Los valles del Mesa y del Piedra ofrecen una escapada de dos días entre aguas termales, paisajes sorprendentes y patrimonio histórico. Alhama de Aragón, Jaraba, Nuévalos y el Monasterio de Piedra forman un recorrido que combina descanso, gastronomía y naturaleza sin necesidad de alejarse demasiado de Zaragoza.
A poco más de una hora de Zaragoza, la Comunidad de Calatayud guarda algunos de los paisajes más singulares de la provincia. El agua ha sido durante siglos uno de los grandes protagonistas de este territorio, modelando profundos desfiladeros, alimentando manantiales termales y creando parajes naturales que contrastan con el paisaje seco de buena parte del interior de Aragón.
La zona ofrece una interesante combinación de turismo de bienestar, patrimonio histórico y naturaleza. Sus balnearios forman parte de una tradición que se remonta a la Antigüedad, mientras que localidades como Alhama de Aragón, Jaraba y Nuévalos permiten descubrir pequeños municipios con una identidad estrechamente vinculada a sus recursos naturales.
Proponemos una escapada de dos días para conocer algunos de sus principales atractivos, disfrutar de un baño termal y visitar uno de los espacios naturales más conocidos de Aragón: el Monasterio de Piedra. Un recorrido que puede realizarse durante buena parte del año y que resulta especialmente atractivo en verano, cuando los días largos permiten aprovechar mejor cada etapa.
Primer día: las aguas termales de Alhama de Aragón
La escapada comienza en Alhama de Aragón, una localidad situada a unos 110 kilómetros de Zaragoza que ha construido buena parte de su identidad alrededor de sus manantiales termales. Sus aguas eran conocidas desde época romana y, con el paso de los siglos, favorecieron el desarrollo de una importante actividad balnearia que todavía hoy atrae a visitantes interesados en el descanso y el bienestar.
El casco urbano conserva edificios que recuerdan su pasado histórico, como la iglesia de la Natividad de Nuestra Señora y la torre del antiguo castillo. Merece la pena dedicar un rato a pasear por sus calles antes de acercarse a uno de los principales atractivos turísticos del municipio: el lago termal de Termas Pallarés.
Este espacio constituye una de las experiencias más singulares que pueden disfrutarse en la provincia de Zaragoza. Se trata de un lago natural de aproximadamente dos hectáreas, alimentado por manantiales de aguas mineromedicinales que brotan a unos 32 grados. La temperatura del agua se mantiene agradable durante todo el año, lo que permite disfrutar del baño incluso fuera de la temporada estival.
El lago se encuentra dentro del complejo de Termas Pallarés, rodeado de jardines y edificios históricos vinculados a la tradición balnearia de Alhama. Una de sus ventajas es que no resulta imprescindible alojarse en el establecimiento para acceder a sus instalaciones, ya que se comercializan entradas de día. Conviene consultar previamente los horarios, las tarifas y las condiciones de acceso, especialmente durante los fines de semana de verano.
Quienes prefieran una experiencia más centrada en los tratamientos termales también pueden optar por el Hotel Balneario Alhama de Aragón, que dispone de circuitos de aguas y servicios de bienestar. Ambos establecimientos permiten convertir la primera parte del viaje en una jornada de descanso antes de continuar hacia el valle del Mesa.
Jaraba, un pueblo entre manantiales y grandes paredes de roca

Después de comer, el recorrido continúa hacia Jaraba, otra de las localidades históricamente vinculadas al aprovechamiento de las aguas mineromedicinales. El municipio se encuentra en el valle del río Mesa, rodeado de un paisaje de paredes calizas y vegetación de ribera que constituye uno de sus principales atractivos.
Jaraba cuenta con una larga tradición termal. Sus manantiales favorecieron la aparición de establecimientos dedicados al descanso y a los tratamientos con aguas minerales, hasta convertir al municipio en uno de los destinos balnearios más conocidos de Aragón.
Durante el verano de 2026, la oferta disponible presenta algunas diferencias respecto a la imagen tradicional de la localidad. Los balnearios Sicilia y Serón permanecen cerrados, por lo que no deben contemplarse como opciones de alojamiento o tratamientos para esta escapada. En cambio, el Balneario de la Virgen mantiene una oferta de alojamiento y bienestar, con instalaciones termales y un lago natural de aguas mineromedicinales.
Este último establecimiento ha desarrollado un proceso de renovación de sus instalaciones tras los daños ocasionados por las lluvias de octubre de 2024. Su propuesta combina la tradición termal con servicios de alojamiento, restauración y tratamientos, en un entorno natural especialmente atractivo. Antes de organizar la estancia, resulta aconsejable consultar directamente las modalidades de acceso al lago, los circuitos disponibles y las condiciones de reserva.
Más allá de los balnearios, Jaraba merece una visita por su propio paisaje. El casco urbano conserva el carácter de un pequeño municipio rural, mientras que sus alrededores muestran la estrecha relación entre el río Mesa y la configuración del territorio.
Las Hoces del Mesa, uno de los grandes paisajes naturales de la comarca
El río Mesa ha excavado a lo largo del tiempo un profundo corredor entre paredes de roca caliza que constituye uno de los paisajes más espectaculares de la Comunidad de Calatayud. Las Hoces del Mesa destacan por la verticalidad de sus formaciones rocosas, la vegetación asociada al río y la presencia de aves rapaces que encuentran refugio en los cortados.
El entorno ha sido tradicionalmente uno de los principales atractivos naturales de Jaraba, con itinerarios senderistas y miradores que permiten contemplar el valle desde diferentes perspectivas. Sin embargo, durante 2026 es necesario tener en cuenta las restricciones derivadas del importante desprendimiento ocurrido el 10 de enero.
Como consecuencia de aquel episodio, la carretera Z-453 entre Jaraba y Calmarza permanece afectada por restricciones de circulación y determinados accesos turísticos se encuentran cerrados. Entre ellos figuran el Barranco de la Hoz Seca y el Santuario de Nuestra Señora de Jaraba, al que no puede accederse desde Jaraba ni a pie ni en vehículo.
Existen alternativas para conocer el entorno, como el acceso al Mirador de los Buitres desde Calmarza, pero resulta imprescindible comprobar previamente el estado de los itinerarios y seguir las indicaciones de las autoridades y de la oficina de turismo.
La jornada puede terminar con una cena en Jaraba o en alguno de los municipios próximos. Quienes prefieran dedicar más tiempo al descanso pueden alojarse en un establecimiento termal operativo, mientras que los viajeros interesados en continuar el recorrido al día siguiente encontrarán también opciones de alojamiento rural en la comarca.
Segundo día: Nuévalos y el paisaje del embalse de La Tranquera
La segunda jornada comienza en dirección a Nuévalos, una localidad que se ha convertido en uno de los destinos turísticos más reconocibles de la provincia gracias a su proximidad al Monasterio de Piedra.
Antes de visitar el monasterio, merece la pena detenerse en el entorno del embalse de La Tranquera. Esta gran lámina de agua, situada entre laderas y pequeñas elevaciones, ofrece un paisaje muy diferente al de los desfiladeros del Mesa. La amplitud del embalse y los tonos cambiantes de sus aguas crean un escenario especialmente atractivo durante las primeras horas de la mañana.
Nuévalos conserva el carácter de un municipio rural que ha sabido aprovechar su situación junto a uno de los principales recursos turísticos de Aragón. Su entorno permite combinar paseos, contemplación del paisaje y gastronomía local, aunque las actividades en el embalse deben realizarse únicamente en las zonas autorizadas y conforme a la normativa vigente.
La visita puede completarse con un recorrido por el pueblo antes de dirigirse al Monasterio de Piedra, situado a pocos kilómetros y verdadero protagonista de esta segunda jornada.
El Monasterio de Piedra, un jardín de cascadas en pleno Aragón
Pocos lugares de la provincia de Zaragoza ofrecen un contraste tan llamativo como el Monasterio de Piedra. En un territorio donde predominan los paisajes secos, el río Piedra ha dado forma a un espacio de cascadas, grutas, lagos y abundante vegetación que constituye uno de los grandes atractivos naturales de Aragón.
El parque histórico invita a recorrer sus senderos y descubrir rincones tan conocidos como la cascada Cola de Caballo, uno de los símbolos del recinto, o el Lago del Espejo, donde el agua y la vegetación crean una de las estampas más características del conjunto.
El recorrido permite disfrutar de diferentes ambientes, desde caminos rodeados de árboles hasta espacios donde el agua cae entre formaciones rocosas. La humedad y la vegetación contribuyen a crear una atmósfera singular, especialmente agradable durante los meses de verano, aunque conviene llevar calzado cómodo y reservar tiempo suficiente para completar la visita.
El interés del Monasterio de Piedra no se limita a su parque. El conjunto monumental tiene su origen en la fundación de una comunidad cisterciense a finales del siglo XII y conserva espacios que permiten acercarse a la vida monástica medieval.
El claustro, la sala capitular y las antiguas dependencias religiosas recuerdan la importancia histórica del monasterio y completan una visita en la que patrimonio y naturaleza forman parte de una misma experiencia.
Durante la temporada estival, el parque dispone de un horario amplio de apertura, aunque es recomendable consultar las condiciones actualizadas antes de desplazarse. La visita puede ocupar buena parte de la mañana y prolongarse hasta después de comer, especialmente si se quiere recorrer el parque con tranquilidad y conocer también el conjunto monumental.
Una escapada que también se disfruta en la mesa
El recorrido por Alhama de Aragón, Jaraba y Nuévalos ofrece otra buena oportunidad para descubrir la gastronomía de la Comunidad de Calatayud. Los establecimientos de la zona mantienen una cocina vinculada a los productos locales y a las recetas tradicionales aragonesas, con propuestas que permiten completar las jornadas de turismo y descanso.
La comarca cuenta, además, con una importante tradición vitivinícola. La Denominación de Origen Calatayud es especialmente conocida por sus vinos elaborados con garnacha, una variedad que encuentra en los viñedos de altura de este territorio unas condiciones características.
Para quienes dispongan de más tiempo, una visita a alguna bodega que organice actividades enoturísticas puede ser una buena manera de prolongar la escapada. También es posible dedicar unas horas a conocer Calatayud, cuyo patrimonio mudéjar y conjunto histórico ofrecen motivos suficientes para una visita independiente.
Dos días para descubrir otra cara de Zaragoza
Los valles del Mesa y del Piedra reúnen una combinación poco habitual de recursos turísticos. Aguas termales, pequeños municipios, desfiladeros, embalses y patrimonio medieval se encuentran a distancias relativamente cortas, lo que facilita organizar una escapada sin necesidad de realizar grandes desplazamientos.
Alhama de Aragón permite comenzar el viaje disfrutando de su tradición balnearia; Jaraba ofrece un paisaje singular y la oportunidad de conocer la estrecha relación entre el agua y la historia de sus habitantes; y Nuévalos, con el Monasterio de Piedra como principal referencia, completa el recorrido con uno de los grandes espacios naturales y patrimoniales de Aragón.
La propuesta demuestra que no es necesario salir de la provincia de Zaragoza para encontrar destinos capaces de combinar descanso, cultura y naturaleza. Basta con reservar un fin de semana, elegir bien las visitas y dedicar tiempo a descubrir un territorio donde el agua sigue siendo una de las grandes protagonistas del paisaje.














