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14 febrero 2026

Fernando Sarráis: “la fuente de la felicidad está dentro de uno mismo, tiene que ver con estar en paz y contento con uno mismo”

Fernando Sarráis Oteo es Doctor en Medicina y Cirugía además de Licenciado en Psicología y especialista en Psiquiatría, campos en los que desde hace años viene desarrollando una intensa labor de consultor clínico y también de profesor universitario. En definitiva, su desempeño profesional le ha proporcionado un profundo conocimiento de nuestros mecanismos mentales y a compartir todo ese saber ha dedicado un buen número de libros y publicaciones. La última de ellas es Una mente positiva, una felicidad plena que viene a presentar a Zaragoza el viernes 24 de octubre en el Salón de Actos del Colegio Compañía de María, en un evento organizado por la Asociación Cantal. Pero antes de eso hemos charlado con el Dr. Sarráis para que nos anticipe alguna de las ideas que comentará en profundidad el próximo viernes.

Viene a Zaragoza para presentarnos su libro: Una mente positiva, una felicidad plena. En ella sigue los preceptos de la Psicología Positiva. Por favor, cuéntenos qué es eso.

En 1998 Martín Seligman, presidente de la asociación de psicólogos americanos, con algunos colaboradores fundó una nueva rama de la psicología, la psicología positiva, con el objetivo de difundir las cualidades positivas del ser humano, para dar al ciudadano del siglo XXI una guía para vivir de manera feliz. En 27 años han conseguido difundir por el mundo la importancia de la empatía, asertividad, resiliencia, inteligencia emocional, creatividad y otras cualidades positivas que se califican como fortalezas personales. En esencia, se trata de animar a pensar, percibir, recordar e imaginar cosas positivas para sentirse de modo positivo, es decir, con paz y alegría.

Una idea muy interesante es que la felicidad o la falta de ella es consecuencia de la actitud que cada uno tenemos ante la vida, ¿no? Las circunstancias, lo que nos pasa y nos rodea es importante, pero aún más cómo nos enfrentamos a ello. ¿Es así?

Muchas personas están convencidas de que la felicidad viene de fuera de uno mismo, del mundo exterior, en forma de cosas valiosas, dinero, prestigio, éxitos, poder, actividades lúdicas, viajes, amigos, amantes, tiempo libre, etc. Mi experiencia profesional me permite afirmar que la fuente de la felicidad está dentro de uno mismo, tiene que ver con estar en paz y contento con uno mismo, tener dominio de sí, sentirse libre y autónomo, ser como uno quiere ser y hacer lo que uno cree que tiene que hacer, saber lo que interesa y agrada. Por esta razón, es importante conocerse en profundidad para saber manejarse bien, con el objetivo de vivir de manera que se logre ser feliz en el hoy y en el ahora, y en el mañana. De esta manera estamos inmunizados ante los problemas y sufrimientos de la vida, lo cual permite recuperar pronto el bienestar interior cuando se sufre, que la psicología positiva llama resiliencia.

“La fuente de la felicidad está dentro de uno mismo, tiene que ver con estar en paz y contento con uno mismo, tener dominio de sí, sentirse libre y autónomo, ser como uno quiere ser y hacer lo que uno cree que tiene que hacer.”

Entiendo que la positividad y por lo tanto nuestra felicidad tiene efectos personales, pero, ¿también sociales?

Se conoce bien el efecto contagioso de las emociones. Las personas irradian sus emociones a los demás, como las ondas que produce una piedrecita que cae en la superficie de un lago. La personas alegres y serenas producen alegría y paz a las personas de su entorno, mientras que las personas temerosas, coléricas y melancólicas producen temor y tristeza a los que le rodean. A estas últimas se les califica hoy de personas tóxicas. Se suele decir que “nadie da lo que no tiene, ni enseña lo que no sabe”; por eso las personas positivas, es decir, con emociones positivas de paz y alegría piensan y actúan en positivo y contagian positividad. Son modelos de vida positiva para los demás. Mientras que las emociones negativas entorpecen y bloquean, las emociones positivas estimulan y aportan una energía suplementaria a la voluntad para hacer las cosas que se deben hacer y que producen bienestar psicológico.

A grandes rasgos y según su opinión personal, ¿cómo va de actitud positiva nuestra generación más joven?

El excesivo proteccionismo y permisivismo de la educación actual está dificultando que los jóvenes tengan resiliencia, es decir, que asimilen y superen los sufrimientos que conlleva aspirar a objetivos valiosos, que producen satisfacción profunda en la vida personal. Esta educación es una de las razones del aumento de las enfermedades mentales, del consumo perjudicial de sustancias, de las adicciones, de la violencia, del consumismo y de los suicidios entre los jóvenes. Otra causa de la expansión de la actitud negativa en los jóvenes es la generalización de quejas, lamentos y victimismo.

Y, ¿las causas de ello?

A parte de lo dicho sobre la educación, añadiría la cultura hedonista occidental, que propone como primer objetivo de la vida el sentirse bien, es decir, tener sentimientos agradables, al margen del bien, o mejor, afirmando que las conductas malas son buenas si hacen sentirse bien: comer en exceso o comida basura, consumo de drogas, sexo caprichoso y experimental, transformaciones corporales continuas, la adquisición de objetos materiales valiosos. De este modo se equipara la felicidad al bienestar afectivo, que es pasajero, e impulsa a la reiteración, acabando en la adicción que roba la libertad, cualidad necesaria, junto al obrar bien, para ser verdaderamente feliz.

“Las personas alegres y serenas producen alegría y paz a las personas de su entorno, mientras que las personas temerosas, coléricas y melancólicas producen temor y tristeza a los que le rodean.”

¿Niños y adolescentes van a ser ellos los protagonistas de su charla en Zaragoza?

Los verdaderos protagonistas serán los padres y educadores que son los responsables de enseñar a los niños y adolescentes, con sus palabras y su ejemplo, a vivir en positivos, a conocer la diferencia entre sentirse bien y ser feliz; y en que consiste tener una personalidad positiva, madura, equilibrada, sana y feliz.

Además de Una mente positiva, una felicidad plena, usted tiene muchos libros a sus espaldas. En concreto los titulados Personalidad o el siguiente que publicó Temperamento, carácter y positividad, ya anticipan algunas de las cuestiones que definen su última obra, ¿no?

Al ver sufrir a tantas personas en mi consulta, me he percatado que la raíz de tanto sufrimiento tiene que ver con la manera de ser negativa: envidiosa, celosa, rencorosa, acomplejada, obsesiva, perfeccionista, susceptible, pesimista, hipocondriaca, avariciosa, etc. Por eso, ayudar a la persona para que sea positiva es la manera de prevenir muchos sufrimientos y enfermedades mentales, y facilita lograr niveles de felicidad elevados. La manera de ser o personalidad armónica y equilibrada en la que la razón, voluntad y afectividad funcionan en equipo permite lograr desarrollar y ejecutar con éxito los papeles que hay que ejercer en el campo profesional, social y familiar, que producen gran satisfacción personal a los interesados y a los demás.

Otros títulos suyos como Entender la afectividad o 30 consejos para una vida feliz redundan en la importancia de buscar la felicidad. Háblenos de ellos.

La educación de la personalidad, que es la integración del temperamento y el carácter, tiene una relación directa con la educación de la afectividad. Para lograr una personalidad madura es necesario tener un control voluntario de las emociones y sentimientos, para que no sean de una intensidad que impidan funcionar según indica la razón, que es el GPS que marca el camino de la felicidad, y se actúe con libertad, que es una cualidad de la voluntad. Para controlar la afectividad y mantenerla positiva, es preciso entender cómo funciona. Eso supone saber cómo se llaman los sentimientos que se sienten en cada momento, cuál es su intensidad, pues no es lo mismo el miedo que el pánico, ni la ira que la cólera, ni la tristeza que la depresión. Además de conocer las causas y consecuencias de dichos sentimientos. 

“El excesivo proteccionismo y permisivismo de la educación actual está dificultando que los jóvenes tengan resiliencia, es decir, que asimilen y superen los sufrimientos que conlleva aspirar a objetivos valiosos, que producen satisfacción profunda en la vida personal.”

Dado que su charla en Zaragoza está organizada por la Asociación Cantal, también nos gustaría saber algo sobre su libro Familia en armonía.

Todos sabemos la importancia capital que tiene vivir en una familia feliz, es decir, donde todos los miembros vivan con paz y alegría, que es el ambiente adecuado para que se desarrollen personalidades armónicas, maduras y sanas. En ese libro se describen las características principales de una familia en la que hay armonía y se evitan los conflictos, que son guerras que producen víctimas. 

Para acabar, seguro que está trabajando en algún nuevo proyecto, ¿nos puede avanzar algo sobre su próximo trabajo?

El libro que he empezado a escribir se titula “Salud Mental (20 breves consejos)” en el que recojo de modo breve y fácil de entender los consejos más eficaces para ayudar a mis pacientes a recuperar el bienestar psicológico. 

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