El gasto efectivo destinado a inversiones y financiación de la industria de defensa rozó los 12.500 millones de euros en 2025, según un análisis de Opina 360 basado en datos de ejecución presupuestaria de la IGAE. Al mismo tiempo, los contratos de equipamiento adjudicados durante el ejercicio alcanzaron los 31.793 millones, una diferencia que permite medir tanto el dinero ya movilizado como la importante cartera de proyectos que se ejecutará durante los próximos años. Airbus, Indra, Navantia y Escribano ocupan posiciones destacadas en este nuevo escenario industrial.
El aumento del presupuesto español de defensa está empezando a tener un efecto considerable sobre la industria. Durante 2025, cerca de 12.500 millones de euros de gasto efectivo estuvieron vinculados a inversiones y financiación de empresas del sector, una cifra que representa aproximadamente el 53% de los 23.333 millones de gasto en defensa contabilizados durante el ejercicio según la metodología utilizada por el Observatorio de Seguridad Nacional de Opina 360.
El estudio, elaborado a partir de datos de ejecución presupuestaria de la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE), permite observar un cambio que va más allá del crecimiento del presupuesto militar. Una parte importante de ese esfuerzo está llegando a la industria mediante programas de modernización, adquisición de nuevos sistemas y préstamos destinados a financiar su desarrollo.
Los casi 12.500 millones se explican a partir de tres grandes partidas. Los programas de modernización ordinaria de las Fuerzas Armadas ejecutaron 1.322 millones de euros, un 14,6% menos que el año anterior, aunque su volumen se ha multiplicado durante los últimos años. Los Programas Especiales de Modernización (PEM), donde se encuentran algunos de los mayores proyectos de equipamiento militar, alcanzaron un gasto efectivo de 5.610 millones, un 73,1% más. A ellos se suman 5.558 millones en préstamos destinados a facilitar a las empresas la financiación necesaria para desarrollar los proyectos, una cantidad que prácticamente cuadruplicó la del ejercicio anterior.
La suma alcanza los 12.490 millones de euros. Conviene precisar que no todo ese dinero tiene la misma naturaleza. Una parte corresponde a inversiones realizadas dentro de los programas militares y otra a financiación mediante préstamos que las empresas deberán devolver en las condiciones establecidas para cada proyecto. Hablar simplemente de subvenciones o ayudas públicas, por tanto, no describiría correctamente el mecanismo utilizado.
31.793 millones adjudicados para los próximos años
El gasto ejecutado durante 2025 ofrece una fotografía del dinero efectivamente movilizado, pero no permite apreciar por sí solo el tamaño de los compromisos adquiridos para los próximos ejercicios. Para eso hay que mirar las adjudicaciones.
El informe Rearme 2025, elaborado también por el Observatorio de Seguridad Nacional de Opina 360, cifra en 31.793 millones de euros los contratos de equipamiento adjudicados durante el año por los principales órganos de contratación analizados. El estudio revisó 2.195 expedientes y 2.590 adjudicaciones a partir de la Plataforma de Contratación del Sector Público, incorporando además cinco proyectos encargados directamente a Navantia mediante órdenes de ejecución.
La diferencia entre los 12.490 millones de gasto efectivo y los 31.793 millones adjudicados resulta fundamental para interpretar correctamente las cifras. Un gran programa militar puede adjudicarse en 2025 por varios miles de millones de euros, pero su fabricación, entregas y pagos se distribuyen durante cinco, siete o incluso más años. El valor completo aparece como contrato adjudicado, mientras que en la ejecución presupuestaria de 2025 solo figura la parte correspondiente a ese ejercicio.
El fuerte crecimiento de las adjudicaciones está relacionado principalmente con los nuevos Programas Especiales de Modernización incorporados al Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa. Según Rearme 2025, durante el año se realizaron 29 adjudicaciones directas relacionadas con estos grandes programas mediante procedimiento negociado sin publicidad, por un importe conjunto de 27.987 millones de euros.
La cartera contratada permite así anticipar una carga de trabajo para la industria que se prolongará durante buena parte de la próxima década.
Airbus, Indra y Navantia encabezan las adjudicaciones
El reparto de los contratos muestra una elevada concentración alrededor de un reducido número de grandes compañías. Según los cálculos de Rearme 2025, Airbus ocupa la primera posición con adjudicaciones por 8.108 millones de euros, equivalentes al 25,5% del volumen analizado.
Tras el grupo aeronáutico aparecen las uniones temporales de empresas formadas por Indra y Escribano Mechanical & Engineering, con 7.611 millones de euros y un 23,9% del total. Navantia figura a continuación con 5.812 millones, el 18,3%, mientras Indra aparece también individualmente con otros 5.667 millones. La compañía tecnológica participa además junto a Telefónica en una UTE a la que el informe atribuye 950 millones en adjudicaciones.
Esta clasificación requiere cierta cautela porque una misma empresa puede aparecer individualmente y formando parte de diferentes UTE. No sería correcto sumar todas esas cantidades y atribuir el resultado íntegramente a una sola compañía. Sí permite comprobar, en cambio, que Airbus, Indra, Navantia y las alianzas empresariales construidas alrededor de los grandes programas concentran una parte considerable del nuevo negocio generado por Defensa.
A bastante distancia aparecen otras compañías. Urovesa figura con 420 millones de euros, Santa Bárbara Sistemas con 302 millones, Volvo con 224 millones y Rheinmetall con 178 millones. El informe calcula que empresas españolas tradicionalmente vinculadas al sector como Urovesa, Instalaza, Santa Bárbara, Oesía y Sapa reúnen conjuntamente el 2,8% del volumen analizado.
La concentración responde en parte a las características de esta industria. Desarrollar una fragata, un helicóptero, un sistema de artillería o una red militar de comunicaciones exige capacidades tecnológicas, industriales y financieras que reducen considerablemente el número de empresas capaces de presentarse como contratistas principales. El impacto final de los programas, sin embargo, puede extenderse mucho más allá de quienes aparecen en primera línea de las adjudicaciones.
Artillería, aviación y fragatas entre los mayores contratos
Algunos de los proyectos adjudicados durante 2025 permiten hacerse una idea de la escala alcanzada. El mayor contrato identificado por Rearme 2025 corresponde al sistema de artillería autopropulsada sobre cadenas desarrollado por una UTE de Indra y Escribano, con 4.554 millones de euros. Las dos compañías participan también en el programa de artillería sobre ruedas, valorado en 2.686 millones.
Navantia tiene en la modernización de las fragatas F-100 uno de sus principales proyectos, con 3.200 millones de euros. La compañía pública concentra además otros programas navales que aseguran actividad para sus astilleros y para numerosos proveedores durante los próximos ejercicios.
En el ámbito aeronáutico, Airbus lidera varios de los mayores contratos. El nuevo Sistema Integrado de Entrenamiento destinado a sustituir a los F-5 alcanza prácticamente los 2.600 millones de euros, mientras la adquisición de 50 helicópteros ligeros multipropósito ronda los 1.975 millones. A ellos se suman el programa NH90, con aproximadamente 1.700 millones, y el nuevo sistema de enseñanza en vuelo para transporte aéreo, cercano a los 1.210 millones.
Indra aparece igualmente en proyectos como la modernización y adquisición del sistema de Centros de Operaciones de Artillería Antiaérea, valorado en 2.031 millones, o el Sistema Conjunto de Radio Táctica, por 1.421 millones. Su alianza con Telefónica desarrolla además el programa de conectividad multidisciplinar MC3, adjudicado por 950 millones.
El tamaño de estos contratos ayuda a explicar por qué el incremento del gasto está modificando las perspectivas de algunas compañías españolas. No se trata únicamente de vender más equipamiento durante un ejercicio concreto, sino de disponer de programas que proporcionarán carga de trabajo durante años y exigirán nuevas inversiones en tecnología, instalaciones y personal.
El reto de extender la inversión al resto de la industria
La concentración de los grandes contratos no significa necesariamente que todo el dinero termine en las empresas que aparecen como adjudicatarias. Los principales fabricantes trabajan con cadenas de suministro en las que participan compañías de ingeniería, electrónica, comunicaciones, software, mecanizado, materiales, componentes y servicios especializados.
Precisamente ahí se encuentra una de las cuestiones que habrá que seguir durante los próximos años. Los datos de Opina 360 permiten identificar a los contratistas principales, pero no cuantifican cómo se distribuyen posteriormente los contratos entre proveedores y subcontratistas. Todavía no es posible determinar a partir de estos informes cuánto del nuevo ciclo inversor terminará llegando a las empresas de menor tamaño.
El informe sí aporta un dato significativo: el 99,4% del importe adjudicado corresponde a empresas españolas o a filiales con sede fiscal en España de grupos internacionales. Esto tampoco implica que toda la tecnología, los componentes o la producción sean necesariamente nacionales, pero refleja el peso que las compañías implantadas en España tienen en los nuevos programas.
La capacidad para extender esa actividad hacia una red más amplia de proveedores será una de las claves para valorar el resultado industrial del aumento del gasto. Si los grandes proyectos generan nuevas capacidades tecnológicas, incorporan empresas a las cadenas de suministro y permiten desarrollar productos exportables, su efecto económico será diferente al que produciría una simple sucesión de compras militares.
El volumen movilizado durante 2025 permite hablar ya de un cambio de escala. Según la metodología de Opina 360, el gasto efectivo en políticas de defensa alcanzó los 23.333 millones de euros, un 46,5% más que en 2024. Esta cifra no coincide con los más de 33.000 millones comunicados por el Gobierno conforme al criterio de la OTAN porque ambos cálculos incorporan partidas diferentes. El observatorio utiliza los datos de ejecución presupuestaria correspondientes a los programas de defensa, investigación y apoyo a la industria gestionados fundamentalmente por los ministerios de Defensa e Industria.
Más allá de la discusión metodológica sobre cuánto gasta exactamente España en defensa, los datos industriales muestran una tendencia bastante más difícil de discutir. Durante 2025 se ejecutaron cerca de 12.500 millones entre inversiones y financiación vinculadas al sector y, al mismo tiempo, se adjudicó una cartera de equipamiento cercana a los 32.000 millones que se irá materializando durante los próximos años.
Airbus, Indra, Navantia y Escribano parten con una posición destacada en ese escenario. La siguiente cuestión será comprobar hasta qué punto el volumen extraordinario de contratos que están acumulando termina transformándose también en una industria más amplia, con nuevos proveedores, empleo cualificado, capacidad tecnológica propia y posibilidades de competir fuera del mercado español.
Fuentes: Los datos de ejecución presupuestaria proceden del análisis del Observatorio de Seguridad Nacional de Opina 360 elaborado a partir de información de la IGAE. Las cifras sobre adjudicaciones y empresas proceden del informe público Rearme 2025, elaborado por el mismo observatorio a partir de información de contratación pública. Opina 360 es un instituto privado de investigación perteneciente al Grupo Redondo y su Observatorio de Seguridad Nacional no debe confundirse con el Departamento de Seguridad Nacional del Gobierno de España.
Consultar el informe público Rearme 2025 de Opina 360














