En el corazón de Yumeshima, la isla artificial que acoge la Exposición Universal de Osaka-Kansai 2025, el Pabellón de España se erige como un faro de innovación y tradición bajo el lema “La corriente de Kuroshio”. Hoy, coincidiendo con el inicio de la “Semana de Aragón” (del 30 de septiembre al 5 de octubre), la comunidad autónoma da un paso firme hacia el futuro, proyectando su esencia en uno de los eventos globales más emblemáticos del año. Con una delegación de alto nivel encabezada por Mar Vaquero, vicepresidenta y consejera de Presidencia, Economía y Justicia, y Manuel Blasco, consejero de Medio Ambiente y Turismo, Aragón no solo celebra su Día de Honor el próximo 1 de octubre, sino que teje lazos profundos con Japón, un socio estratégico en un intercambio que abarca cultura, gastronomía, turismo y negocio.
Esta participación, formalizada mediante un convenio entre el Gobierno de Aragón (DGA) y Acción Cultural Española (AC/E) publicado en el Boletín Oficial de Aragón el 31 de julio, evoca el espíritu de la Expo del Agua de Zaragoza en 2008. Aquella cita dejó un legado de modernidad en la capital aragonesa; ahora, en Osaka, Aragón busca replicar ese impacto en Oriente, atrayendo inversiones y visitantes japoneses a un territorio que combina vanguardia tecnológica con un patrimonio milenario.
Una delegación que une instituciones y empresas
El viaje institucional, que arrancó ayer desde Zaragoza, incluye a figuras clave como Javier Camo, director gerente de Aragón Exterior, y Jorge Moncada, director general de Turismo y Hostelería. Antes de aterrizar en Osaka, la comitiva hizo escala en Tokio para un evento promocional con una veintena de agencias de viajes japonesas y medios especializados, así como una visita al Oficio Español de Turismo en la capital nipona. Estas acciones pretenden captar el interés de un mercado turístico japonés premium, conocido por su afición a la cultura y la gastronomía, y desestacionalizar las visitas a Aragón más allá de la temporada de nieve.
En Osaka, el foco se desplaza al Pabellón español, donde las actividades aragonesas se integran en una experiencia inmersiva que celebra la sostenibilidad y la conexión humana con la naturaleza. El Día de Honor del 1 de octubre marcará el clímax con un acto institucional, seguido de un programa que fusiona tradición y modernidad, atrayendo a miles de visitantes esperados en esta Expo que ya ha superado los 10 millones de entradas vendidas.
Cultura: De Goya a la jota, un eco en el Pacífico
Aragón lleva a Osaka su alma cultural como carta de presentación. La figura de Francisco de Goya, con motivo del bicentenario de su muerte en 2028 (adelantado en esta proyección), se difunde a través de exposiciones y proyecciones que resaltan su genio universal, conectando el Barroco aragonés con la sensibilidad japonesa por el arte detallado. Pero el corazón del programa late con la jota aragonesa, declarada Bien de Interés Cultural en 2013. El grupo Raíces de Aragón ofrecerá actuaciones en vivo del 1 al 4 de octubre, un espectáculo que combina letras apasionadas, bailes enérgicos y registros instrumentales, invitando al público a unirse en esta danza colectiva que trasciende fronteras.
Complementando esto, una exposición de origami inspirada en hitos aragoneses –desde la Basílica del Pilar en Zaragoza hasta las catedrales de Huesca y Teruel– añade un toque japonés a la narrativa, mientras que vitrinas con chaquetas de restaurantes aragoneses con estrella Michelin y memorabilia deportiva de atletas japoneses vinculados a equipos locales (como el Real Zaragoza) humanizan el intercambio cultural. Estas iniciativas no solo entretienen, sino que posicionan a Aragón como un puente entre el Mediterráneo y el Pacífico.
Gastronomía: El sabor del Ebro conquista paladares nipones
Si la cultura enamora, la gastronomía seduce. Aragón despliega sus Denominaciones de Origen como embajadores estrella: el Jamón de Teruel, con su curado único, y la trufa negra de Sarrión protagonizarán catas y talleres interactivos. El 1 de octubre, un workshop dedicado al jamón guiará a los visitantes en su corte y maridaje, mientras que una masterclass de vinos aragoneses –de las bodegas de Campo de Borja a Somontano– explorará armonías inesperadas con la cocina japonesa. Estas degustaciones, accesibles tanto al público general como a profesionales, buscan posicionar los productos aragoneses en el exigente mercado nipón, donde las exportaciones de jamones y carnes ya superan los límites tradicionales.
Turismo: Ordesa y la nieve, un imán para el viajero japonés
El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, joya de la UNESCO, se proyecta en videos inmersivos y presentaciones que invitan a descubrir sus senderos y cascadas. Aragón apuesta por el turismo de naturaleza y nieve, destacando estaciones como Cerler y Formigal como alternativas sostenibles para el esquiador japonés. Estas promociones, dirigidas a un público que valora la autenticidad, podrían multiplicar las llegadas desde el Archipiélago, un mercado con alto poder adquisitivo y bajo impacto ambiental.
Negocios: Inversiones tecnológicas en el horizonte
Más allá de lo visible, late un pulso empresarial. La delegación mantiene reuniones con gigantes como NTT Data, Softbank y la Asociación Japonesa de Fabricantes de Automóviles (JAMA), enfocadas en atraer inversiones a hubs como el Distrito Aragonés de Tecnología Alierta (DAT), Walqa y Technopark. Aragón presume de captar 48.000 millones de euros en data centers de un total de 57.900 millones en inversiones anunciadas, un imán para la innovación japonesa en IA y renovables. Además, eventos como el congreso The Wave se promocionan como plataformas para alianzas, fortaleciendo exportaciones aragonesas (carnes, bienes industriales, bebidas) e importaciones (maquinaria, alimentos).
En un Japón que mira a Europa con renovado interés post-pandemia, estas acciones consolidan relaciones bilaterales que datan de siglos –recordemos los jesuitas aragoneses en el siglo XVI–, pero ahora con un enfoque en el futuro compartido.
Mientras la Expo avanza hacia su cierre el 13 de octubre, el eco de la jota resuena en Osaka como promesa de encuentros. Aragón no solo se presenta; se proyecta. Y Japón, con su precisión y pasión, parece dispuesto a responder. ¿El resultado? Un lazo más fuerte entre dos tierras de contrastes y genialidades.














