La llegada de fabricantes como Leapmotor, Chery, MG o Geely puede elevar por encima del 20% el porcentaje de vehículos fabricados en España que termina en el propio mercado nacional. Zaragoza se sitúa entre los polos de esta nueva etapa industrial con los proyectos vinculados a Stellantis, Leapmotor y CATL.
La creciente presencia de los fabricantes chinos en España está comenzando a transformar no solo el mercado del automóvil, sino también el mapa industrial del país. Después de una primera etapa marcada fundamentalmente por las importaciones, diferentes grupos asiáticos preparan ahora proyectos de fabricación en plantas españolas.
El cambio puede tener consecuencias sobre una de las características históricas de la industria nacional del automóvil: su enorme dependencia de las exportaciones.
España ha consolidado durante décadas su posición como una de las principales plataformas europeas de fabricación de vehículos, pero la mayor parte de los coches que salen de sus fábricas se venden fuera del país. Según los datos correspondientes al primer semestre de 2026, el 82,86% de los turismos producidos en España se destinó a la exportación.
De los 952.056 turismos fabricados hasta junio, únicamente 163.161 permanecieron en el mercado español, alrededor del 17,1%.
La futura producción de vehículos de marcas chinas puede modificar progresivamente esa proporción.
Del coche chino importado al coche chino fabricado en España
El fenómeno responde a dos movimientos simultáneos. Por un lado, las marcas chinas están aumentando rápidamente sus ventas en España. Por otro, algunos de estos fabricantes han comenzado a apostar por producir directamente en territorio europeo.
España aparece como uno de los países que pueden beneficiarse de esta estrategia.
Durante el primer semestre de 2026, las principales marcas chinas matricularon 75.024 vehículos en España y alcanzaron una cuota conjunta del 12,3%. La expansión ha continuado posteriormente y en julio su peso sobre el mercado se situó por encima del 14%.
El siguiente paso es trasladar una parte de esa presencia comercial a las fábricas.
Entre los proyectos que pueden cambiar el escenario se encuentran los planes de Chery en Barcelona, los movimientos de MG, perteneciente al grupo SAIC, las nuevas inversiones de Geely y la expansión industrial de Leapmotor junto a Stellantis.
Si una parte relevante de los vehículos vendidos por estas compañías comienza a producirse en España, aumentará también el porcentaje de automóviles fabricados en el país que encuentra comprador dentro del propio mercado nacional.
Zaragoza entra en el nuevo mapa industrial
Aragón ocupa una posición relevante dentro de esta transformación.
Stellantis y Leapmotor preparan la fabricación de nuevos modelos eléctricos vinculados a la planta zaragozana, dentro de la estrategia europea del fabricante chino y de su alianza con el grupo automovilístico.
Entre los proyectos previstos se encuentra el Leapmotor B10, un SUV eléctrico con el que la compañía pretende aumentar su presencia en el mercado europeo.
La inversión prevista para desarrollar la producción de vehículos de Leapmotor en Zaragoza ronda los 200 millones de euros y supone incorporar una nueva marca al ecosistema industrial construido durante décadas alrededor de la factoría de Figueruelas.
La operación adquiere mayor dimensión por la transformación que está experimentando el conjunto del complejo aragonés de automoción.
Stellantis y CATL desarrollan en Figueruelas una gigafactoría de baterías destinada a abastecer la producción de vehículos eléctricos. La combinación entre fabricación de automóviles y producción de baterías sitúa a Zaragoza ante la posibilidad de reforzar su posición dentro de la nueva cadena europea de movilidad eléctrica.
China busca fabricar dentro de Europa
La estrategia de los fabricantes chinos responde también a los cambios que está experimentando el mercado internacional del automóvil.
China dispone de la mayor industria automovilística del mundo y sus fabricantes han alcanzado una elevada competitividad en vehículos eléctricos, baterías, electrónica y software.
Al mismo tiempo, la desaceleración de su mercado interior está empujando a muchas compañías a acelerar su expansión internacional.
Europa representa uno de los mercados prioritarios.
Producir directamente dentro de la Unión Europea permite a los fabricantes reducir costes logísticos, acercarse a sus clientes y disminuir el impacto de las barreras comerciales aplicadas a determinados vehículos eléctricos importados desde China.
España ofrece además algunas ventajas industriales: una amplia red de proveedores, experiencia acumulada durante décadas, capacidad exportadora y varias plantas preparadas para producir grandes volúmenes.
A ello se suma la llegada de importantes inversiones relacionadas con baterías y componentes para vehículos electrificados.
Más del 20% de los coches podría quedarse en España
El impacto sobre el mercado nacional puede ser significativo.
Una estimación realizada a partir de las matriculaciones actuales de las marcas implicadas plantea que el porcentaje de vehículos fabricados en España y destinados al mercado español podría pasar del 17,1% actual a aproximadamente el 21,2%.
En determinadas hipótesis, el porcentaje podría superar incluso el 22%.
Sin embargo, estas cifras deben interpretarse como un escenario teórico y no como una previsión de producción.
No todos los vehículos vendidos por las marcas chinas en España serán necesariamente fabricados en plantas españolas y una parte importante de los modelos producidos aquí continuará destinada a otros mercados europeos.
Lo relevante es la tendencia que refleja el cálculo: por primera vez, el crecimiento de nuevas marcas en el mercado español coincide con su interés por localizar parte de la producción dentro del propio país.
España busca mantener su posición industrial
La llegada de fabricantes chinos se produce en un momento de profunda transformación de la automoción europea.
La transición hacia el vehículo eléctrico está obligando a las fábricas tradicionales a realizar fuertes inversiones mientras algunos de los principales mercados europeos atraviesan una etapa de menor crecimiento.
Francia, Alemania y Reino Unido continúan siendo destinos fundamentales para los vehículos fabricados en España, lo que convierte la evolución de sus mercados en un factor determinante para las plantas españolas.
Diversificar esa dependencia mediante un mercado interior más fuerte podría proporcionar mayor estabilidad a la industria.
Pero el desafío va más allá del número de vehículos ensamblados.
La competencia industrial se está trasladando hacia las baterías, los componentes electrónicos, el software y las tecnologías asociadas al vehículo eléctrico. La capacidad para localizar esas actividades determinará qué parte del valor generado por la nueva automoción permanece realmente en España.
En ese proceso, Aragón aparece como uno de los territorios que pueden adquirir mayor protagonismo. La combinación de la histórica planta de Figueruelas, la llegada de Leapmotor y la nueva capacidad de producción de baterías vinculada a CATL y Stellantis convierte a Zaragoza en uno de los escenarios donde se está configurando el nuevo mapa industrial del automóvil en España.

















