El Gobierno español presentó el Plan Internacional de la Gastronomía Española, una estrategia de país que busca transformar el prestigio mundial alcanzado por la cocina española en las últimas tres décadas en un activo económico, turístico y de marca estructurado y sostenible a largo plazo.
Integrado en la Estrategia Nacional de Alimentación aprobada en 2025, el plan parte de una premisa clara: España ya es líder mundial en alta gastronomía y en reconocimiento de su despensa, pero ese liderazgo corre el riesgo de diluirse si no se organiza de forma coordinada y ambiciosa. Por ello, por primera vez, la gastronomía deja de ser considerada un ámbito exclusivamente cultural o de restauración para convertirse en política de Estado con impacto directo en exportaciones, turismo de alto valor, empleo cualificado y proyección internacional.
Un diagnóstico compartido
El documento oficial, de 51 páginas y elaborado con la participación de más de 120 profesionales del sector, destaca varios puntos de partida:
España encabeza desde hace años los principales rankings de alta cocina y creatividad gastronómica. Cuenta con 407 figuras de calidad (denominaciones de origen, indicaciones geográficas, etc.), una de las mayores densidades del mundo. Sus exportaciones agroalimentarias baten récords anuales consecutivos. La tapa se ha convertido en un símbolo global de convivencia y consumo compartido. La dieta mediterránea y atlántica, junto con la enorme diversidad de productos (más de 8.000 km de costa, tres mares, dos archipiélagos), posicionan al país como uno de los grandes guardianes de la alimentación de calidad.
Sin embargo, el plan reconoce que este éxito ha sido hasta ahora muy dependiente del talento individual y que existe dispersión en la comunicación, en las acciones de promoción y en la proyección internacional de la marca gastronómica España.
Cuatro ejes y diez medidas concretas
La estrategia se organiza en cuatro grandes líneas de trabajo que agrupan diez medidas principales:
- Talento, formación y conocimiento
- Creación de un hub mundial de formación en gastronomía española (centro de referencia internacional para profesionales de todo el mundo).
- Organización de un gran encuentro anual de creatividad gastronómica de alcance global.
- Construcción de una red internacional de profesionales españoles que actúen como embajadores permanentes.
- Presencia internacional y mercados
- Impulso coordinado para que productos españoles de calidad aparezcan en cocinas profesionales y canales gourmet de alto nivel en todo el mundo.
- Apoyo específico a modelos de negocio gastronómicos innovadores y sostenibles con potencial de expansión internacional.
- Promoción sistemática de platos y conceptos icónicos (con la tapa como máximo exponente) para facilitar su incorporación en cocinas globales.
- Turismo gastronómico
- Integración de la dimensión gastronómica en todos los puntos de contacto con el turista (aeropuertos, estaciones, webs oficiales, oficinas de turismo).
- Lanzamiento de campañas y eventos focalizados en segmentos de turismo gastronómico de alto valor y calidad.
- Marca país y dimensión cultural
- Ordenación y proyección coherente de una marca gastronómica España potente y unificada.
- Apoyo institucional decidido a la candidatura de “la tapa” como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad ante la UNESCO.
Liderazgo político y rol de los referentes
El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, firmó la carta de presentación del plan con una frase que resume su ambición:
“España sabe. Ahora queremos que el mundo lo sepa de forma estratégica, coordinada y rentable.”
Durante la presentación destacó la participación de Ferran Adrià, quien calificó el lanzamiento como “el día más importante que ha vivido la gastronomía española”, subrayando el cambio de paradigma: pasar de éxitos individuales a una ventaja competitiva colectiva.
Gobernanza y horizonte
El plan será liderado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, en coordinación estrecha con ICEX, Turespaña y los ministerios de Economía, Comercio, Industria y Turismo. Se ejecutará mediante programas anuales con indicadores cuantificables y se concibe como un marco vivo y adaptable.
El Gobierno no establece en el documento un presupuesto cerrado global, sino que apuesta por reorientar y reforzar instrumentos ya existentes (promoción de Alimentos de España, recursos de ICEX, campañas de Turespaña, acción cultural exterior) y complementarlos con partidas específicas en los próximos ejercicios.
¿Qué busca conseguir en los próximos años?
El objetivo final es que, cuando se hable de alta cocina creativa, producto de calidad excepcional, experiencia gastronómica premium o cultura de compartir en la mesa, la primera asociación mental de consumidores, profesionales y viajeros internacionales sea España —y que esa asociación se traduzca en:
Mayor valor añadido y volumen en exportaciones de productos premium Incremento del gasto medio por turista en el segmento experiencial y gastronómico Más conceptos y restaurantes de origen español triunfando fuera del país Mayor capacidad de influencia y soft power gastronómico a nivel global
En un momento de intensa competencia internacional —con Perú, México, Japón, Corea, países nórdicos y otros posicionándose agresivamente—, España decide pasar de ser admirada a ser imitada, consumida y visitada de forma estratégica y estructurada.
El mensaje es claro: la gastronomía española ya cambió el mundo una vez. Ahora el Gobierno quiere que lo haga de nuevo, pero esta vez con una estrategia de país detrás.













