El Ministerio de Defensa ha presentado los resultados de CERAUXET, un proyecto de investigación que combina cerámicas de carburo de boro con estructuras de polietileno de comportamiento auxético para desarrollar sistemas avanzados de protección balística personal. La iniciativa muestra también el creciente peso que están adquiriendo los nuevos materiales dentro de la industria española de Defensa.
La innovación en Defensa no se limita a drones, sistemas de comunicaciones, inteligencia artificial o nuevos vehículos militares. Una parte menos visible de la investigación se desarrolla en los materiales utilizados para proteger a los soldados y conseguir que los equipos sean capaces de ofrecer mayor resistencia sin aumentar excesivamente su peso.
En este ámbito se sitúa CERAUXET, un proyecto promovido por la Dirección General de Armamento y Material (DGAM) cuyos resultados han sido incluidos por el Ministerio de Defensa entre las tecnologías emergentes destacadas en el último Boletín de Observación Tecnológica en Defensa, publicado el pasado 6 de agosto. Su objetivo es investigar nuevos sistemas de protección balística personal mediante la combinación de cerámicas de alto rendimiento y estructuras especiales de polietileno.
Detrás de una denominación técnica compleja —«Sistemas avanzados de protección balística personales basados en cerámicas de carburo de boro y estructuras auxéticas de UHMWPE»— se encuentra una cuestión bastante sencilla de entender: cómo conseguir una protección eficaz frente a impactos utilizando materiales resistentes y, al mismo tiempo, suficientemente ligeros para ser transportados por una persona.
Cerámica y polietileno para detener un impacto
Los sistemas de protección balística modernos suelen combinar diferentes materiales porque cada uno desempeña una función específica. CERAUXET investiga el empleo de cerámicas de carburo de boro junto a estructuras de UHMWPE, siglas en inglés del polietileno de ultra alto peso molecular.
El carburo de boro es un material cerámico caracterizado por su elevada dureza y reducido peso, cualidades que explican su interés para aplicaciones de protección. En un sistema de blindaje, la capa cerámica está destinada a recibir inicialmente el impacto, mientras los materiales situados detrás contribuyen a absorber y distribuir la energía restante.
La investigación de CERAUXET se concentra especialmente en esa segunda parte. El contrato original de la DGAM definía el proyecto como la investigación y desarrollo de estructuras auxéticas de polietileno utilizadas como respaldo y soporte de cerámicas de alto rendimiento obtenidas mediante nuevos procesos.
La palabra «auxético» es una de las claves del proyecto. Los materiales o estructuras auxéticas presentan un comportamiento diferente al habitual cuando son sometidos a determinadas deformaciones. Mediante diseños geométricos específicos puede modificarse la forma en la que el material responde y distribuye los esfuerzos, una característica que abre posibilidades en campos donde la absorción de energía resulta especialmente importante.
Aplicada a la protección balística, la investigación pretende aprovechar esa arquitectura para mejorar el comportamiento conjunto de las diferentes capas que forman el sistema protector.
Un proyecto de I+D iniciado en 2022
CERAUXET no es un proyecto iniciado ahora. La Dirección General de Armamento y Material adjudicó formalmente su desarrollo en noviembre de 2022 dentro de sus programas de investigación en materiales para seguridad y Defensa.
El contrato tuvo un importe de 991.735,53 euros y fue adjudicado a la Asociación de Investigación de la Industria Textil, con sede en Alcoy. El procedimiento se tramitó como negociado sin publicidad por razones técnicas y contemplaba específicamente la investigación de estructuras auxéticas de polietileno como soporte de cerámicas de alto rendimiento.
Casi cuatro años después, el Ministerio de Defensa ha incorporado los resultados de esta investigación a su publicación dedicada a observar las tecnologías que pueden tener aplicaciones militares. El proyecto aparece en el apartado de tecnologías emergentes del número 89 del boletín, junto a otro análisis dedicado a los satélites en órbitas muy bajas.
El recorrido resulta representativo de cómo funciona una parte de la innovación militar. Antes de que una tecnología pueda convertirse en un producto utilizado por las Fuerzas Armadas existe un proceso de investigación, fabricación de materiales, desarrollo de prototipos, ensayos y validación. No todos los proyectos de I+D terminan necesariamente convirtiéndose en sistemas adquiridos a gran escala, por lo que conviene diferenciar los resultados experimentales de CERAUXET de una eventual incorporación futura a equipamientos militares.
Reducir el peso también es una cuestión operativa
El desarrollo de protecciones más ligeras responde a una necesidad práctica. Un militar puede transportar durante una operación protección corporal, casco, arma, munición, sistemas de comunicación, baterías, agua y otros equipos. La suma puede representar una carga considerable y afectar a la movilidad y al esfuerzo físico durante periodos prolongados.
Por eso, en protección personal no basta con aumentar el grosor o añadir material. La investigación busca encontrar un equilibrio entre nivel de protección, superficie protegida, peso y movilidad.
Los materiales avanzados tienen una función importante en esa ecuación. Cerámicas, fibras de altas prestaciones, polímeros y materiales compuestos permiten estudiar nuevas configuraciones capaces de ofrecer resistencia frente a impactos sin recurrir únicamente al incremento de masa.
CERAUXET se encuadra precisamente en esa línea de investigación: combinar materiales diferentes y modificar su estructura para estudiar cómo puede mejorarse el comportamiento del conjunto.
Los nuevos materiales ganan espacio en la industria de Defensa
El proyecto permite observar además un ámbito industrial que suele recibir menos atención que los grandes programas de armamento. La industria de Defensa necesita empresas capaces de trabajar en materiales avanzados, textiles técnicos, cerámicas, polímeros, composites, tratamientos industriales, fabricación aditiva y procesos de caracterización y ensayo.
Esta diversificación resulta relevante en el momento actual. La nueva Estrategia de Tecnología e Innovación para la Defensa (ETID 2026), publicada por el Ministerio en marzo, plantea como objetivo disponer de una Base Industrial y Tecnológica de la Defensa sólida e innovadora y reforzar las capacidades tecnológicas nacionales. Entre las áreas que están ganando protagonismo aparecen precisamente los materiales avanzados, junto a tecnologías como inteligencia artificial, robótica, sensores, energía o sistemas autónomos.
Esto amplía considerablemente el perímetro empresarial relacionado con Defensa. No todas las compañías que participan en esta industria fabrican vehículos, aeronaves, barcos o sistemas de armas. Una parte de la cadena de valor está formada por empresas y centros tecnológicos especializados en componentes, materiales y procesos que posteriormente pueden integrarse en productos desarrollados por otros fabricantes.
CERAUXET es un ejemplo de esa parte menos visible de la industria. Su desarrollo comenzó como un contrato de investigación sobre cerámicas y estructuras de polietileno y sus resultados aparecen ahora dentro del seguimiento que Defensa realiza de las tecnologías emergentes.
El siguiente paso dependerá de los procesos de evaluación, validación y eventual aplicación que determine el Ministerio. Por ahora, el proyecto muestra cómo la investigación española en nuevos materiales está buscando soluciones para uno de los problemas permanentes de la protección militar: aumentar la capacidad de resistencia sin convertir esa protección en una carga excesiva para quien debe llevarla.



















