La propia Universidad aprende, experimenta, evalúa y transforma su manera de enseñar. El CIFICE es un centro estratégico que conecta las necesidades de formación en colaboración con los diferentes Vicerrectorados sobre innovación, evaluación, competencias transversales, inteligencia artificial, transferencia e investigación y una de sus claves: la transversalidad y el trabajo con las distintas áreas de conocimiento. Su director, Jacobo Cano, explica a Go Aragón con detalle qué es y cómo está evolucionando este centro universitario centrado en la formación del profesorado de la Universidad de Zaragoza.
El Centro de Innovación, Formación e Investigación en Ciencias de la Educación de la Universidad de Zaragoza. -CIFICE- ha convertido la transversalidad en una forma de entender la universidad: forma a profesores de todas las disciplinas, impulsa la innovación y la investigación educativa, acompaña al alumnado y busca tender puentes con colegios, institutos, Formación Profesional y otras empresas y Fundaciones. Jacobo Cano lidera el equipo directivo junto a Raúl López (Subdirector), Sandra Vázquez (Profesora Secretaria), María Nogués (Adjunta a la Dirección en Campus de Huesca) y Estefanía Monforte (Adjunta a la Dirección en Campus de Teruel).
¿Qué tienen en común un profesor de Veterinaria, una docente de Economía y un investigador de Ingeniería? Que, además de dominar su especialidad, tienen que enseñar. Y que pueden necesitar nuevas herramientas para hacerlo. En ese punto comienza buena parte de la historia del CIFICE. No es una facultad. No imparte una titulación propia. No tiene un alumnado convencional. Su razón de ser es otra: ayudar a que la Universidad de Zaragoza enseñe mejor, innove más y conecte el conocimiento que genera con quienes están dentro y fuera de sus aulas.
El CIFICE nació en 2021, heredando una rica trayectoria de 50 años del histórico Instituto de Ciencias de la Educación (ICE), pero incorporó a aquellas funciones una ambición más amplia: impulsar la innovación, la investigación y la transferencia, además de las relaciones institucionales con entidades vinculadas a la educación.
Hoy, esa actividad se articula en seis grandes ámbitos: formación continua del profesorado, apoyo a estudiantes, apoyo al sistema de calidad de las titulaciones, Observatorio de innovación docente, competencias transversales, relaciones institucionales y transferencia y cooperación con entidades educativas. Los nombres de los programas explican en parte cómo se distingue al centro. Pero hay una palabra que el director repite con frecuencia: transversalidad. En palabras de Jacobo Cano, recién nombrado catedrático: “nuestra filosofía como centro es que la educación sea entendida de manera transversal para la formación de todo el profesorado de la universidad y conectando con otras instituciones, de la mano del Gobierno de Aragón”.
cano: “Nuestra filosofía es que la educación sea entendida de manera transversal para la formación de todo el profesorado de la universidad, potenciando la innovacion y reduciendo burocracia”
“Un profesor puede ser muy competente en su materia pero puede necesitar aprender a enseñar de manera óptima. La Universidad forma especialistas. El CIFICE quiere ayudar a convertirlos también en mejores docentes”. Cano alude a realidades como la de un investigador con veinte años en la universidad, o la de uno que acabe de incorporarse, un docente que imparta asignaturas en inglés y otro que esté intentando incorporar inteligencia artificial a sus clases. Las necesidades son diferentes, pero existe un punto común: todos enseñan.
La transversalidad no se limita a que cualquiera pueda matricularse en un curso. También está en quiénes diseñan y desarrollan los programas. “Los programas son transversales, los coordinadores son transversales, el equipo directivo es transversal, los colaboradores son transversales”. Profesores de diferentes facultades trabajan alrededor de problemas educativos comunes. El principio es que la formación es interdisciplinar.
La oferta actual del CIFICE incluye programas generales de formación, formación para profesorado novel, internacionalización y cursos sobre diferentes cuestiones vinculadas a la docencia. Para el curso 2026-2027, el centro continúa ampliando esa programación y admite propuestas de nuevos cursos tanto presenciales como online.
el cifice no se limita a organizar cursos. crea espacios para que el profesorado experimente, evalúe, comparta y vuelva a experimentar
62 grupos de innovación docente para cambiar la forma de enseñar
La innovación es la segunda gran columna del CIFICE. En los últimos años, la Universidad de Zaragoza ha multiplicado sus grupos de innovación docente. La convocatoria vigente para 2025-2027 reúne 62 grupos adscritos al centro, con equipos procedentes de ámbitos muy diferentes. Hay grupos relacionados con actividad física, bienestar académico, enseñanza y evaluación, pero también experiencias procedentes de otras áreas y facultades. La cifra es importante, pero lo es todavía más la filosofía que hay detrás.
“Los grupos de innovación son transversales. La formación que se oferta es transversal”, insiste el director. La idea es crear una cadena: un profesor experimenta una nueva metodología, la comparte con otros docentes, la experiencia se convierte en conocimiento y ese conocimiento puede trasladarse a otros contextos. Por eso, el CIFICE no se limita a organizar cursos. También crea espacios para que el profesorado experimente, evalúe, comparta y vuelva a experimentar.

En busca de talento educativo
El gran escaparate de ese trabajo son las Jornadas de Innovación Docente e Investigación Educativa de la Universidad de Zaragoza, coorganizadas también con el Vicerrectorado de Política Académica y el de Inteligencia Artificial y Estrategia Digital, que en 2026 han alcanzado su XIX edición. “Nuestro escaparate es que una vez al año hacemos las jornadas de innovación para visibilizar a 300 profesores -en colaboración con otros docentes del ámbito no universitario- y 200 comunicaciones”, señala el director.
Metodologías docentes, aprendizaje-servicio, inclusión, diversidad, bienestar, orientación, tecnologías avanzadas, recursos digitales, docencia híbrida e inteligencia artificial forman parte de ese mapa. No son actividades aisladas, sino distintas expresiones de una misma cultura de innovación.
jacobo cano, director del CIFICE: “lo que no se evalúa se devalúa”
La universidad quiere que sus estudiantes adquieran, además de los conocimientos específicos de su titulación, determinadas competencias transversales: saber comunicar, trabajar con otros, afrontar problemas complejos, incorporar la sostenibilidad o desenvolverse en contextos cambiantes. Pero introducir una competencia en una guía docente no garantiza que el estudiante la haya adquirido. Una de las frases más rotundas del director es “lo que no se evalúa se devalúa”.
El CIFICE participa, en colaboración con el Vicerrectorado de Política Académica, en el trabajo sobre competencias transversales y en el acompañamiento de las titulaciones para que esas capacidades puedan integrarse realmente en el proceso educativo. Y eso obliga a enfrentarse a una dificultad cultural. Un profesor puede pensar: yo soy ingeniero o economista; ¿por qué tengo que enseñar a comunicar? Mejorar la docencia, precisa Cano, no consiste únicamente en introducir nuevas herramientas. También implica cambiar la manera en que la propia universidad entiende qué significa enseñar, siempre en colaboración con cada Facultad y sus Comisiones de Garantía de la Calidad.
IA: ¿Qué significa aprender cuando determinadas tareas pueden ser realizadas por una herramienta?
La inteligencia artificial, el último gran desafío
La inteligencia artificial ha añadido una nueva capa a todas estas cuestiones. El CIFICE, en colaboracon con el Vicerrectorado de IA y Estrategia Digital, ya incorpora formación específica sobre IA para el profesorado. La tecnología obliga a replantearse metodologías, evaluación, competencias e incluso qué significa aprender cuando determinadas tareas pueden ser realizadas por una herramienta. Y vuelve a aparecer la transversalidad.
La inteligencia artificial no es un problema de una sola facultad. Afecta a Economía, Ingeniería, Veterinaria, Humanidades, Ciencias Sociales y Educación. Por eso, el CIFICE trabaja de modo coordinado con dicho Vicerrectorado. El director lo explica con una frase que también dice mucho de cómo entiende su trabajo: “Yo haría cosas a una velocidad de 100, pero a veces tengo que ir a otra velocidad”. Y se multiplica en la medida en que consigue conectar sus iniciativas con las del conjunto de la Universidad.

La calidad de las titulaciones y el alumno
Aunque el profesorado constituye el núcleo de la actividad del CIFICE, el centro también trabaja con los estudiantes. Uno de los ejemplos es el Programa de Orientación Universitaria (POUZ), impulsado por el Vicerrectorado de Estudiantes y Empleo, que combina tutores profesores y estudiantes mentores para acompañar al alumnado durante su trayectoria universitaria.
El CIFICE hace cursos no solo para profesorado, sino también para mentores. Un estudiante que llega a primero puede encontrarse perdido ante una universidad mucho más grande y compleja que su instituto. Puede venir de otra ciudad, no conocer los recursos disponibles o no saber cómo afrontar determinadas situaciones. El acompañamiento deja entonces de ser una figura administrativa y se convierte en una herramienta educativa. El CIFICE forma al profesor tutor y al estudiante mentor para que puedan ejercer mejor ese papel.
Otra de las áreas menos visibles para el público general es la relacionada con la calidad de las titulaciones, una calidad que empieza por hacerse preguntas El CIFICE, en estrecha coordinación con el Vicerrectorado de Política Académica, trabaja con las facultades y centros en procesos destinados a revisar y mejorar la docencia: guías docentes, comisiones, indicadores y diferentes aspectos del funcionamiento de los grados.
La pregunta no es simplemente si una asignatura se imparte, sino qué está ocurriendo realmente con el aprendizaje. ¿El alumnado supera los objetivos? ¿Hay tasas de suspensos anormalmente altas? ¿Se están alcanzando las competencias previstas? ¿Cómo se está evaluando? ¿Qué se puede mejorar?
La calidad, así entendida, deja de ser una auditoría burocrática y se convierte en una herramienta para tomar decisiones. Y vuelve a conectar con la innovación y la formación. “Si una evaluación -detalla Jacobo Cano- detecta un problema, alguien tiene que saber cómo abordarlo. Y ahí vuelve a entrar el CIFICE.”
Dejar de trabajar por compartimentos estancos
El centro ha trabajado, en coordinación con otras Facultades, para sentar las bases del Instituto de Prospectiva e Investigación en Educación y Ciudadanía para reunir grupos de investigación vinculados a la educación, la psicología, las didácticas específicas y otras áreas de las ciencias sociales y sanitarias con investigadores de Zaragoza, Huesca y Teruel.
La estrategia tiene un objetivo: ganar masa crítica y visibilidad. “No queremos ser de tercera división, sino que queremos ser de primera”, explica el director.
“La formación y la innovación educativa también tiene que ser una herramienta para vertebrar Aragón”
Zaragoza, Huesca y Teruel
La transversalidad tiene también una dimensión territorial. El CIFICE busca que su actividad alcance a los tres campus de la Universidad de Zaragoza y combina actividades presenciales con formatos híbridos. “Vertebramos el territorio”, resume Jacobo Cano. No se trata únicamente de llevar desde Zaragoza una determinada formación a Huesca o Teruel. La intención es que investigadores, profesores y centros de esos territorios participen en la construcción de la actividad. La Universidad de Zaragoza es una universidad aragonesa. Y, en la filosofía del CIFICE, la formación y la innovación educativa también tiene que ser una herramienta para vertebrar Aragón. De hecho, Cano, por primera vez, ha ampliado su equipo directivo con dos adjuntas a la Dirección específicas de Huesca y Teruel.
La nueva dimensión del CIFICE se completa con las relaciones institucionales. El centro trabaja con administraciones públicas, Gobierno de Aragón, fundaciones, empresas, asociaciones, cátedras institucionales de la mano del Vicerrectorado de Innovación, Transferencia y Formación Permanente y otras entidades. En su relación actual aparecen, entre otras, la Red de Universidades por la Infancia y la Adolescencia (RUIA Unizar) en colaboración con el Vicerrectorado de Comunidad Universitaria y Compromiso Social, Fundación Háptica y Edelvives, Foro Europeo de Administradores de la Educación de Aragón y distintas asociaciones profesionales y académicas, como la Asociación de Geógrafos Españoles (AGE) con la que se impulsa una microcredencial o la Sociedad Aragonesa “Pedro Sánchez Ciruelo” de Profesorado de Matemáticas o la Asociación Española de Profesores e Investigadores en Didáctica de las Ciencias Experimentales (APICE), entre otras.
Pero la intención no es coleccionar convenios. Es utilizarlos para proponer actuaciones que sumen: organizar un congreso, impulsar una investigación con impacto social y transferencia, crear una actividad formativa, generar un proyecto de innovación social o dar una oportunidad a estudiantes. Como ejemplo, utilizar actividades universitarias para que estudiantes de Formación Profesional participen en la organización de congresos y eventos. “Buscamos talento educativo, crear redes, ilusionar, cuidar al personal”, dice el director. La idea es encontrar capacidades que ya existen en el territorio y darles un espacio para demostrar lo que pueden hacer. En ese planteamiento, un congreso no es solo un congreso. Puede ser también un laboratorio de prácticas, vivencias y emociones.
Aulas Jardín intergeneracionales abiertas a la ciudadanía

La filosofía del CIFICE se entiende especialmente bien en algunos de sus proyectos de innovación social. Uno de ellos utiliza espacios al aire libre y actividades intergeneracionales para conectar a estudiantes universitarios, centros educativos y personas mayores.
Hay alumnos de Magisterio que aprenden haciendo, personas mayores que participan como voluntarios o escolares que descubren un espacio y unas personas con las que normalmente no tendrían contacto. La Asociación de Mayores de la Universidad de la Experiencia (AMUEZ) aporta voluntarios, los futuros maestros adquieren experiencia, los colegios encuentran nuevos recursos y las personas mayores comparten conocimiento. Jacobo Cano lo define como una “universidad abierta a la ciudadanía, con impacto social, en la que se proyectan sueños e ilusiones”.
Director del CIFICE: “Sueño con seguir multiplicando sinergias para mejorar la educación aragonesa”
El CIFICE como puente
“El CIFICE no quiere ser simplemente el lugar donde se organizan cursos para profesores“, recalca su director. “Quiere ser una pieza de conexión. Entre facultades, entre disciplinas, entre profesores veteranos y docentes noveles, entre innovación e investigación, entre docencia y calidad, entre profesores y estudiantes, entre Zaragoza, Huesca y Teruel, entre Universidad y Formación Profesional, entre la Universidad y colegios e institutos y entre conocimiento académico y sociedad”.
Su columna vertebral sigue siendo la formación del profesorado universitario y la innovación docente, pero alrededor de ella se está construyendo una estructura mucho más amplia. Si transversalidad es la palabra que mejor define cómo trabaja el CIFICE dentro de la Universidad, hay otra que aparece cuando su director habla del futuro: tender puentes.
La relación entre universidad, colegios, institutos, centros de profesorado y Formación Profesional ha sido durante años más fragmentada de lo que podría parecer. El CIFICE quiere acercar esos mundos, asegura Jacobo Cano, quien añade: “sueño con que haya cientos de alumnos de FP que hagan prácticas en la universidad o los sigamos juntando en concursos y congresos para intercambiar experiencias”.
La idea no es enfrentar Universidad y Formación Profesional, sino facilitar que quienes estudian en una vía puedan conocer y aprovechar las posibilidades de la otra. Hay alumnos universitarios que abandonan sus estudios y regresan a la FP y hay estudiantes de FP que quieren acceder posteriormente a la Universidad. ¿Por qué no construir más puentes entre ambos caminos?, se pregunta el director del CIFICE. La pregunta es especialmente relevante en un momento en el que la frontera entre itinerarios educativos resulta cada vez menos lineal.
Jacobo Cano: “EL CIFICE QUIERE ACOMPAÑAR, FOMENTAR LA CALIDAD, ABRIRSE A TODOS”
Quizá la mejor definición del CIFICE sea esta: la de un centro que quiere que la Universidad aprenda a enseñar mejor, pero también que aprenda a mirar hacia fuera. Si la educación es transversal, también lo tiene que ser la universidad que quiere mejorarla. Y porque, en la filosofía del CIFICE, un puente solo sirve si se utiliza para que algo pase de un lado a otro.
Soplan aires de cambio en el Centro de Innovación, Formación e Investigación en Ciencias de la Educación de la Universidad de Zaragoza.

















