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La trufa negra de Teruel ha dado un paso significativo hacia su reconocimiento internacional al recibir el aval de la Unión Europea para obtener la Indicación Geográfica Protegida (IGP). Este reconocimiento no solo refuerza su prestigio, sino que también consolida su posición como producto de calidad diferenciada en el mercado global.
Proceso de reconocimiento europeo
El proceso para la obtención de la IGP ha comenzado con la publicación de la solicitud en el Diario Oficial de la Unión Europea, lo que inicia un período de exposición pública de tres meses. Durante este tiempo, se espera que se consolide oficialmente esta figura de calidad. El documento publicado detalla las categorías comerciales en las que se presentará la trufa, junto con las normas específicas de etiquetado y envasado. Además, se subraya el vínculo entre la trufa negra y su zona geográfica, destacando la reputación que ha alcanzado en los mercados nacionales e internacionales.
La trufa negra de Teruel, perteneciente a la especie Tuber melanosporum Vitt., se cultiva históricamente en la provincia, donde las condiciones climáticas son únicas para su desarrollo. Este reconocimiento no solo protege el producto, sino que también resalta su singularidad y calidad.
Declaraciones de autoridades
El consejero de Agricultura, Javier Rincón, fue una figura clave en este proceso al firmar en diciembre de 2024 la disposición transitoria de la IGP. Rincón destacó que este paso es histórico, permitiendo que la trufa negra de Teruel reciba el reconocimiento europeo que merece, lo que refuerza su identidad y proyección internacional.
Por su parte, Amparo Cuéllar, directora general de Innovación y Promoción Alimentaria, afirmó que la IGP es una garantía de origen y autenticidad. Cuéllar subrayó que este reconocimiento protege un producto extremadamente sensible, así como el territorio y las prácticas únicas de cultivo en la región.
Posición como productor mundial
Aragón, con Teruel a la cabeza, se ha consolidado como el principal productor mundial de trufa negra, superando incluso a Francia en volumen global. La comunidad cuenta con casi 11.000 hectáreas de plantaciones truferas, concentrando más del 80% en las comarcas de Gúdar-Javalambre, Maestrazgo y Jiloca.
El producto se exporta principalmente a Francia, además de otros mercados europeos como Italia, Bélgica y Alemania. También ha llegado a destinos gourmet fuera de la Unión Europea, convirtiéndose en un ingrediente esencial de la alta cocina internacional y destacando en eventos como Madrid Fusión.














