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4 septiembre 2022

Una ONG aragonesa busca llevar empresas tecnológicas al mundo rural

Aragón es tierra de iniciativas que revolucionan y cada día más relacionadas con entornos despoblados. Es precisamente aquí donde se está pergeñando un movimiento social y empresarial que promueve el sector tecnológico en el mundo rural. Los impulsores son Pedro García y Marcos Ruperez, unos amigos scouts, amantes de la montaña y dedicados al sector de la tecnología y la energía que comparten una ambición: vivir en el mundo rural. Por ello, y viendo las barreras que existen para el acceso de las empresas tecnológicas a los pueblos, iniciaron una ruta en bici de 33 días tras el confinamiento para diagnosticar esas barreras. B-RUTAL fue iniciativa de emprendimiento social por pueblos de menos de 1.000 habitantes de la provincia de Huesca y que no estuvieran influenciado por una ciudad. “Decidimos ser ambiciosos y pedimos financiación para grabar el viaje, conseguimos 8.000 euros y compramos un dron y varias cámaras de fotos”, explica Pedro.

La ruta sirvió, además de para conocer los impedimentos que el sector tecnológico tiene para instalarse en el mundo rural, para difundir las iniciativas y negocios del sector, ya que Pedro y Marcos entrevistaron a gente del entorno rural e hicieron publicidad de sus proyectos. Pero no solo eso: se les encendió la bombilla.

“Durante la ruta nos planteamos cambiar los modelos de la economía rural y que el sostén sea tecnológico. Entre las diez barreras identificadas para el desarrollo rural tecnológico destaca que el internet no es de calidad en muchos lugares y eso hace que las empresas tecnológicas no lleguen, no hay networking tecnológico o la falta de vivienda.

Un centro “trampolín” para solventar el problema

Para mitigar estos efectos, han ideado un centro tecnológico de alto rendimiento que consigue atraer teletrabajadores a un pueblo, en el que vive tanto una comunidad de residentes del sector como otra itinerante que prueba la experiencia.

El centro, que está por determina todavía dónde se ubicará, tiene como objetivo final atraer a personalidades jurídicas a la comarca. “El impacto que queremos generar es a nivel comarcal, que las empresas creen sedes de su negocio en el pueblo donde esté ubicado el centro o al menos tengan nuestra sede para poder llevar a teletrabajadores”, explica Pedro.

Imagen de una de las sesiones de trabajo durante la ruta de Pedro y Marcos en el entorno rural.

Este centro se convierte en un trampolín que permite a cualquier trabajador o equipo del mundo probar sin barreras un periodo de trabajo integrado 100% en un entorno rural y se da un doble beneficio porque “se nutre al entorno rural con un fuerte networking tecnológico al mismo tiempo que muchos trabajadores prueban el que podría ser su modo de vida en el futuro”.

Esta tendencia está empezando a desarrollarse. Empresas como Hiberus Tecnología ya han llevado sedes a zonas rurales, como Soria, “porque los trabajadores demandaban poder trabajar desde allí”. Y no solo empresas nacionales. “Hay empresas internacionales muy conocidas que lo están haciendo en Aragón”, apostilla.

¿Dónde se ubicará el centro?

Durante la ruta en bici evaluaron los municipios visitados según diferentes KPIs y ahora son 15 los que superan la puntuación de 8 sobre 10. El lugar favorito para instalarse es Ansó, municipio oscense de 400 habitantes con servicios básicos disponibles e inmerso en el proyecto Smart Rural 21. Ansó es el único lugar de España que participa en esta iniciativa europea de desarrollo integral a través de la digitalización del mundo rural.

“Ansó es nuestra primera opción pero estamos valorando y visitando más lugares. Allí se creen este proyecto pero todavía no hemos encontrado un edificio asequible para instalarnos. Estamos en la fase de búsqueda del emplazamiento”, cuenta Pedro.

¿Qué servicios tendrá el centro?

Render del centro tecnológico de alto rendimiento.

El centro dispondrá de alojamiento (habitación con baño) para unas 10 personas itinerantes, que pasarán en el centro periodos de entre una semana y tres meses, trabajando desde el centro, e integrados en el entorno local y acompañados por la comunidad residente. Habrá disponible una zona de coworking y comedor con 25 puestos para que puedan convivir trabajando la comunidad de itinerantes, la comunidad residente y la comunidad local.

“La comunidad residente es la pieza fundamental del centro, ya que es la que permite que el entorno local se enriquezca de networking con los trabajadores tecnológicos y al mismo tiempo permite una integración directa de los trabajadores itinerantes en el pueblo siendo así la experiencia de inmersión rural real y directa”, explica Pedro.

“Es algo ambicioso pero si pasan por el centro 500 teletrabajadores al año, lo ideal sería que 50 se quedaran en la comarca”, dice Pedro. 

Al proyecto se ha sumado José Luis Pina, fundador de Profesionales de la Carne. Y además, ya cuentan con el interés de varias empresas e instituciones como ITAINNOVA, Ecodes, CIDS by Arpa, Integra, Profesionales de la carne, Embou, Grupo Mas Móvil, ZoiloRíos, entre otros. “Hemos creado una ONG que convertiremos en fundación para financiar el proyecto. No queremos ni que toda la financiación sea pública ni que las empresas nos financien como tal, nos gustaría que las empresas tecnológicas nos provean de trabajadores, que lleven trabajadores de manera anual y llenen parte de las plazas anualmente”.

Conoce más proyectos vinculados al territorio en Go Aragón.

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