El contrato, adjudicado a la española CIMSA por 225.756 euros, contempla 24 paracaídas principales y otros 24 de reserva destinados a saltos de instrucción y operaciones de las unidades de Infantería de Marina.
La Armada española renovará parte del equipamiento paracaidista utilizado por la Infantería de Marina con la adquisición de 48 nuevos equipos destinados tanto al adiestramiento como a operaciones. El contrato incluye 24 paracaídas personales dorsales TP-2Z y otros 24 sistemas de reserva RTP-26Z, fabricados por la compañía española CIMSA Ingeniería de Sistemas.
La adjudicación asciende a 225.756,96 euros, impuestos incluidos, y responde a las necesidades de reposición y renovación de material previstas para 2026. CIMSA fue la única compañía que presentó una oferta al procedimiento abierto y deberá completar el suministro antes del 30 de diciembre de este año. Los equipos contarán con una garantía de 36 meses.
Los nuevos paracaídas podrán ser utilizados por unidades como el Tercio de Armada y la Fuerza de Guerra Naval Especial (FGNE), para las que el salto paracaidista forma parte de sus capacidades de despliegue e infiltración. En el caso de la FGNE, la propia Armada incluye entre su preparación los saltos diurnos y nocturnos sobre tierra y mar, junto a otras capacidades específicas como el buceo de combate.
Equipos para operaciones con mayor precisión
El principal sistema adquirido es el TP-2Z, desarrollado por CIMSA para fuerzas paracaidistas y unidades de operaciones especiales. Se trata de un equipo configurable para diferentes tipos de misión y concebido tanto para lanzamientos de tropas como para operaciones en las que resulta especialmente importante controlar la precisión del aterrizaje.
La configuración elegida por la Armada utiliza una campana de 35 pies de diámetro nominal y 88,9 metros cuadrados de superficie. El equipo pesa unos 13 kilos y admite un peso operativo máximo de 160 kilos, una cifra que incluye al paracaidista y el material que transporte.
El sistema puede utilizarse desde una altura mínima operativa de 125 metros sobre el terreno y soporta una velocidad operativa máxima de 150 KEAS. Su diseño incorpora además una bolsa de despliegue destinada a mejorar la protección y almacenamiento de los cordones de suspensión y a facilitar las tareas de plegado.
Los TP-2Z estarán acompañados por los paracaídas de reserva RTP-26Z, también desarrollados por CIMSA. Estos últimos utilizan una campana policónica de 26 pies, pesan aproximadamente seis kilos y mantienen una capacidad operativa máxima de 160 kilos. Su altura mínima de utilización se sitúa en 75 metros.
El sistema de reserva incorpora mecanismos destinados a facilitar una activación rápida en caso de emergencia, entre ellos una anilla de accionamiento fácilmente identificable y un dispositivo de ayuda al despliegue diseñado para favorecer el inflado de la campana en diferentes condiciones de descenso.
Renovación del material paracaidista de las Fuerzas Armadas
La operación se produce en un contexto más amplio de renovación de estos equipos dentro de las Fuerzas Armadas españolas. Defensa formalizó este verano un acuerdo marco para adquirir alrededor de 2.400 paracaídas destinados a diferentes unidades del Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire y del Espacio, con un presupuesto base próximo a los 17 millones de euros.
La compra específica de la Armada permitirá renovar material utilizado por una Infantería de Marina que necesita mantener la capacidad paracaidista tanto para sus programas de instrucción como para operaciones aerotransportadas. Esta capacidad adquiere especial relevancia en la Fuerza de Guerra Naval Especial, unidad encargada de desarrollar operaciones especiales principalmente en entornos marítimos y litorales y que integra el paracaidismo entre sus capacidades de apoyo de combate.
CIMSA cuenta con una larga trayectoria como proveedor de este tipo de material para las Fuerzas Armadas. La compañía española diseña y fabrica paracaídas personales y tácticos, sistemas aeronáuticos de emergencia y otros equipos textiles de aplicación militar, y mantiene desde hace años programas de colaboración con el Ministerio de Defensa para el desarrollo, ensayo y homologación de sus productos.

















