Idoya Barrabés, productora audiovisual: “Queríamos hablar de lawfare, pero sin vincularlo con ninguna bandera, ni ideología”

Idoya Barrabés, al frente de la productora Milyunahistorias

El próximo 1 de octubre se presentará en el Palacio de la Prensa de Madrid el documental Influjo psíquico, centrado en el fenómeno del lawfare donde se narra el caso vivido por Rafael Correa, expresidente de Ecuador. Se trata de un intenso largometraje con sello aragonés, ya que es una producción de Milyunahistorias al frente de la cual se halla Idoya Barrabés.

Idoya lleva años materializando proyectos de comunicación audiovisual y publicidad. Una larga experiencia que le ha llevado a ser parte muy activa de la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales (CIMA), al igual que dirige el área de Industrial del Festival de Cine de Zaragoza. Ahora en plena madurez profesional ha dado este importante paso hacia el documental. Nos lo cuenta ella misma en la sede zaragozana de su productora.

Aparentemente tiene poco de ver la publicidad, donde tan importante es la persuasión, con la producción de documentales, en los que en principio debe primar la objetividad. ¿Cómo ha sido esa transición?

Muy natural porque nuestra productora está muy enfocada siempre a contar cosas que sirvan. Y a mí, como directora de producción siempre me ha gustado realizar en publicidad todo lo que tenía que ver con contar historias. Y cuando nos llegó esta historia tan rocambolesca nos lanzamos a por ella.

De hecho, no es el primer proyecto documental en el que estás inmersa.

No antes participe en Petro. Otra producción salida desde Zaragoza para contar la historia de un presidente latinoamericano. En este caso, la llegada al poder del colombiano Gustavo Petro. Es cierto que en esta producción no estuve tan involucrada como en Influjo psíquico, pero estoy tremendamente orgullosa del trabajo realizado. Por cierto, todo el mundo puede ver el documental en Movistar y en Amazon Prime. Además de alguna manera sin Petro no habría surgido Influjo psíquico.

Cuéntanos, ¿cómo llegáis al caso de Rafael Correa?

Fue muy curioso. Una persona nos dijo, a vosotros que os gusta contar historias como la de Petro, tenéis que conocer la de Rafael Correa. Así fue. Yo entonces estaba de baja maternal pero cuando me reincorporé, me atrapó la historia. Me dije, tengo que entrar en ese proyecto como sea.

Dinos brevemente qué es lo que paso.

A Rafael Correa se le condena por cohecho en ausencia, ya que él vive desde hace tiempo en Bélgica. Y en la sentencia de 600 páginas hay un párrafo perdido en el que dice que comete el cohecho mediante influjo psíquico. O sea que usaba poderes mentales sobre sus ministros y su equipo para cometer el delito.

Fascinante y también delirante, ¿no?

Claro. Eso nos atrapó y empezamos a trabajar en tema de preproducción para documentar sobre el tema. Planificamos unos seis meses. Pero hemos estado tres años y medio.

Parece que se os complicó un poco la cosa…

Sí, por múltiples razones. Para empezar porque había que entender la sentencia desde un plano jurídico. Para eso contamos con la participación de muchos juristas y abogados. Además entrevistamos a distintos psicólogos para que nos hablaran de si existe o no ese influjo psíquico. Y por supuesto tuvimos que hablar con políticos. Cada paso en la investigación suponía nuevas vías de trabajo. Sin olvidar que se trataba de una historia de actualidad, con muchos giros y bandazos.

O sea, para una directora de producción debió ser terrible gestionar tantos cambios.

Desde el punto de visita de la producción te pones muy poco emocional. Hay que ser muy rigurosa, muy práctica. Pensar en localizaciones, tiempos, dinero, porque todo es dinero. Lo tienes que encajar todo. Pero mientras, estás hablando con gente que tiene los nervios a flor de piel, gente exiliada, gente que sufre. Muchos de ellos no sabes si van a poder participar o no. Hablamos con muchísima gente. Hubo un proceso de investigación previo con personas que nos contaban cosas pero que tenía miedo de poder expresarlas.

Y todo desde aquí.

Sí, somos una productora modesta, de Zaragoza. Pero no nos ha impedido rodar en 8 países distintos, con todo tipo de vivencias y problemas. De repente vives cosas como que vas a entrevistar en Colombia a la perito que analizó el caso en la Fiscalía General. Pero aquella entrevista se anula porque retienen su avión y la mandan de vuelta por un tema de la Interpol. Así que al principio no sabes dimensionar dónde te estás metiendo. Por un lado piensas que estoy moviendo algo muy gordo y, por otro lado te dices: si solo somos tres mindundis intentando contar una historia.

Sí, pero es la historia de un político con lo que eso conlleva, ¿no?

Una de las cosas que me gusta decir y a veces parece difícil de entender es que nuestro objetivo no está vinculado a ningún partido. Nosotras queremos contar una historia que consideramos que merece contarse, pero desde el punto de vista más objetivo posible. O sea, ¿Cómo puede llegar a pasar esto? Nuestro propósito no es contar la verdad de nadie en concreto, sino intentar analizar todas las partes. Para ello nos pusimos en contacto con mucha gente. Entre ellas la fiscal general de aquel entonces, Diana Salazar. Y aunque nos lo agradeció, nos dijo que por agenda no podía contestar a nuestras preguntas.

Supongo que hubo un sinfín de anécdotas y aventuras, incluso peligros, durante el rodaje.

Nosotras allí íbamos siempre acompañadas por personal de seguridad. Eso me daba cierta tranquilidad. Además vas pensando en lo que tienes que hacer y tampoco estás muy al tanto. Te advierten que la situación está muy complicada, pero tampoco eres consciente de ciertos peligros. Si los vieras, igual no lo harías.

Durante vuestro rodaje era un tema candente en un Ecuador muy conflictivo.

Pasaban muchas cosas. En el proceso de grabación el actual presidente de Ecuador asaltó la embajada de México en Quito y sacó a rastras al vicepresidente Jorge Glas, para meterlo en una cárcel de máxima seguridad y luego fue condenado por corrupción. Quizás sea el gran olvidado en toda esta cuestión y merecería otro documental. Pero además de eso pasaron muchas otras cosas que nos hacían cambiar de planes.

Por ejemplo…

¿Por ejemplo? Pues mataron a un candidato a la presidencia en la primera vuelta. O la que era vicepresidenta, Verónica Abad, es destituida del cargo y el presidente Novoa la envía como embajadora a Israel. Entonces contactamos con ella y tenemos que ir a Israel para entrevistarla, porque ahora denuncia que ella está sufriendo lawfare. Y ojo, es una persona en las antípodas ideológicas de Correa, pero también habla de lawfare como nuestro documental.

Volvemos al tema ideológico y vuestro propósito de equidistancia.

Sí. Nosotros queríamos hablar de lawfare y del procedimiento que se sigue para llevarlo a cabo. Pero no lo vinculamos con ninguna bandera, ni ideología. Al igual que nos pusimos en contacto con personas de todas las ideologías para que participaran en Influjo psíquico, también me gustaría invitar a que personas de todos los partidos políticos vean el documental. Y cuando lo vean y no estén de acuerdo, que me lo digan. Oye Idoya aquí no estáis siendo equidistantes, porque de verdad no queremos hacer proclama de nada ni de ningún partido político. Yo no sé si Rafael Correa ha robado o no. No hablamos de eso. Solo estudiamos su caso y vemos que la persecución que ha sufrido no tiene precedentes.

Por cierto, acudirá a la presentación del 1 de octubre en Madrid el propio Rafael Correa.

Sí. Él vive en Bélgica y nos acompañará ese día. Todavía no está confirmado todo el cartel de personas que participen en la presentación. Pero esperamos que haya alguna sorpresa.

Por supuesto estará todo el equipo que lo habéis llevado a cabo. Un equipo esencialmente femenino.

Por supuesto. Alejandra Cardona es la directora y Ana María Pinar es la guionista con la que trabajo mano a mano en tantos proyectos. Me encanta trabajar con mujeres. Como socia de CIMA, intento que así sea. No siempre es posible. Y claro también trabajo con hombres maravillosos. Pero cuando no tengo mujeres para elegir es una muestra de lo mucho que queda por hacer en este sentido.

Y acabado este proyecto, ¿en qué andas metida ahora?

Pues en algo también muy ligado a las mujeres. Es un nuevo documental titulado ¡Sí, señora! Va estar protagonizado por mujeres que a día de hoy ocupan cargos de poder. Mujeres de distintas generaciones, orígenes e ideologías. La historia siempre ha sido contada por hombres, porque ellos ostentaba el poder. Eso ha cambiado ahora un poquito. Y queremos mostrarlo, hablar con estas mujeres y que nos cuenten su experiencia. Incluso como se han adaptado o no a las reglas de un poder históricamente masculino. Estamos en ello y promete ser muy revelador.

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