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5 octubre 2022

José Amoretti-Córdova: “La competencia profesional que más veo en Aragón es el espíritu resiliente, la gente nunca se rinde”

José Amoretti-Córdova es Vicepresidente de Recursos Humanos Corporativos de BMW Group en Europa desde 2015 y vinculado al Grupo desde hace más de 17 años. Gallego de nacimiento (Vigo, 1976) es zaragozano de adopción desde los siete años. Ha trabajado en los 5 continentes y aunque su vida la hace fuera de Aragón, su vinculación afecta con esta comunidad es enorme. 

José, naciste en Vigo pero te consideras también aragonés.

Nací en Vigo y a los siete años nos mudamos a Zaragoza, donde la mayoría de mi familia sigue viviendo. Siempre digo que me siento muy afortunado porque tengo dos sitios en España donde me siento, en momentos muy especiales, como en casa: Navidades en Zaragoza, verano en Vigo. Es un lujazo.

Vengo de una familia numerosa que es alucinante y mis mejores amigos son de Zaragoza. Esa es la mayor atracción para mí para volver siempre a Zaragoza con una sonrisa.

¿Cuándo dejaste Zaragoza?

Pasé toda mi época escolar y universitaria en Zaragoza, hasta el año 1998, que dejo la ciudad para estudiar Erasmus. Antes, irte de Erasmus no era tan habitual, ahora lo es afortunadamente mucho más. Me fui a Belfast, en una época delicada porque todavía estaba entonces el IRA activo. Mi idea después era trabajar una temporada en Madrid y regresar a Zaragoza. Igual que mis amigos. Todos volvieron menos yo.

Desde entonces prácticamente ya no he vuelto, porque después estudié el máster en Madrid, y he vivido también en Múnich y Londres. Ahora resido entre Madrid y Múnich.

Jose Amoretti-Cordova Vice President HR Europe at BMW Group

¿Sigues teniendo esa relación con Aragón?

Por supuesto. Estoy casado y con cinco hijos y aunque la vida internacional ha sido maravillosa siempre hemos visitado Zaragoza con regularidad.

En la época precovid yo cogía unos 80 vuelos al año y aunque me apasiona lo que hago, en enero del 2020 decidimos que la familia se quedara en España a vivir y viajar desde allí. Todo cambió unos meses después con la pandemia, pero la intención ya era darles ese lugar, esas raíces a nuestros hijos.

¿Pasó Zaragoza por tu cabeza cuando decides volver definitivamente a España?

Cuando comencé a trabajar en Madrid volvía casi todos los fines de semana a ver a la familia y amigos. Pero ahora, la verdad, no se nos pasó por la cabeza residir en Zaragoza porque hemos encontrado nuestro lugar en el mundo, en San Lorenzo del Escorial (Madrid).

¿Tenías un perfil internacional cuando estudiabas?

En absoluto, era bastante malo con los idiomas y era mal estudiante, así que nunca pensé que iba a ser tan internacional. He tenido suerte y, sobre todo, he tenido la oportunidad de irme fuera. Por eso, creo que puedo tener la suficiente perspectiva para estar convencido del atractivo que tiene Aragón.

¿Por qué motivo?

Por muchos. Creo en su potencial humano, en el potencial de su talento profesional y universitario. Yo conozco la oferta que hay, porque Recursos Humanos es mi sector. Pero no solo hay potencial ahí. Aragón es muy potente por la ubicación geográfica que tiene entre Madrid, Valencia, Barcelona y País Vasco; por el nivel de infraestructuras logísticas… Y turísticamente. La gente cuando viene a Zaragoza alucina, o se sorprenden cuando visitan el Pirineo o cuando descubren lugares como Teruel o la Sierra de Albarracín, que para muchos son rincones escondidos de España.

Mi experiencia cuando hablo de Aragón a la gente de otras regiones de España es muy similar a la misma que tengo cuando hablo de España a personas de otros países. Esto es, que no se conoce (valora) lo suficiente, solo se conocen algunas cosas. Aragón debería estar posicionado más arriba en el imaginario español.

¿De qué manera?

Lo voy a explicar con un ejemplo desde la humildad. Como decía, para mí, a Aragón le pasa como a España en el mundo. No nos acabamos de creer lo buenos que somos, lo que tenemos que aportar y ofrecer, somos muy críticos con nosotros mismos y nos comparamos mucho con lo de fuera. Nos hace falta saber “vendernos” algo mejor. Cuando viene alguien de Nueva York o de Londres siempre creemos en lo bueno que es y en su potencial por el lugar o la entidad que le avala y nosotros tenemos cierto “complejo” cuando en realidad somos gente de unas raíces maravillosas y tan bien preparados como los demás.

Jose Amoretti-Cordova Vice President HR Europe at BMW Group

¿Qué tenemos de especial?

Sé que es un estereotipo, pero yo soy muy fan de las competencias y no tanto de los conocimientos. Desde el punto de vista empresarial, me refiero a competencias tales como trabajar en equipo, capacidad comunicación, capacidad de persuasión… Y hay una competencia que en Zaragoza y en general en Aragón, es muy característica que es aquello que se resume en ese espíritu de resiliencia o lo que en inglés se diría never give up. Aragón es un pueblo donde la gente es dura y esa es una de las competencias que siempre sale cuando conoces a alguien de esta tierra, estés donde estés.

Las empresas cada vez más buscan esas competencias adquiridas.

Así es. Me atrevería a decir que lo que realmente marca la diferencia para contratar a personas actualmente es mucho más las competencias que los conocimientos. Los conocimientos están a un golpe de click. Las competencias no.

Por ejemplo, la última persona que he seleccionado para mi equipo de Europa, una chica de Alemania con una licenciatura en Empresariales, la contraté porque lo que la hizo diferente de otros candidatos fue que se había cogido un año y se había ido con una mochila a Camboya a trabajar en orfanatos. Hay que ser capaz de identificar a ese tipo de talentos, con las competencias no solo profesionales sino también humanas. ¿Qué no va a poder hacer esa persona en una empresa?

Los perfiles que combinan conocimientos técnicos y profesionales pero también competencias humanas están acostumbrados a gestionar (y resolver) problemas, situaciones inesperadas, tratar con gente de diferentes perfiles y mentalidades, etc. Problemas sin duda mucho más difíciles que un Powerpoint. Por eso, esos perfiles parten con ventaja en un mundo corporativo.

José, estás también muy vinculado a esas experiencias de voluntariado, tanto personales como ya en el ámbito profesional.

El voluntariado lo llevo en el corazón porque lo aprendí y viví en casa y en el colegio. Lo que mayor satisfacción me puede dar es unir lo que me gusta, el voluntariado, con mi trabajo, los Recursos Humanos.

Un momento de los más felices de los últimos años ha sido hace precisamente unas semanas cuando desde BMW San Rafael – concesionario de Córdoba – ayudamos con una donación a la puesta en marcha de un Centro Interdisciplinar de Tratamientos de la Asociación Cordobesa de Parálisis Cerebral (Acpacys). Hacemos muchas cosas en las que vinculamos charity, team-building y performance. Siempre buscamos un objetivo, ese “purpose” que deben de tener las buenas empresas, las que de verdad merecen la pena.

También hemos colaborado en campañas con el Banco de alimentos, Movember, Fundación Hogar, entre otras. Yo siempre que puedo intento poner en contacto a organizaciones con buenas causas con mi Grupo para poder apoyar este tipo de iniciativas.

Otro ejemplo, yo jugué en el Club Deportivo Universitario Rugby de Zaragoza (no destaque mucho la verdad, ¡pero me lo pases genial!). Ese es uno de los motivos, además de apoyar los valores del deporte, por los que Goya Automoción, concesionario de Zaragoza, ha apoyado al equipo de rugby. Esto es un win-win. Bueno para los jóvenes, bueno para el concesionario donde se implica con su ciudad, con su gente.

¿Qué echas de menos de Zaragoza?

Muchas cosas pero como ejemplo, antes del covid, cuando nos mudamos a Madrid, yo quería que mis hijos volvieran a vivir la Semana Santa en Zaragoza, porque hacía muchos años que no la veíamos. La Semana Santa de Zaragoza es espectacular. Por el coronavirus me he quedado sin ello, pero solo de momento.

¿Qué recuerdos tienes de tu Zaragoza?

Muchos y muy buenos. Uno claro es mi etapa escolar y universitaria, que la disfruté al 150%. Zaragoza tiene una vida universitaria brutal y la hace un sitio muy bueno precisamente para eso.

Zaragoza es una ciudad tipo porque es mediana con grandes infraestructuras. Por ello se utiliza como ciudad piloto en muchas industrias. Como ejemplo menor pero curioso, cuando trabajaba como camarero en McDonald’s mientras estudiaba la carrera, se probaron por primera vez en España las patatas “Deluxe” solo en los restaurantes de Zaragoza. Lo mismo se puede decir de aperturas de centros comerciales y otras iniciativas donde las diferentes industrias utilizan Zaragoza como “ciudad piloto” para ver si determinadas productos o tendencias van a funcionar (o no). ¡Habrá que potenciar más este aspecto para que, aparte de ser ciudad piloto, sea ciudad motor de España!

¿Un restaurante para comer en Aragón?

Hay un sitio donde realmente me siento como en casa. Restaurante “La Bocca” en Zaragoza. ¡La ubicación, comida puramente mediterránea y sobre todo su equipo humano es de 10!

¿Qué museo visitarías en Aragón?

Te diré tres que me encantan como familia, los tres diferentes pero especiales en su categoría. En Zaragoza, Museo Goya. En Teruel, Dinopolis.  Y en Huesca, en el paraíso de Ainsa concretamente,  el Ecomuseo de la fauna.

¿A dónde llevarías a tus hijos de escapada de fin de semana?

Al Pirineo sin duda. Ordesa, Monte Perdido, Jaca, Benasque…¡mil sitios para escoger!

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