En el marco del III Foro Gastronómico “Aragón te gustará”, un evento que ha reunido hoy en Aragón a los principales agentes de la cadena de valor agroalimentaria y turística, conversamos con Fernando Martín, presidente de CEHTA. Con la satisfacción de quien ve los datos respaldar años de trabajo, Martín analiza el momento histórico que vive el sector y los retos que definirán su futuro inmediato.
Un gigante económico de 4.000 millones de euros
Para Fernando Martín, no hay dudas: el turismo y la gastronomía han dejado de ser sectores secundarios para convertirse en pilares fundamentales. “Se está consolidando como un motor económico dentro de la región e incluso a nivel nacional”, afirma con rotundidad.
Las cifras que maneja el presidente de los hosteleros aragoneses son contundentes:
Impacto en el PIB: El sector representa más del 6,80% del PIB regional.
Efecto multiplicador: Si se suma el alojamiento, la cifra sube al 8%, y alcanza un impresionante 11% al contemplar toda la cadena de alimentación y distribución.
Músculo empresarial: Aragón cuenta con más de 9.000 empresas y genera empleo para 55.000 trabajadores.
Volumen de negocio: El sector complementa al PIB con más de 4.000 millones de euros.
El turista “gastro”: gasta más y vuelve más
Uno de los puntos clave destacados por Martín es el cambio en el perfil del visitante. “Uno de cada tres turistas viene por la gastronomía”, explica. Este dato se complementa con el hecho de que la experiencia de comida y bebida en la Comunidad alcanza una valoración de 4,5 sobre 5, superando a otros elementos de la oferta turística.
Sostenibilidad social: el reto del empleo
A pesar del éxito, Martín no ignora los “escollos”. El principal es el empleo, un problema que define como “estructural” y global. Para atajarlo, destaca el Plan de Sostenibilidad Social del Turismo en Aragón, una iniciativa pionera financiada con fondos europeos (MRR) que CEHTA desarrolla junto a la Dirección General de Turismo.
“Es el único plan a nivel nacional desarrollado por un ente privado. Buscamos poner en valor lo que el turismo aporta al territorio —nuestra historia, naturaleza y cultura— y, sobre todo, potenciar el prestigio social de nuestros profesionales”, señala Martín.
Este plan ya muestra resultados tangibles, como la creación de un decálogo de buenas prácticas que ya han certificado cien establecimientos en la región. El objetivo final es claro: consolidar un modelo de calidad que permita, en palabras de Martín, tener “turismo y gastronomía para rato”.











