Escapada al Somontano con los colores y sabores del otoño

Alquézar (Foto Turismo Comarca Somontano de Barbastro)

Las tierras del Somontano de Barbastro, con su singular fusión de paisajes serranos y campos de cultivo, son un territorio merecedor de una visita en cualquier fecha del calendario. Pero posiblemente los meses del inicio del otoño sea una de la épocas más esplendorosas para hacer una escapada de fin de semana.

Hay motivos inmutables durante todo el año para acercarse. Por el ejemplo el rico patrimonio cultural que atesora la zona. Uno de los máximos exponentes es el conjunto de Alquézar, tan excelentemente conservado y con la icónica Colegiata de Santa en su parte más alta, a modo de atalaya monumental sobre un laberinto de calles que rebosan historia.

Algo similar se puede decir sobre la capital comarcal: Barbastro. Ahí aguarda su Catedral y el Museo Diocesano que da fe (nunca mejor dicho) del mucho arte que aquí se ha creado. Aunque hay otras sorpresas en el casco urbano barbastrense, como su acogedora plaza del Mercado, las coloridas casas a orillas del Vero o la arquitectura renacentista que mantienen edificios como el Palacio Argensola o la Casa Latorre.

Catedral de Barbastro (Foto Turismo Comarca Somontano de Barbastro)

Si Alquézar y Barbastro son la punta de lanza, el patrimonio histórico y artístico del Somontano es más amplio. Aquí van unos cuantos apuntes sobre lo que se puede descubrir por esas carreteras. Esperan la iglesia románica de san Fructuoso en Bierge, el encanto barroco del santuario de Santa María de Dulcis a las afueras de Buera, las ruinas de la Torre de Farnagüelo en Azlor o el conjunto de casas hidalgas de Estadilla.

No hay que olvidar que una parte del Somontano de Barbastro se integra en el Parque Cultural del Río Vero, lo cual es garantía de riqueza patrimonial. En este caso en forma de un conjunto de pinturas rupestres y prehistóricas que poseen la categoría de Patrimonio de la Humanidad. Para alcanzar muchos de estos abrigos rupestres con enigmático arte milenario hay que seguir las sendas abiertas entre la naturaleza de la sierra. Es decir que a la propuesta cultural se le suma la actividad al aire libre.

Es obligado decir que el otoño tal vez no sea el mejor momento para disfrutar del barranquismo que ha dado fama internacional a estos lugares. Pero a cambio, los amantes de los deportes de aventura en la naturaleza tienen muchas otras opciones en estos meses. Una de ellas por supuesto es el ya citado senderismo, pero hay más. Disponen de numerosas rutas de bici de montaña, algunas aptas para toda la familia, como la que hay en las Salinas de Naval. Mientras que otros itinerarios son mucho más exigentes y solo para ciclistas experimentados, como el camino que lleva a las conocidas “catedrales de roca”.

Parque Cultural del río Vero (Foto Turismo Comarca Somontano de Barbastro)

Esta ruta transita por Rodellar y el barranco de Mascún. Lugares magníficos para la BTT, pero que están estrechamente vinculados a otro deporte muy habitual en el Somontano: la escalada. Un tipo de experiencia que también se puede practicar en diversas paredes rocosas de Alquézar o en el famoso Congosto de Olvena.

Con todos esos atractivos, Barbastro y muchas otras poblaciones del Somontano se han abierto al turismo en las últimas décadas y tienen una interesante oferta de alojamiento para acogernos durante esta escapada. Esta oferta es amplia y variada en cuanto a tipos de hospedaje, desde hoteles a casas de turismo rural, así como hay variedad en el rango de precios. Si bien en este sentido, está claro que el otoño, pese a su encanto, supone una temporada baja por lo que es más económico pensar en este viaje para las próximas semanas.

Unas semanas que por otro parte son ideales para conocer emblemas del patrimonio culinario del Somontano. Estamos hablando de sus vinos y sus aceites de oliva.

En cuanto a los viñedos, en esta época están en fase de descanso. La vendimia ya acabó antes que el verano y ahora las uvas están fraguando los nuevos vinos. Así que es momento de acudir al interior de esas bodegas, muchas de las cuales ofrecen actividades de enoturismo. Se puede desde conocer sus instalaciones y procesos de trabajo, hasta hacer catas o dar paseos por su entorno. Sin olvidar sus propuestas gastronómicas, en las que los vinos de la DOP Somontano se maridan con los platos más tradicionales de la zona.

Olivos y aceite de Guara (Foto Turismo Comarca del Somontano de Barbastro)

Y en lo referente a los olivos, ahora en otoño se practica la cosecha de este fruto y las almazaras se preparan para molerlo. O sea que también llega la mejor época para conocer las empresas aceiteras de la zona que también proponen sus actividades de oleturismo para descubrir el territorio y sus tradiciones con el mejor aliño posible.

En definitiva que llega el periodo perfecto para darse un homenaje con un viaje otoñal al Somontano barbastrense y así gozar de sus paisajes, su rica historia y también su gastronomía. Los vinos, sus aceites, su huerta y sus carnes con los productos del cerdo y del Ternasco de Aragón no pueden faltar. Pero existe una última sorpresa que precisamente en estos meses se empieza a extraer: el caviar.

Sí, caviar. Caviar del río Cinca. Este río a su paso por el Somontano, ya llega muy calmado después de la presa de El Grado. Desde hace mucho tiempo, ahí se estableció una piscifactoría famosa por sus truchas. Pero desde hace unos años, la trucha convive con otra especie: los esturiones. O sea que aquí se produce y se extraen sus huevas, el caviar. Un manjar cada vez más asentado y demandado. Sin duda, un cierre estupendo para este viaje. ¡Más glamour imposible!

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