Con 34 artistas, luchas mexicanas, gastronomía y alrededor de 40.000 asistentes, el festival reafirmó a Zaragoza como capital musical y cultural en España.
Zaragoza volvió a latir al ritmo de la música este 5 y 6 de septiembre con una nueva edición del Vive Latino 2025, un festival que, en apenas cuatro años, se ha consolidado como una cita imprescindible en el calendario nacional. Dos jornadas intensas, 34 artistas y miles de personas llenaron el recinto Expo de energía, diversidad y una organización que fue muy aplaudida por los asistentes.
Organización impecable y ambiente vibrante
Uno de los puntos más destacados de esta edición fue la excelente organización. La distribución de escenarios —Ámbar, Caja Rural de Aragón y VL— permitió disfrutar de los conciertos sin agobios, con puntualidad milimétrica y un ambiente en el que convivieron generaciones distintas. A ello se sumó la gastronomía, los espacios cómodos para el público y un elemento que ya se ha convertido en seña de identidad: la lucha libre mexicana, que animó los intermedios y aportó un sello cultural único.
Primer día: viernes de descubrimientos y grandes clásicos
El viernes 5 de septiembre abrió con Puño Dragón y Total Noventa, seguidos por la fuerza de El Cuarteto de Nos, Johnny Garso y Alcalá Norte, que marcaron la amplitud del cartel.
La tarde subió de nivel con Shinova, que reunió a miles de personas en un ambiente de comunión musical, y dio paso a los Secretos, referentes generacionales que emocionaron al público. El relevo lo tomaron José Madero y G-5, con directos sólidos en paralelo.

La noche alcanzó momentos memorables: Coque Malla llenó de emoción el Escenario Ámbar, mientras que Monsieur Periné puso el toque colorista desde el alternativo. El clímax llegó con Los Ángeles Azules, que convirtieron el recinto en una gran pista de baile, seguidos de Love of Lesbian, que ofrecieron un concierto impecable. El cierre lo pusieron El Momo y Alizzz, entre rap y electropop, como preludio de un sábado que prometía emociones fuertes.
Segundo día: sábado de emociones y consagraciones

El sábado 6 de septiembre abrió con la intensidad espiritual de María José Llergo y la energía de Los Punsetes y Señoras y Bedeles. La tarde sumó momentos especiales con Zahara y Conociendo Rusia, antes de la explosión de Fangoria, cuyo espectáculo visual y musical fue considerado uno de los grandes hitos del festival.
Maldita Vecindad y la propuesta de La Estrella Azul Live marcaron la diversidad, mientras que Iván Ferreiro y Depresión Sonora ofrecieron contrastes más íntimos. Pero el gran momento llegó con Kase.O, que celebró su gira 33 aniversario ante su público local con un repaso histórico a su carrera, convirtiendo su concierto en un acontecimiento generacional.

La recta final mantuvo la intensidad con León Benavente y el gesto simbólico de Modelo, que repartió pañuelos amarillos entre la audiencia. El broche definitivo llegó con la potencia de Molotov, el ritmo festivo de Macaco y la energía de Son Rompe Pera, que prolongaron la fiesta hasta la madrugada.
Un festival que trasciende la música
Más allá del cartel, el Vive Latino 2025 volvió a demostrar que es un espacio de comunidad y memoria colectiva. Los asistentes fueron protagonistas, coreando, bailando e interactuando con cada artista. La mezcla de generaciones y estilos reforzó la idea de que Zaragoza ha hecho suyo este festival.
Con cerca de 40.000 asistentes en dos días, un impacto económico notable y una organización sobresaliente, el Vive Latino reafirmó su papel como motor cultural y económico de la ciudad. La expectativa ya mira hacia 2026, con la promesa de un cartel aún más ambicioso y el listón muy alto tras esta edición inolvidable.
















