Entender la China del siglo XXI pasa, según el coronel Pedro Baños, por leer a Sun Tzu con otros ojos. En El Tao de la Guerra: Las estrategias eternas del poder chino (Editorial Ariel), Baños no escribe un ensayo al uso sobre geopolítica china: ofrece una nueva lectura comentada de El arte de la guerra, con traducción inédita del sinólogo Gabriel García-Noblejas, a la que suma un texto taoísta poco conocido en España, Las tres artes de la guerra del duque de Jade. El libro abre además una nueva colección del autor, dedicada a reinterpretar grandes clásicos del pensamiento estratégico desde la mirada del siglo XXI.
Baños no necesita presentación para quien sigue geopolítica en español: coronel del Ejército de Tierra en la reserva, fue jefe de Contrainteligencia y Seguridad del Cuerpo de Ejército Europeo en Estrasburgo, se ha formado en países como Turquía, Israel y la propia China, y es autor de éxitos como Así se domina el mundo o El dominio mental. Aquí cambia de registro: en lugar de analizar el tablero geopolítico actual, va a la fuente que —según defiende— sigue marcando las decisiones de Pekín.
El planteamiento es claro. Baños agrupa las máximas de Sun Tzu por grandes bloques temáticos —espionaje, liderazgo, tropas, táctica, mando, logística— y las conecta con la actualidad: cómo China evita la confrontación directa, prioriza el desarrollo económico y tecnológico, y construye influencia global sin necesidad de entrar en guerra abierta. En una entrevista reciente, el propio Baños resumía así el error de Occidente: seguimos analizando el mundo desde la convicción de que nuestro modelo es superior, y esa soberbia nos impide entender otras lógicas de poder.
Aquí conviene matizar algo frente a lo que suele venderse en las notas de prensa: no es un libro sobre la Franja y la Ruta, ni sobre cadenas de suministro, con capítulos dedicados a esos temas. Es, ante todo, un comentario extenso de Sun Tzu, con la lectura geopolítica de Baños como hilo conductor. Quien busque un análisis exhaustivo de la estrategia comercial china actual puede encontrarse con menos economía y más filosofía militar clásica de la que espera. De hecho, entre los pocos lectores que ya lo han valorado, alguno señala justo lo contrario: que la base filosófica está muy bien explicada, pero que se nota una deriva hacia el tema chino que a algunos les sobra en un comentario de Sun Tzu.
Para el lector de GoAragón, y especialmente para quien haga negocios con Asia, el libro tiene valor real: entender la lógica del “vencer sin combatir” ayuda a leer mejor las negociaciones, los silencios y los tiempos con contrapartes chinas. Pero conviene llegar a él sabiendo qué es exactamente: un Sun Tzu traducido y comentado con brújula geopolítica, no un manual de estrategia comercial china del siglo XXI.














