La Armada prueba la integración de drones navales como una capacidad propia de sus buques

La Armada española ha integrado durante el ejercicio REPMUS 2026 el dron naval Sead 23 en el buque multipropósito Carnota. Las pruebas realizadas en Portugal han incluido misiones de protección, inteligencia e interdicción marítima y forman parte de la experimentación española con sistemas navales no tripulados.

El buque multipropósito Carnota ha operado durante dos semanas en Portugal junto al vehículo no tripulado de superficie Sead 23, utilizado en misiones de protección, inteligencia e interdicción marítima durante el ejercicio internacional REPMUS 2026.

La Armada española avanza en la incorporación de sistemas no tripulados a sus operaciones navales con una prueba que va un paso más allá del empleo independiente de drones. Durante el ejercicio internacional REPMUS 2026, celebrado en Portugal, el buque multipropósito Carnota ha operado durante dos semanas con el vehículo de superficie no tripulado Sead 23 integrado como si se tratara de un medio propio del barco.

El despliegue se desarrolló entre el 8 y el 24 de septiembre y ha permitido comprobar en condiciones operativas la integración entre una plataforma tripulada y un sistema no tripulado que inicialmente no había sido diseñado para trabajar desde un buque. El Sead 23 está operado por el Centro de Experimentación y Vehículos No Tripulados de la Armada (Ceventa), encargado de probar y evaluar estas tecnologías y sus posibles aplicaciones.

La experiencia tiene interés por el modelo operativo que plantea. No se trata únicamente de lanzar un dron desde un barco, sino de incorporarlo a sus capacidades y utilizar la información y los servicios que proporciona como parte de las operaciones de la propia unidad naval. Durante REPMUS, el Carnota fue además el único buque participante que contó con un medio no tripulado orgánico, mientras que el resto de sistemas navales autónomos utilizados en el ejercicio operaron desde puerto.

Un dron para ampliar las capacidades del buque

El Sead 23 participó en diferentes escenarios, desde misiones de protección de la fuerza hasta operaciones de interdicción marítima. Entre sus cometidos estuvo incrementar la seguridad del Carnota durante las salidas de puerto y desde fondeaderos, además de obtener información de inteligencia mediante imágenes y datos procedentes del espectro electromagnético.

La Armada también ensayó su utilización como plataforma para el empleo de municiones merodeadoras. De este modo, las pruebas permitieron evaluar no solo la navegación y control del vehículo desde el buque, sino también su integración dentro de las operaciones desarrolladas por una fuerza naval.

La elección del Carnota está relacionada con la versatilidad de este buque multipropósito, incorporado a la Armada a finales de 2023. Con 66,8 metros de eslora y un desplazamiento de 2.284 toneladas a plena carga, la embarcación pertenece al Grupo de Unidades de la Fuerza de Acción Marítima y tiene su base en la Estación Naval de La Graña, en Ferrol.

Su configuración permite transportar contenedores con diferentes equipos y modificar de esta forma sus capacidades según la misión. En Portugal se embarcaron módulos con sistemas de mando y control que permitieron incorporar funciones que el buque no posee de manera permanente. Esta modularidad facilita utilizar una misma plataforma para tareas muy diferentes, desde vigilancia marítima y apoyo logístico hasta operaciones con vehículos no tripulados.

Más de 300 sistemas no tripulados en Portugal

La prueba española se ha desarrollado dentro de REPMUS 2026, uno de los principales escenarios internacionales para experimentar con robótica y sistemas autónomos aplicados al entorno marítimo. Organizado por la Marina portuguesa con participación de la OTAN, la Agencia Europea de Defensa y diferentes organismos de investigación, el ejercicio se celebró entre el 31 de agosto y el 25 de septiembre en las áreas marítimas de Tróia y Sesimbra.

La dimensión de esta edición muestra el peso que estas tecnologías están adquiriendo en las fuerzas navales. REPMUS reunió a más de 1.500 participantes procedentes de 36 marinas, junto a más de 60 empresas y organizaciones de investigación y desarrollo, 13 universidades y cinco entidades vinculadas a la OTAN. En las pruebas participaron más de 300 sistemas no tripulados y 14 buques.

Los ensayos abarcaron vehículos de superficie, submarinos, aéreos y terrestres y permitieron probar su funcionamiento dentro de escenarios operativos compartidos. En paralelo, la Agencia Europea de Defensa utilizó REPMUS para demostrar la capacidad de su red de vigilancia marítima MARSUR de intercambiar información en tiempo real con sistemas nacionales y fuentes de la OTAN.

La industria española entra en la experimentación

La participación de España no se limitó al Carnota y al Sead 23. Personal de la Flota intervino en tareas relacionadas con mando y control, mientras que un equipo de la Fuerza de Medidas Contraminas trabajó con diferentes sistemas submarinos no tripulados.

El ejercicio también sirvió como punto de encuentro con la industria. Según el responsable del Ceventa citado por Infodefensa, la Armada colaboró durante REPMUS con más de 20 empresas españolas en ámbitos que incluyen sistemas no tripulados, comunicaciones, mando y control, inteligencia artificial, electrónica y tecnologías contra drones.

La experimentación desarrollada en Portugal refleja así una transformación más amplia de las operaciones navales. Los sistemas no tripulados dejan progresivamente de funcionar como equipos aislados para integrarse con buques, redes de información y centros de mando. La prueba realizada por el Carnota y el Sead 23 permite a la Armada obtener experiencia sobre cómo organizar esa convivencia entre plataformas tripuladas y autónomas antes de definir sus capacidades futuras.

 

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