Zaragoza, esa joya aragonesa que late con el pulso inconfundible de la innovación cultural, se prepara para su cita anual con el jazz. Del 14 al 23 de noviembre de 2025, la Sala Multiusos del Auditorio de la Princesa Leonor acogerá la 42ª edición del Festival de Jazz de Zaragoza, un evento que, año tras año, se erige como referente en la agenda ibérica y europea. Bajo el lema implícito del mestizaje afro-latino y las estéticas contemporáneas, este ciclo promete un cartel de élite donde convergen leyendas vivas, innovadores audaces y herencias sonoras que trascienden fronteras. Con entradas ya a la venta en la web del Auditorio, Ibercaja y las taquillas, el Ayuntamiento de Zaragoza invita a un viaje sonoro que no solo celebra el jazz, sino que lo reinventa.
En un panorama donde el jazz se globaliza cada vez más, esta edición destaca por su equilibrio entre tradición y experimentación. Artistas como el pianista cubano Chucho Valdés, el saxofonista neoyorquino Kenny Garrett o la vocalista texana Jazzmeia Horn traen consigo no solo su virtuosismo, sino narrativas profundas: desde las raíces afrocubanas hasta el soul británico con ecos ghaneses. Y no falta el guiño a las nuevas generaciones, con sesiones familiares que aseguran la perpetuidad de este género eterno. Si Miles Davis hubiera pisado estas tierras, sin duda habría encontrado en Zaragoza un escenario a su medida: vibrante, inclusivo y rebosante de improvisación.
Un arranque electrizante: Del blues de Nueva Orleans a los ancestros sonoros
El telón se levanta el viernes 14 de noviembre a las 21:00 con el debut en Zaragoza de John Medeski’s Mad Skillet, un proyecto que encapsula la esencia cruda y callejera del jazz contemporáneo. Medeski, el mago del órgano Hammond y veterano de formaciones como Medeski Martin & Wood, lidera este cuarteto junto a Will Bernard (guitarra), Kirk Joseph (sousáfono) y Terence Higgins (batería). Imaginen el groove infeccioso de Nueva Orleans —ese sousaphone que evoca desfiles de Mardi Gras— entretejido con capas de blues eléctrico, rock psicodélico y R&B. Medeski, con más de tres décadas explorando los límites del jazz, ha colaborado con iconos como John Scofield y Bill Frisell; aquí, su Mad Skillet promete una noche de catarsis urbana, ideal para quienes buscan el jazz que suda y baila.
La jornada del sábado 15 continúa la fiebre a las 21:00 con el Kenny Garrett Sextet y su álbum Sounds from the Ancestors (2019), galardonado con un Grammy al Mejor Álbum Instrumental Jazz. Garrett, el saxofonista que forjó su legado junto a Miles Davis en los ochenta y con Chick Corea en los noventa, eleva su quinteto habitual incorporando a la vocalista habanera Melvis Santa. Su voz, con matices de son y rumba, añade una dimensión espiritual a temas que rinden homenaje a las raíces africanas del jazz. Garrett no es solo un instrumentista impecable —su saxo alto es un lamento profético—; es un puente entre el hard bop y la world music, un músico que ha influido en generaciones con su compromiso con la herencia africana. Esta actuación será un ritual sonoro, un llamado a los ancestros que resonará en las paredes del Auditorio.
El domingo 16, a las 20:00, la escena se ilumina con Jazzmeia Horn y su cuarteto: Santiago Vázquez Viñas al piano, Ameen Saleem al contrabajo y Enrico Morello a la batería. Ganadora de los prestigiosos concursos Thelonious Monk (2015) y Sarah Vaughan International Jazz Vocal (2016), Horn es la voz del jazz femenino actual: potente, versátil y anclada en el gospel de su Texas natal. Su repertorio oscila de baladas susurrantes a swings explosivos, con toques de hard bop que recuerdan a Dinah Washington o Abbey Lincoln. A sus 35 años, Horn no solo canta; compone himnos de empoderamiento como Voice of the Drum (2021), donde fusiona jazz con ritmos africanos. Su paso por Zaragoza clausurará la primera semana con una calidez que invita al alma a danzar.
Segunda semana: Soul renovado y un cierre ecléctico
Tras un breve paréntesis, el festival regresa con fuerza el viernes 21 a las 21:00 gracias al Something Else Septet, un supergrupo que revive el soul-jazz de los setenta con arreglos frescos y solos incendiarios. Bajo la dirección de Vincent Herring —saxofonista alto y soprano que ha tocado con Art Blakey y Freddie Hubbard—, el septeto incluye a Wayne Escoffery (saxo tenor), Freddie Hendrix (trompeta), Dave Kikoski (piano), Paul Bollenback (guitarra), Essiet Essiet (contrabajo) y Joris Dudli (batería). Este ensemble evoca la era de los Jazz Messengers, pero con un pulido contemporáneo: grooves funky que podrían haber encandilado a Grover Washington Jr. Herring, con más de 20 álbumes como líder, es un guardián del legado soul-jazz; su energía colectiva transformará el escenario en un club neoyorquino de los setenta, rebosante de vitalidad.
El sábado 22 será un día doble: a las 18:00, la cita familiar Jazz for Kids / Jazz en Familia, dirigida por el contrabajista local Dani Escolano, reunirá a jóvenes talentos de 10 a 18 años para una inmersión lúdica en el jazz. Escolano, figura clave en la escena aragonesa, fomenta la improvisación accesible, convirtiendo estándares como “Take the A Train” en aventuras interactivas. A las 21:00, el foco regresa a la grandeza con Chucho Valdés en formato solo piano. El pianista cubano, siete veces Grammy y seis Latin Grammy, es un titán: hijo del fundador de la Orquesta Cubana de Música Moderna, ha revolucionado el jazz latino con discos como Bilongo (1998). Su recital ecléctico entremezclará danzones afrocubanos, improvisaciones be-bop y ecos de Chopin o The Beatles, todo con un virtuosismo que parece desafiar la física. Valdés no toca; evoca la isla en cada tecla, un concierto que será, sin duda, el clímax emocional del festival.
El telón final cae el domingo 23 con Myles Sanko (hora por confirmar, alrededor de las 20:00) y otra sesión de Jazz for Kids a las 12:00. Sanko, nacido en Accra (Ghana) y radicado en Francia, es un alma polifacética: cantante, compositor, productor y hasta director de fotografía. Su jazz-soul, teñido de highlife ghanés y chanson francesa, destila resiliencia en álbumes como Stay Soul (2023). Con una voz que navega entre el lamento de Otis Redding y la calidez de Gregory Porter, Sanko cierra el ciclo con un tapiz cultural que une África, Europa y el jazz en una celebración de la diáspora. Su actuación será un broche de oro poético, recordándonos que el jazz es, ante todo, un idioma universal de la pasión.
Un legado que trasciende: Por qué Zaragoza y el jazz son inseparables
En su 42ª edición, el Festival de Jazz de Zaragoza no solo ofrece un cartel estelar —con abonos semanales y generales disponibles para presupuestos variados—, sino que reafirma su rol como incubadora de talentos y puente cultural. Organizado por el Ayuntamiento, este evento ha evolucionado desde sus humildes inicios en los ochenta hasta convertirse en un imán para aficionados de toda Europa. En un mundo saturado de festivales, el de Zaragoza destaca por su intimidad: 1.200 butacas en la Sala Multiusos permiten una conexión visceral con los artistas, sin la frialdad de los grandes estadios.
Si el jazz es improvisación, Zaragoza lo encarna. No se pierdan esta edición; las entradas vuelan, y con solo diez días por delante (hoy, 4 de noviembre), es el momento de asegurar su asiento en esta sinfonía global. Porque en el corazón de Aragón, el jazz no solo suena: transforma.














