La iniciativa busca fortalecer comunidades, fomentar buenas prácticas en el sector y consolidar el turismo como motor económico, social y cultural en Aragón.
La Confederación de Empresarios de Hostelería y Turismo de Aragón (CEHTA) y el Gobierno de Aragón han desarrollado el Plan de Sostenibilidad Social del Turismo, una iniciativa pionera que busca consolidar un modelo turístico responsable, cercano a las personas y comprometido con el desarrollo equilibrado del territorio. Bajo el lema “En Aragón, el turismo es vida: respeta, disfruta, vive”, el plan pretende sensibilizar tanto a los profesionales del sector como a los visitantes sobre el papel del turismo como motor social, cultural y económico, mostrando que la sostenibilidad no se limita al cuidado del entorno, sino que también se traduce en beneficios para la comunidad y para la economía local.
El plan subraya que la sostenibilidad es, a la vez, un compromiso ambiental y una estrategia empresarial y social. Su objetivo es prestigiar a los profesionales del sector, consolidar el turismo como generador de riqueza y empleo, y contribuir a la fijación de población en distintos territorios de Aragón. Así, el turismo deja de ser una actividad aislada y se convierte en un motor de cohesión social y de fortalecimiento de la identidad local.

Con una financiación de 216.432,50 euros, procedentes del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia del Gobierno de España, la iniciativa refuerza la dimensión social del turismo en la comunidad autónoma, impulsando la colaboración entre actores públicos, privados y sociales. De esta forma, la coordinación entre CEHTA y la Dirección General de Turismo y Hostelería del Gobierno de Aragón garantiza que todas las actuaciones se implementen de manera eficiente y estén alineadas con los objetivos de desarrollo sostenible de la región.
Las campañas de comunicación buscan mostrar cómo el turismo beneficia a las comunidades
Para lograr un impacto social positivo, el plan desarrolla diversas campañas de comunicación que muestran cómo el turismo contribuye al bienestar de las comunidades. Estas acciones combinan contenidos en medios digitales, prensa, radio y redes sociales, con iniciativas locales que transmiten valores como solidaridad, igualdad, sentido de pertenencia y escucha activa, reforzando la percepción del turismo como un elemento clave para el desarrollo integral de la región.
La promoción de buenas prácticas en el sector constituye otro eje fundamental. Se ha elaborado un decálogo de recomendaciones dirigido a los establecimientos turísticos y hosteleros, que abarca compromisos en materia de legalidad, sostenibilidad, condiciones laborales y atención al cliente. Además, se realizan auditorías, se señalizan los establecimientos adheridos y se elaboran guías de apoyo profesional, fomentando la adopción voluntaria de prácticas responsables y reconociendo a las empresas que se destacan por su compromiso.
El impulso de productos locales y la economía circular se integran plenamente en esta estrategia. El plan promueve la colaboración con proveedores locales y el uso de productos de kilómetro cero, a la vez que organiza jornadas formativas para sensibilizar a los profesionales sobre la sostenibilidad. Asimismo, se recopilan y difunden casos de éxito que evidencian el impacto positivo de estas prácticas sobre el territorio y el medioambiente.
Vuelven los Premios de Hostelería y Turismo para reconocer proyectos ejemplares y buenas prácticas
Un punto importante es que el reconocimiento del esfuerzo del sector se concreta en la vuelta de los Premios de Hostelería y Turismo de Aragón, que destacan proyectos ejemplares y buenas prácticas vinculadas al territorio. Estos galardones, cuya entrega se celebrará próximamente en una gala en Huesca, no solo celebran la excelencia profesional, sino que también actúan como un punto de encuentro y cohesión para todo el sector.
Además, el plan fomenta la inversión social mediante convocatorias abiertas a proyectos que generen un impacto positivo en las comunidades locales. Los proyectos seleccionados reciben financiación, ejecución y difusión pública, así como certificación para los participantes, reforzando la relación entre turismo y comunidades y asegurando que las acciones tengan efectos tangibles y duraderos.
Por otra parte, la gestión del plan y el fomento del liderazgo sostenible son fundamentales para garantizar la continuidad de todas estas medidas. Un equipo técnico coordina las actuaciones, gestiona foros de trabajo y plataformas de colaboración público-privada, y desarrolla programas de formación en liderazgo sostenible. Al mismo tiempo, se establecen sistemas de seguimiento, evaluación de impacto y rendición de cuentas que aseguran que las medidas implementadas sean eficaces y sostenibles a largo plazo.
El plan busca que el turismo sea un motor social que fortalezca la identidad local
Desde su inicio, el plan ha impulsado acciones como campañas de sensibilización, la elaboración del decálogo de buenas prácticas, reuniones sectoriales y formación en economía circular y productos de kilómetro cero. La filosofía que lo guía, resumida en “Respeta, disfruta, vive”, busca que el turismo se perciba no como una carga para las comunidades, sino como un motor social que fortalece la identidad local, mejora la calidad de vida y genera beneficios sostenibles.

Gracias a esta iniciativa, Aragón se consolida como un referente en turismo responsable en España, demostrando que la cooperación público-privada, la innovación social y la sostenibilidad son pilares fundamentales para un desarrollo equilibrado y duradero del sector. Igualmente, el plan evidencia que es posible generar beneficios económicos, sociales y culturales de manera simultánea, consolidando un modelo turístico que respeta el territorio, fomenta experiencias de calidad y contribuye al bienestar de las comunidades locales.
Más allá de cifras y planes, el valor del Plan de Sostenibilidad Social del Turismo de Aragón está en cómo transforma la relación entre turismo, comunidad y territorio. No se trata solo de implementar buenas prácticas o de premiar proyectos, sino de generar efectos reales en la vida de las personas y en la economía local. Apostar por productos de proximidad, fomentar la economía circular y promover la formación de profesionales no es un gesto aislado: son decisiones que reflejan una manera de trabajar basada en la cooperación, el diálogo y la continuidad. El turismo deja de ser una actividad externa y se convierte en un motor capaz de reforzar la identidad de los pueblos, crear empleo y mejorar la calidad de vida.















