destaca Anica Fallárás-: su música, su gente, algo de comida, unas copas, bailar si apetece y poder marcharse a casa cuando quieran”.
Zaragoza como punto de partida
Carpe Vitam ZGZ nace con vocación de consolidarse primero en Zaragoza. La ubicación, en el centro de la ciudad, es uno de sus puntos fuertes: el espacio se encuentra a pocos minutos de algunas de las principales zonas de ocio y permite continuar la noche fuera para quien quiera hacerlo.
Si el modelo funciona, el objetivo a largo plazo no sería abrir más locales en Zaragoza, sino llevar el concepto a otras ciudades más pequeñas donde pueda existir una necesidad similar. “Huesca, Teruel, Logroño…”, apunta la fundadora como posibles ejemplos.

















