Este proyecto pone en funcionamiento un espacio innovador donde los niños exploran, experimentan y desarrollan sus sentidos, creatividad y funciones cognitivas a través del juego y la neuroeducación.
En Escolapios/ Escuelas Pías Zaragoza, la educación infantil da un paso adelante con Discovery Lab, un aula multisensorial diseñada para estimular la creatividad, los sentidos y la cognición de los niños y niñas desde edades tempranas. Este espacio innovador combina juego, manipulación y experimentación, siguiendo los principios de neuroeducación y neurociencia, para que los pequeños sean los protagonistas de su propio aprendizaje.
El proyecto se ha desarrollado gracias a un equipo multidisciplinar de docentes y psicopedagogos, que han creado entornos temáticos, como el circo o el mundo invernal, donde los niños pueden explorar, experimentar y aprender de forma lúdica. Con materiales sensoriales como lámparas de luz, mesas interactivas y suelos táctiles, Discovery Lab fomenta la curiosidad, la creatividad y la inteligencia emocional en un entorno seguro y respetuoso.
Para conocer más sobre el origen, la metodología y los objetivos de este proyecto pionero, hemos hablado con Ana Rojo de la Vega, docente impulsora del laboratorio y portavoz del equipo educativo, encargada a dar a conocer este proyecto en el Summit Educación Infantil 0-6 que se celebra este sábado en Huesca.
¿Qué inspiró al equipo de Escuelas Pías a crear Discovery Lab?
Nos inspiró porque vemos que ahora los niños necesitan un plus: trabajar los sentidos, el movimiento y el aprendizaje de una manera más manipulativa, más a través de la experimentación y la creatividad. Ellos son un poco los protagonistas de su propio aprendizaje, a través de experiencias y en un espacio que sea un poco fuera del aula, para romper con la dinámica habitual y que sea algo distinto.
¿Cuál era el principal objetivo que buscaban con este aula multisensorial?

El principal objetivo es el desarrollo de todos los sentidos: la vista, el oído, el olfato y el gusto, que son los más conocidos, pero también todo lo que tiene que ver con el sistema vestibular y propioceptivo, porque son los sentidos relacionados con el movimiento. Estos, a su vez, están muy ligados al aprendizaje, ya que si alguno de ellos falla, los niños pueden tener dificultades en la letra, la escritura y el trazo. Por eso es muy importante desarrollar todos estos sentidos a través de la experimentación, la manipulación, la curiosidad y el descubrimiento: tocar, tirar, ver si rueda o no, esconder… todo eso es muy importante para ellos.
“Los niños necesitan trabajar los sentidos, el movimiento y la creatividad.”
¿Cómo aplican los principios de neuroeducación dentro del proyecto?
Nosotras nos basamos en que cada niño se desarrolla de manera distinta y, sobre todo, tenemos muy en cuenta la teoría de las “Tres C cerebrales”, que indica que el cerebro va cambiando a lo largo de la vida. Por eso no podemos exigir lo mismo a los niños de dos o tres años que a uno de cinco. Las actividades se adaptan según la edad y el desarrollo de cada niño. Además, como el cerebro es plástico, cuantas más experiencias proporcionemos a los alumnos, más conexiones sinápticas van a crear y más posibilidades tendrán de desarrollarse.
También hay que considerar que el cerebro es complejo. Por ejemplo, puedes preparar una experiencia que crees que les va a gustar mucho, y ese día los niños pueden estar cansados o no interesados. Lo bueno de esta aula es que, al haber diferentes rincones y estaciones, ellos pueden ir cambiando de actividad; quizá un día no vayan a un rincón que solían elegir, y otro día permanezcan en uno solo. Hay que darles tiempo, respetar su maduración y entender que el cerebro de los niños está en construcción. Por eso es importante preparar experiencias que les ayuden a crecer en su desarrollo cognitivo.
¿Cómo se decide la temática de cada espacio, como el circo o el mundo invernal?
Eso lo decidimos en equipo, en función de los intereses que observamos en los niños. Por ejemplo, cuando se acerca la época del carnaval, lo hacemos más relacionado con carnaval. Otras veces lo hacemos más vinculado con la naturaleza. También solemos utilizar muchos cuentos y hacer actividades con luz negra.
En general, es decisión del equipo y vamos viendo qué funciona, porque no siempre lo mismo funciona para todos los alumnos. Hay que ir observando y variando. No podemos repetir exactamente lo mismo cada año, porque quizá a un curso le guste mucho el circo, pero al siguiente les interesa más la naturaleza. Por eso, es importante ir adaptándose a sus gustos e intereses.
“Cada niño se desarrolla de manera distinta y el cerebro va cambiando a lo largo de la vida.”
Desde la puesta en marcha de Discovery Lab, ¿qué cambios han observado en los niños que participan?
He observado muchísimos cambios a nivel de desarrollo y de cooperación entre ellos, así como en la tolerancia a la frustración, porque en cada espacio caben como mucho tres o cuatro niños y aprenden a esperar.
A nivel de psicomotricidad fina, todo el desarrollo motor ha mejorado muchísimo, así como el desarrollo de los sentidos. También se ha creado mucho grupo, porque todos los alumnos sienten que pertenecen a esa clase. Al ser un espacio tan seguro y tranquilo, resulta muy relajante para ellos, lo que favorece la creación de vínculos y conexiones. Sobre todo, lo que más he notado es el desarrollo de la creatividad.
¿Cómo creen que estas experiencias influyen en el desarrollo cognitivo, sensorial y emocional de los pequeños?
Bueno, pues seguir trabajando y observar también las necesidades educativas que van teniendo nuestros alumnos, ir en su línea. Hay cosas que quizá tengamos que dejar y otras que modificar, porque, como sabes, los niños van cambiando y nos van demandando que estemos en contacto con esa renovación.
Además, es un espacio al que pueden acudir bebés a partir de los seis meses, fuera del centro educativo, lo que lo convierte en un lugar muy seguro para ellos. También pueden venir centros de educación infantil de 0 a 3 años como parte de sus visitas extraescolares. Igualmente, las familias pueden acudir con niños más pequeños, y cuando he hecho talleres con ellas, es muy gratificante ver a los padres jugar con sus hijos.
¿Qué planes tiene el equipo para el desarrollo o expansión de Discovery Lab en los próximos años?
Queremos incluir nuevas temáticas y experiencias, sí. Vamos cambiando; por ejemplo, el año pasado incluimos el circo, que no se había hecho antes. Hace unos años hicimos las típicas ferias de los pueblos, con diferentes estantes para tirar bolas, dar premios, ese tipo de actividades más propias de feria.
“Hay que darles tiempo y respetar que su cerebro está en construcción.”
Todas las experiencias son multisensoriales. Cada rincón está bien pensado: en uno trabajamos más un sentido, en otro lo hacemos de otra forma, y además, en realidad, se están trabajando todas las funciones ejecutivas, porque se fomenta la atención, la memoria, el control de impulsos, ese que hace que a veces lancen todo y no esperen para hacer las cosas, y también el desarrollo de la creatividad, que es tan importante para la vida adulta.
¿Qué les diría a otros docentes que quieran estimular el aprendizaje de los niños mediante experiencias sensoriales?
Yo les diría que no se lo piensen y, sobre todo, que tenemos que confiar en la infancia. Los niños tienen un montón de capacidades y talentos, y debemos darles espacios para que se desarrollen libremente: para que jueguen, experimenten, descubran que un objeto rueda y otro no, que con eso pueden construir lo que quieren y compartirlo con sus amigos. Proporcionarles este tipo de espacios es buenísimo para su desarrollo cerebral.















[…] Discovery Lab: el aula multisensorial que transforma el aprendizaje en Escuelas Pías Zaragoza […]