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2 septiembre 2022

El Patio de la Infanta, el rescate de una joya perdida

Si visitas Zaragoza, hay un lugar lleno de magia, recuerdos, complicidades ocultas, que no te puedes perder de ver, es el Patio de la Infanta: Al entrar en él, ya te sentirás en otro lugar, uno que tiene muchas historias que contar, y de quien, sin duda, quedarás enamorado.

¿Qué representa el Patio de la Infanta?

El Patio de la Infanta, representa una valiosa joya, que, a pesar de haberse perdido, pudo regresar a su lugar de origen. Milagrosamente logró permanecer a la espera de ser rescatada, gracias a la perseverancia de quienes se negaron a perder una parte valiosa de la historia de Zaragoza. No hay que olvidar que la capital aragonesa era conocida, antes de la independencia como la “Florencia española”, debido a la cantidad de palacios renacentistas que adornaban a esta famosa ciudad. 

 

Una joya que comenzó como regalo de bodas

Su origen se remonta al comienzo en el siglo XVI, con Gabriel Zaporta, quien fue un comerciante muy poderoso en Zaragoza. Al quedar viudo, con dos hijos, conoce a Sabina Santangel, quien se convirtió en su segunda esposa. 

Era tal su amor por ella, que como regalo de bodas le mandó a construir un palacio, que permanecería como recuerdo de su gran amor. Así que este palacio tendría que ser único, especial, representara el gran amor que ambos se profesaban. 

En secreto (pues era judeoconverso) llamó a un astrólogo para que cuidadosamente programara la fecha de la boda. Plasmó el «Horóscopo Matrimonial» en el patio, el cual ha perdurado en el tiempo, hoy sabemos, que se casaron un 3 de junio del 1549 a las 18,50. Desde lo alto, Gabriel y Sabina, tallados en madera, presiden el patio como cómplices, escondidos, vigilan el horóscopo secreto de su enlace.

Detalles del Palacio de la Infanta 

Palacio de la Infanta
Palacio de la Infanta. Planta calle (Foto: Olga Gudnikova)

El palacio ocupaba 1.700 metros cuadrados, fue construido en torno a un patio interior central a cielo abierto, de acuerdo a la tradición romana, sus ornamentos eran acordes a la moda italiana de la época, ostentando una demostración de riqueza y poder.

El patio tenía sus cuatro lados decorados con dieciséis medallones, donde se apreciaban bustos de famosos personajes históricos como Carlos I, Fernando el Católico, Felipe el Hermoso, Carlomagno y emperadores romanos como Marco Aurelio, Trajano. 

Debajo del antepecho, sobre las columnas, se observaban 28 medallones que se miran entre sí., representan a catorce parejas de amantes famosos, como son: Paris y Helena, los judíos Abraham y Sara, Eros y Psique, Dante Alighieri y Beatrice, Jacob y Raquel, Ulises y Penélope, y los grecolatinos Séneca y Pompea. Por esta razón, la Casa Zaporta era conocida en su época como el “Palacio del Amor”.

Algo cabalístico se ocultaba bajo las esculturas y decoraciones  

Pasaron varios siglos para que todas las esculturas históricas y decoraciones mitológicas develaran lo cabalístico y oculto que contenían, ya que bajo las efigies de aquellos reyes y emperadores, y un  friso con rostros de amantes universales se encontraban, cuidadosamente ocultos los símbolos que corresponden a los cuatro elementos clásicos: agua, aire, tierra y fuego, estos reposaban sobre las cuatro columnas centrales, que a su vez contenían la representación de cuatro planetas: el Sol, la Luna, Saturno y Mercurio dispuestos según el orden del cosmos en un momento muy concreto.

Se trunca la dinastía 

Pasados los años, Sabina falleció y Gabriel Zaporta al parecer no pudo soportar su pérdida, un año después le siguió, pero antes dio a su hijo. Antes de morir concedió a su hijo Luis los bienes, incluyendo el palacio, no sin antes ordenarle que jamás lo vendiera. 

¿Por qué paso a llamarse el Patio de la Infanta?

Retrato de María Teresa de Vallabriga, pintado por Goya. Fundación Goya / Cortesía de Fundación Ibercaja

En 1793, María Teresa de Vallabriga, ya viuda del Infante don Luis de Borbón, hermano de Carlos III, decide regresar a su ciudad natal después de años en la corte y pasa a habitar la casa Zaporta. 

Esto hizo que la Casa se convirtiera en un centro de encuentro para ilustrados, artistas e intelectuales y a partir de ese momento, el palacio pasó a llamarse Casa de la Infanta y su patio, ‘Patio de la Infanta’, nombre con el que ha llegado hasta nuestros días.

Incendio, derribo, aniversario de la muerte de su primer dueño

El Patio de la Infanta, desmontado, esperando su traslado a París a principios del siglo XX

El 11 de septiembre de 1894, la casa Zaporta, sufre un lamentable incendio, lográndose salvar solo el patio y la escalera. Tras el siniestro, los herederos, deciden derribarla y vender sus muros. Curiosamente, el derribo comenzó precisamente un 4 de febrero de 1903, esta es la fecha del aniversario de la muerte de Gabriel Zaporta.¿Casualidad?

Fueron muchos los esfuerzos hechos por los intelectuales de la época, para lograr conservar los restos de la casa, sin embargo, el patio finalmente fue vendido al anticuario francés Ferdinand Schultz por la suma de 17.000 pesetas. Fue desmontado, trasladado y vuelto a montar, para servir de escaparate de su tienda de antigüedades, ahí se podía ver, en el número 25 de la Rue Voltaire de París.

El ansiado regreso 

En 1958, una noticia fue centro de atención en el mundo, José Sinúes, quien entonces era director de la Caja de Ahorros de Zaragoza, Aragón y Rioja (hoy Ibercaja) había decidido adquirirlo de nuevo con la firme intención de restaurar aquel viejo y hermoso recuerdo de Gabriel Zaporta, que había podido sobrevivir para mostrar de alguna forma, el esplendor de aquella Zaragoza renacentista. 

El precio pagado por José Sinúes fue de 30 millones de francos franceses. El patio permaneció guardado por más de veinte años, hasta que finalmente, en 1980, fue instalado en la nueva sede central de Ibercaja de la Plaza Paraíso, es aquí, donde hoy todavía, se puede apreciar lo que queda de la casa Zaporta, “Patio de la Infanta” es una joya llena de historia, digna de admirar, una reliquia que seguramente, todavía esconde muchos secretos. 

Patio de la Infanta. Zaragoza
Planta superior Patio de la Infanta. Zaragoza

 

HORARIO: De lunes a sábado de 11h00 a 14h00 y de 17h00 a 20h00. Domingos y festivos de 11h00 a 14 h00.

ENTRADA: Gratuita

TELÉFONO: 976 971 926

DIRECCIÓN: Calle San Ignacio de Loyola,16

Info Fundación Ibercaja

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