Aragón quiere ganar peso en la industria de defensa y las tecnologías de doble uso. Empresas que amplían instalaciones, un Hub que reúne ya a alrededor de 150 entidades, nuevas inversiones vinculadas al sector aeronáutico y militar y proyectos como el futuro Centro Integral de Entrenamiento y Movilidad Aérea (CIEMA) de Teruel dibujan un escenario de crecimiento. Pero a medida que las inversiones comienzan a convertirse en proyectos concretos aparece una pregunta menos visible y probablemente decisiva: ¿de dónde saldrán los profesionales necesarios para sostener ese crecimiento?
El caso de Up Lifting en Huesca permite bajar el debate al terreno de la empresa. La compañía invertirá 11,3 millones de euros para ampliar de 8.000 a 20.000 metros cuadrados su fábrica en PLHUS. Su director general, Roberto Garzo, ha situado entre los grandes retos del proyecto encontrar los trabajadores que necesitará la ampliación. Las estimaciones empresariales hablan de entre 40 y 50 profesionales y de perfiles que van desde soldadores hasta ingenieros.
La demanda, por tanto, no se limita a titulados universitarios altamente especializados. El desarrollo de una industria de defensa moderna necesita ingenieros, especialistas en electrónica, automatización o tecnologías digitales, pero también soldadores, electricistas, montadores, técnicos de mantenimiento y otros profesionales procedentes de la Formación Profesional y de la industria tradicional.
Ese cruce entre nuevas tecnologías y capacidades industriales existentes puede convertirse en uno de los factores que determinen hasta dónde puede crecer el sector en Aragón.
Un ecosistema que empieza a tomar forma
El Hub de Defensa de Aragón nació precisamente con una concepción transversal. No se plantea únicamente como una agrupación de fabricantes de material militar, sino como un ecosistema en el que confluyen industria, logística, tecnología, investigación, formación, emprendimiento e infraestructuras.
El Hub cifra actualmente en alrededor de 150 las empresas y entidades que forman parte del proyecto. Su propia planificación incluye una línea específica de formación y emprendimiento en la que se plantea estudiar las necesidades de perfiles profesionales y compararlas con el talento disponible.
La inclusión de ese análisis resulta significativa. La capacidad de atraer inversiones puede perder parte de su efecto si las empresas no encuentran después los trabajadores necesarios para desarrollar los proyectos.
Además, las necesidades son especialmente amplias porque buena parte de las compañías que pueden incorporarse a este mercado no trabajan exclusivamente para Defensa. Son empresas industriales o tecnológicas con productos y capacidades susceptibles de tener aplicaciones civiles y militares. Esa industria dual amplía considerablemente el mapa de profesiones relacionadas con el sector.
Up Lifting es un buen ejemplo. Fabrica maquinaria pesada y equipos de elevación para ambos mercados. El crecimiento de su planta oscense requiere perfiles industriales que ya son habituales en otros sectores productivos y por los que también compiten numerosas empresas.
Teruel: aeronáutica, defensa y formación empiezan a encontrarse
Teruel constituye otro de los puntos donde mejor puede observarse la relación entre inversión y talento. El Aeropuerto de Teruel se ha consolidado como un polo industrial aeronáutico especializado en actividades como el mantenimiento y estacionamiento de aeronaves y continúa incorporando nuevos proyectos.
A ese ecosistema se sumará el Centro Integral de Entrenamiento y Movilidad Aérea. El Ministerio de Defensa prevé una inversión cercana a 42 millones de euros para desarrollar el CIEMA en el aeropuerto turolense. El proyecto estará destinado al entrenamiento relacionado con transporte aéreo y apoyo al despliegue e incluirá capacidades vinculadas a aeronaves de transporte militar, drones y zonas de aterrizaje para el adiestramiento de tripulaciones.
Según las previsiones difundidas por el propio Aeropuerto de Teruel, el proyecto completo podría estar asociado a unos 350 puestos de trabajo una vez desarrollada toda la infraestructura. No todos esos empleos pueden interpretarse automáticamente como nuevos puestos industriales ni atribuirse a un único perfil profesional, pero la dimensión del proyecto permite anticipar una mayor demanda de capacidades vinculadas al mundo aeronáutico y tecnológico.
La formación universitaria comienza a reaccionar a esa transformación. La Universidad de Zaragoza inició en marzo los trabajos para implantar un Grado en Ingeniería Aeroespacial en el Campus de Teruel. Una comisión formada por miembros de la Universidad y especialistas externos trabaja en la memoria necesaria para diseñar y verificar la futura titulación.
La elección de Teruel responde precisamente al desarrollo del ecosistema aeronáutico de la provincia. La documentación elaborada por la propia Universidad señala que las empresas instaladas en el aeropuerto han venido expresando la necesidad de disponer de ingenieros aeroespaciales para acompañar el crecimiento de sus instalaciones.
El grado todavía está en proceso de diseño y verificación, por lo que no puede considerarse una respuesta inmediata a las necesidades actuales. Sin embargo, su planteamiento muestra que la relación entre desarrollo industrial y formación comienza a incorporarse a las decisiones académicas de Aragón.
No todo pasa por la Universidad
El desafío del talento tampoco puede resolverse únicamente creando grados universitarios. El caso de Up Lifting muestra con claridad la importancia de los oficios industriales y de la Formación Profesional.
La oferta formativa del INAEM para 2026 incluye, entre otras especialidades, cursos de soldadura MIG-MAG y TIG, automatización industrial, tubería industrial y formación relacionada con drones. Existen acciones en Zaragoza, Huesca, Monzón y Teruel, lo que evidencia que parte de las competencias que demanda la nueva industria ya forman parte del sistema de formación para el empleo.
La cuestión será determinar si el volumen, la especialización y la velocidad con la que se forman esos profesionales son suficientes para responder a la demanda que pueda generar el crecimiento empresarial. Esa comparación todavía requiere datos más detallados de las propias compañías.
También existe formación específicamente vinculada a Defensa. La Universidad de Zaragoza y el Centro Universitario de la Defensa ofrecen el Máster Universitario en Dirección y Gestión de Adquisiciones de Sistemas para la Defensa, orientado a formar especialistas en planificación, contratación, dirección y seguimiento de programas de adquisición. Para el curso 2025-2026 se ofertaron 25 plazas y se cubrieron las 25.
Aragón cuenta, por tanto, con piezas formativas en distintos niveles, pero el crecimiento industrial plantea el reto de conectarlas con mayor precisión con las necesidades reales de las empresas.
De las Fuerzas Armadas a la empresa
Existe además otra fuente potencial de profesionales. En junio de 2026, el Ministerio de Defensa y el Gobierno de Aragón suscribieron un convenio para desarrollar, a través del INAEM, acciones de orientación, mejora de la empleabilidad e incorporación laboral del personal militar, con atención prioritaria a quienes mantienen una relación temporal con las Fuerzas Armadas y a los reservistas de especial disponibilidad.
La iniciativa abre una vía interesante para conectar experiencia militar y mercado laboral civil. Parte del personal que abandona las Fuerzas Armadas dispone de conocimientos técnicos, logísticos u organizativos que pueden resultar transferibles a empresas industriales, tecnológicas y de servicios relacionadas con Defensa.
No supone por sí sola una solución al problema del talento, pero añade una pieza más a un sistema que necesitará combinar Universidad, Formación Profesional, formación para el empleo, reciclaje profesional y captación de trabajadores procedentes de otros sectores y territorios.
El talento como siguiente fase del Hub
Hasta ahora, buena parte del discurso sobre la industria de defensa en Aragón ha girado alrededor de inversiones, capacidades industriales, infraestructuras y oportunidades empresariales. El crecimiento de proyectos concretos está desplazando progresivamente la atención hacia otra cuestión: las personas necesarias para hacerlos funcionar.
Huesca necesita soldadores, técnicos e ingenieros para acompañar proyectos como el de Up Lifting. Teruel está construyendo alrededor de su aeropuerto un ecosistema aeronáutico al que se incorporará el CIEMA y prepara una futura titulación en Ingeniería Aeroespacial. Zaragoza concentra empresas tecnológicas, logísticas e industriales, instituciones militares, la Universidad y el Centro Universitario de la Defensa.
Las piezas existen, pero todavía queda por conocer con precisión cómo encajan entre sí. El propio Hub de Defensa ha incluido entre sus objetivos estudiar las necesidades de perfiles frente al talento disponible, una radiografía que será fundamental para determinar si Aragón está formando a los profesionales al mismo ritmo al que pretende hacer crecer esta industria.
El siguiente salto del sector puede depender menos de anunciar nuevas inversiones que de conseguir que, cuando las nuevas fábricas, proyectos e infraestructuras estén preparados para funcionar, haya suficientes personas capacitadas para trabajar en ellos.



















