Zaragoza es una de las provincias con mayor diversidad ornitológica de la Península Ibérica. En apenas 150 km puedes pasar de humedales esteparios donde se concentran 100.000 grullas a águilas reales sobrevolando bosques alpinos o alimoches en cañones desérticos. Aquí tienes las diez áreas clave para birdwatching, todas fuera de la ciudad de Zaragoza.
- Laguna de Gallocanta El gran santuario de la grulla común en Europa occidental. Entre octubre y febrero pueden llegar a concentrarse más de 120.000 ejemplares. Al amanecer y al ocaso el cielo se llena literalmente de bandos en V. También invernada masiva de ánade real, avefrías y ánsar común. Imprescindibles los observatorios de El Cañizar, Bello y Tornos, y las rutas guiadas nocturnas para escuchar su trompeteo.

- Embalse de La Loteta (Gallur – Boquiñeni) Uno de los mejores dormideros de grullas de España (hasta 40.000 aves). Desde la carretera que bordea el embalse se ven perfectamente al atardecer entrando en formación. Además, presencia regular de aguilucho lagunero occidental, bigotudo, morito y garcilla cangrejera en primavera-verano.
- Estepas de Belchite y los Monegros Territorio de aves esteparias emblemáticas: sisón, ganga ortega, ganga ibérica, alondra ricotí, terrera marismeña y calandria. Las mejores zonas son el Plano de la Dolores, el vedado de Fuendetodos y las estepas de Codo-Muel. En primavera, el canto de los machos de sisón retumba en el silencio absoluto.

- Sotos y galachos del Ebro (Alagón – Sobradiel – Torres de Berrellén) Bosques de ribera casi vírgenes con una de las mayores densidades de martín pescador y oropéndola de Aragón. En invierno, cormoranes grandes en dormideros de cientos de ejemplares. También aguilucho pálido y milano real todo el año. Ruta recomendada: el sendero de los Galachos de la Alfranca (aunque esté cerca de Zaragoza, se accede desde la provincia).

- Sierra de Nava Alta y Alcubierre (Farlete – Monegrillo) El reino del alimoche y del águila real. Colonias de buitres leonados de más de 200 parejas. En los cortados rocosos nidifican también águila perdicera y halcón peregrino. En las llanuras, avutarda ocasional y alcaraván al atardecer.
- Moncayo – Puerto de Cucharón y hayedos altos Zona de aves forestales de montaña: pico mediano, trepador azul, carbonero garrapinos, camachuelo común y, con suerte, pico dorsiblanco en los hayedos maduros. En los roquedos altos, acentor alpino y bisbita ribereño alpino. En invierno, bandos de zorzales alirrojos y reales.

Jilguero lúgano - Laguna de Sariñena y entorno (Sariñena – Capdesaso) Aunque está en Huesca, el 70 % del vaso y los mejores observatorios están en la provincia de Zaragoza. Gran colonia de cigüeñuela, avoceta, canastera y pagaza piconegra. En paso migratorio, limícolas y charranes. Carricerín real en los carrizales (especie en peligro crítico).
- Embalse de Moneva y La Retuerta de Pina Una de las pocas zonas donde aún se reproduce el pato colorado en Aragón. También malvasía cabeciblanca, porrón pardo y zampullín cuellirrojo. En los alrededores, terrera común y alondra totovía.
- Cañones del río Martín (Alacón – Oliete) Águila perdicera, búho real y roquero rojo en los cortados. En los olivares centenarios, curruca mirlona y rabilargo. En primavera, abejarucos en las paredes arcillosas.

Abejaruco - Embalse de Mezalocha y río Huerva Sorprendente concentración de aves acuáticas a menos de 30 km de la capital pero en pleno campo abierto: porrón moñudo, somormujo lavanco, garza imperial y águila pescadora de paso. En los tarays, carricero tordal y bigotudo.
Consejos prácticos
- La mejor época general es de octubre a abril (grullas, esteparias y acuáticas).
- Primavera (abril-mayo) para paso prenupcial y reproducción de limícolas y esteparias.
- Lleva telescopio: muchas observaciones son a larga distancia.
- Respeta siempre las zonas de protección especial y no salgas de los caminos señalizados.
La provincia de Zaragoza es, sin duda, uno de los grandes destinos de birdwatching de interior de Europa. Pocos lugares ofrecen en tan poco espacio grullas, avutardas, alimoches, águilas reales y carricerines reales. Un paraíso silencioso que solo conocen los que escuchan el cielo.
Fotos: Birdaragon














