Carlos y Luis Fresno, conocidos por dar vida al entrañable Benito Boniato, repasan en esta entrevista los inicios de su vocación, la inspiración que encontraron en los cómics europeos y cómo una propuesta casual acabó marcando a toda una generación de lectores. Una conversación con los hermanos aragoneses que hicieron historia en la mítica Editorial Bruguera.
¿Cómo y cuándo surgió su interés por dibujar y contar historias? ¿Hubo alguna experiencia temprana, quizás en la infancia o adolescencia, que los marcara y los llevara al mundo del cómic?
Soy Carlos Fresno, contesto a la entrevista en primer lugar porque soy tres años y cuatro meses mayor que Luis y en el momento que empezó mi interés por los dibujos y las historias éste era muy pequeño. Nuestro hermano mayor, Ricardo, que es cuatro años mayor que yo compraba el Capitán Trueno y el Jabato y siempre me recrimina que le recortaba los tebeos para tener “soldaditos recortables” y preparar aventuras. Cuando fui algo más mayor y me daban la “propina” nunca gasté ni un céntimo en caramelos, piruletas, regaliz u otras chucherías, todo lo invertía en libros y tebeos; compraba sobre todo libros de la colección de HISTORIAS SELECCIÓN de Editorial Bruguera y de la colección los CINCO SECRETOS de Enid Blyton. Con diez años ya me había leído la gran mayoría de la obra de Julio Verne y Walter Scot -Ivanhoe, Quintín Durward, …- o la Guerra de las dos Rosas de Dan Jones e incluso La Iliada.
A Luis le gustaba mucho el gatito Pumby.
Todo ello simultaneando con el dibujo, copiando historietas de Pantera Negra o Capitán Miki de Editorial Maga. En esas fechas cuando estaba realizando el Ingreso al Bachillerato, el profesor de dibujo, el pintor Joan Pla, les dijo a mis padres que no se preocuparan, que podría ganármela vida con el dibujo. No se por qué lo diría, yo o era como Benito Boniato; sacaba muy buenas notas
¿Qué cómics o autores los inspiraron más en sus inicios? ¿Había alguna referencia particular, española o internacional, que admiraran y que quizás influyera en su estilo o narrativa?
Inicialmente y de una forma muy especial nos gustaba el TINTIN de Hergé. ¿Por qué? Pues fundamentalmente por la historia tan bien elaborado, por los fondo -scénario que dicen los franceses- reconocibles y que dan continuidad a la acción. De estilo realista nos encantaba Harold Foster y su príncipe Valiente. Por entonces comprábamos revistas de Editorial Maga Flecha Roja y Pantera Negra; en ella se incluían capítulos de Crispin chofer particular, dibujado por el belga Berck y con guión del “maestro” René Goscinny, que tenía un dibujo muy limpio y con fondos muy reconocibles.
“Con diez años ya me había leído la gran mayoría de la obra de Julio Verne y Walter Scott… Todo lo invertía en libros y tebeos.”
Posteriormente conocimos por primera vez a Uderzo con las aventuras de Umpa-pá el piel roja, también con guión de Goscinny. Por cierto, lo leíamos en catalán, porque estaba incluido en el revista Cavall Fort. Luego los encontramos en francés.
A nosotros siempre nos influyeron las bandes dessinées franco belgas. Sobre todo André Franquin con sus insuperables Spirou y Fantasio y Gaston el Gafe
En un momento dado, ¿cómo decidieron que el cómic sería su profesión o al menos una parte importante de ella? ¿Fue una decisión conjunta o cada uno llegó por su lado?
No hay un momento determinante en el que dijimos: “vamos a dedicarnos a las historietas…”. Todo ha sido fruto de la casualidad. En 1970, con muy pocos meses de intervalo, mandamos muestras de historietas a La Revista Vida y Luz de los HH. De La Salle (Editorial Bruño) y Editorial Bruguera. Al parecer, al Hermano Juan Blasco Cea le gusto lo que propusimos y, en febrero de 1971, en el nº 50 de Vida y Luz apareció la primera de una variada serie de historietas que perduraron hasta Enero de 1982, con el nª 148. En aquella fecha con el volumen de producción para Bruguera alcanzó tal nivel que tuvimos que renunciar a seguir colaborando con Vida y Luz después de 99 meses seguidos.
También en 1971, al burgalés Rafael González, alma mater de Bruguera en aquella época, debió ver algo aprovechable en las muestras de historietas y nos dio la oportunidad de editar una serie de personajes, que aunque efímeros, nos permitió conocer los intríngulis del mundo editorial.
Como hermanos y dupla creativa, ¿cómo describirían el inicio de su colaboración? ¿Cómo se repartían las tareas al principio, o fue un proceso más fluido donde las responsabilidades se superponían?
Al que se le ocurría una historieta -que podía ser indistintamente a uno u otro- los plasmaba en un somero boceto de viñetas. Tras pulir el guión, lo mecanografiábamos a máquina. El siguiente paso era pasarlo a lápiz con más detalles y entintar. Yo que tengo mejor pulso y tengo mucha más paciencia realizaba los vehículos y además soy especialista en fondos.
“Benito Boniato era soñador porque el colegio solo limitaba. Ese perfil nos permitió abrir nuevas tramas y alargar las historietas.”
¿Cómo nació la idea de Benito Boniato? ¿Hubo alguna anécdota personal, alguna observación de la vida estudiantil o una idea repentina que encendiera la chispa para crear al personaje?
Casualmente realizamos la historieta de un estudiante de bachillerato -no el bachillerato de ahora sino del plan de estudios de Manuel Lora-Tamayo- que le pasaban peripecias en un colegio de La SALLE, incluidos dibujos de hermanos con el típico “babero”. Nos pareció que podría tener aceptación en Bruguera y realizamos una página con las características del personaje.
¿De dónde surgió el nombre “Benito Boniato”? ¿Y cómo definieron su personalidad y características principales al inicio? ¿Hubo muchos bocetos o ideas descartadas antes de llegar a su versión final?
En Bruguera debió gustar la propuesta y nos encargaron páginas del mencionado personaje. La palabra Boniato era la que se nos ocurrió para que en el ripio de rimara con bachillerato. Exigencias de Bruguera. Boniato estudia Bachillerato”.
El personaje conectó muy bien con el público joven. ¿Cuál creen que fue la clave de ese humor que resonó con los lectores? ¿Creían que era importante que los jóvenes se sintieran identificados con Benito Boniato?
Por lo visto sí. La conexión con los lectores de esa época, es que estos se podían identificar con las peripecias y los gustos de Boniato: las excursiones y acampadas campestres y en la playa, el deporte-aunque Benito era un poco petardo-, las relaciones con la familia del pueblo y con los propios padres y hermano pequeño…
“Nos sorprende cuánta gente recuerda a Benito con nostalgia. No esperábamos dejar una huella tan duradera.”
Benito Boniato a menudo se transformaba en otros personajes o vivía aventuras fantásticas. ¿Fue una decisión creativa desde el principio, o algo que fueron desarrollando para darle variedad a las historias?
Esa transformación, así como el carácter soñador, fue saliendo con el tiempo. Guiones solo del colegio, limitaban un poco la realización de historietas sin caer en la reiteración. Con un perfil soñador la apertura de temas se podían realizar un mayor serie de historietas y sobre todo más largas.
¿Hay alguna historia o viñeta de Benito Boniato en particular que recuerden con especial cariño o que consideren un hito en el desarrollo del personaje?
No sabríamos con cual quedarnos. El primer puesto estás disputado entre “El héroe del Comic” y “La Saga de los Boniato”
A día de hoy, Benito Boniato sigue siendo un personaje muy recordado. ¿Qué significado tiene para ustedes que su creación haya dejado una huella tan duradera en la memoria de una generación?
Nosotros mismo estamos muy sorprendidos de la cantidad de personas que son nostálgicas de nuestro personaje.














